Solo dos personas donaron sus órganos en el primer semestre en Palencia, y una fue ineficaz

Solo dos personas donaron sus órganos en el primer semestre en Palencia, y una fue ineficaz

El descenso de accidentes ha cambiado la edad media del donante, que supera los 60 años

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

No hay una estadística fiable que afirme o desmienta si se camina por el buen camino en número de donantes eficaces de órganos en Palencia, porque esa cifra depende de muchos elementos externos, como los accidentes de tráfico. No existe un patrón determinado para analizar si en el futuro habrá más donantes reales, pero sea como fuere, Palencia registró en el primer semestre de 2019 un donante de órganos eficaz, que sirvió para salvar la vida de otra persona.

Ese dato es el mismo que arrojaba junio de 2018, año en el que se alcanzaron los siete donantes eficaces, cuyos órganos se implantaron en otro cuerpo de forma satisfactoria. Y es que hay condicionantes que pueden tirar al traste un donante potencial, como sucedió en el Complejo Asistencial de Palencia en el primer trimestre, que finalmente no fue eficaz, dejando la cifra en un solo donante en los primeros seis meses del año. «Hemos ingresado varios pacientes como posibles donantes, pero han evolucionado muy pocos hacia la muerte encefálica, condición 'sine qua non' para donar en Palencia. Hay dos formas de fallecer. Una es con parada circulatoria y otra por encefálica. En Palencia se puede hacer la extracción por muerte encefálica y en ese caso hemos tenido dos donantes potenciales, pero solo uno ha sido eficaz», apunta el coordinador de donaciones de órganos en el Hospital Río Carrión, Antonio Álvarez.

La concienciación en la sociedad ha crecido en los últimos años, pero eso no es sinónimo del aumento de personas donantes en la provincia, ya que lo que se necesita, en muchos casos, es un accidente que pueda acabar con la vida de otra persona. «Hay más ciudadanos sensibilizados con esta causa, además se ha aumentado la concienciación entre los médicos de Urgencias y de las plantas hospitalarias. Si estas personas detectan una posible defunción, se traslada a ese paciente a la UVI para que no fallezca en Urgencias o en planta. De esta forma, hay más papeletas para que el donante de órganos, si su evolución sigue siendo desfavorable, sea eficaz en el receptor», analiza Antonio Álvarez.

Una vez que el paciente ha fallecido entra el papel de la familia en la toma de decisiones, que se conjuga con la labor de los médicos para explicar la posible donación en un momento duro para los seres queridos del fallecido. «En todos los casos hablamos con la familia, aunque el donante haya mostrado en vida su predisposición de serlo. Casi nadie nos planteamos si somos donantes de órganos en vida. Todo el mundo hace el testamento de bienes, pero no el vital. Nadie piensa qué hacer con nuestro cuerpo una vez fallecidos. Hay un porcentaje de personas muy bajo que toman esa decisión en vida. Casi siempre nos toca hacer la entrevista con la familia para informar de los pasos a seguir, además de pedir la autorización. En todos las situaciones informamos a la familia. Es una situación complicada y ardua porque estamos pidiendo los órganos en el momento que se le comunica que ha fallecido. Es una papeleta complicada», lamenta el coordinador de donaciones en Palencia.

Lo que ha experimentado un gran cambio en la última década es el perfil de donante de órganos. Los avances y la disminución de los accidentes de tráfico han cambiado la edad media de las personas que donaban gracias a las campañas que divulgó la Dirección General de Tráfico. «El 'Si bebes no conduzcas' o 'Ponte el casco' tuvo su efecto. Ahora ha cambiado y los accidentes de tráfico de gente joven han disminuido. Por desgracia se sigue matando gente en la carretera, pero la tasa de accidentes de tráfico ha bajado», afirma Álvarez, que asegura que esa situación eleva la media por encima de los 60 años. «Ahora los donantes son más mayores. Hemos pasado de tener un donante sano a un donante no tan sano. Los donantes que tenemos en Castilla y León y en Palencia son personas mayores que cada uno tiene sus enfermedades, como hipertensión, colesterol, diabetes... No es óptimo, pero a nivel de funcionamiento están haciendo su papel. Aunque parezca una aberración que se extraigan los órganos de una persona tan mayor, cuando estudias la longevidad de ese órgano trasplantado te das cuenta de que un hígado de 85 años puede durar en el receptor diez años. Una persona que tenía garantizada su muerte en uno o dos años, le haces ganar diez años de vida y la posibilidad de retrasplantarse en un futuro. Seguramente no sea el órgano óptimo, pero entre morirte o ganar diez años, la cosa está clara. Ese es el perfil del donante y cumple la función de ir sacando de la lista de espera a los pacientes», analiza Álvarez, que se adapta a lo que ofrece la sociedad en estos momentos. «Es la fuente de órganos es con la que contamos actualmente. No fallecen tantas personas jóvenes y nuestro perfil es mayor. Precisamente coincide con la población que existe en la provincia. La edad media del donante está por encima de los 60 años, pero hay donantes mucho más mayores. Esto sucede en Palencia y en Castilla y León, aunque en España la diferencia es ligeramente inferior. Se mueve por baremos similares», concluyó.

«El éxito de trasplantes en España se debe a la concienciación social»

El coordinador de trasplantes de órganos en el Complejos Asistencial de Palencia, Antonio Álvarez, vive con la misma inmediatez que todos los médicos. Una rápida actuación, como en todos los casos, puede salvar una vida, y esa cualidad también corre por sus venas. Su puesto le obliga a lamentar una muerte, aunque esa circunstancia puede generar esperanza a kilómetros de su oficina en el Hospital Río Carrión al recibir un posible receptor los órganos necesarios para que se prolongue su vida.

–Ser donante de órganos antes de fallecer agilizaría mucho los trámites para los médicos y para los familiares...

–Siempre insistimos en la campaña 'Hazte donante de órganos'. Esa decisión en vida facilita la toma de decisiones. Primero para la familia, que en ese momento está pasando un mal trago y respetarán la decisión de su ser querido, y segundo para los sanitarios, que nos encaminarían el trabajo.

–Aún así España es uno de los líderes en trasplantes de órganos...

–Se ha aumentado la conciencia social. Se sabe que los trasplantes funcionan muy bien. Todos los éxitos de los trasplantes en España se debe a la concienciación social. Si no hay donante, no hay trasplante. El porcentaje de negativas familiares a nivel nacional es muy bajito. Está en un 15%. Entre el 80-90% de las veces, las familias, en un mal momento, dicen que sí. Es lo más destacable y eso es gracias a un trabajo de concienciación. La gente es solidaria con las personas. Las personas son buenas, aunque no quiero decir que el que no dona sea malo. Por eso es bueno decidirlo en vida y hablarlo con los seres queridos. Si a eso sumamos que tenemos el carné de donante, mucho mejor, porque luego las palabras se las lleva el viento.

–¿Es tan fácil como dicen ser donante de órganos?

–Es muy fácil acceder al carné de donante. A través de Internet, aplicaciones móviles... y luego te lo envían a casa. Es imposible no pedirla. Cuando damos charlas en colectivos o colegios, la gente está mentalizada y luego tomando la caña se nos olvida. Cuando llegan mal dadas todos queremos tener una segunda oportunidad. Es una situación que nos puede pasar a cualquiera.

–¿Es el riñón el más demandado?

–El riñón es un órgano menos exigente. Es muy frecuente la patología de enfermos renales comparado con el resto de órganos. La frecuencia de enfermedades renales es mayor que otras porque el riñón es el órgano que más padece y sufre. Cada vez nos morimos más tarde y eso también influye.

–La red de donantes es nacional, pero está administrada por los gobiernos autonómicos...

–La lista de espera es nacional, pero por logística, cada comunidad gestiona las listas. Para hacer una extracción, cuanto menos tardes en implantarlo, más posibilidades habrá de éxito para el receptor. Cada comunidad tiene sus programas. A nivel nacional, lo que funciona es la urgencia. Si hay un problema denominado paciente cero, que le queda 24 o 48 horas de vida, cualquier órgano, sea de donde sea, va para ese paciente. Hay circunstancias que son acuciantes. Vienen los equipos de extracción y lo trasladan. Si no hay esa urgencia se busca el receptor más adecuado, dependiendo del donante. Si los donantes son de edad avanzada, se intenta poner un receptor con edad avanzada. Si surge un donante de 80 años, se intenta poner en un receptor de 50. Si hay un joven que necesita riñones, como existe la posibilidad de dializarle para ganar tiempo, se espera a un donante joven.