Seis de los ocho acusados por tráfico de drogas en Palencia asumen 16 años de prisión

El acusado que no llegó a un acuerdo con el fiscal, de espaldas a la izquierda, durante el juicio. /El Norte
El acusado que no llegó a un acuerdo con el fiscal, de espaldas a la izquierda, durante el juicio. / El Norte

La principal encausada está en busca y captura y el otro procesado no llegó a un acuerdo con la fiscal y su juicio quedó visto para sentencia

RICARDO S. RICOPalencia

Seis de las ocho personas acusadas de un delito de tráfico de drogas y para quienes el Ministerio Público solicitaba en su escrito de acusación provisional una pena global de 31 años de prisión (para tres de ellas pedía seis años; para otra, cinco, y para las otras dos, cuatro) y multas que superaban los 71.000 euros, aceptaron este lunes en la Audiencia una condena global de 16 años de prisión y multas por importe conjunto de 5.735 euros después del acuerdo de conformidad al que llegaron con la Fiscalía.

En cuanto a las otras dos personas acusadas, una de ellas, un hombre, L. R. H. L., para quien la fiscal solicitaba una pena de cinco años de cárcel, no llegó a un acuerdo de conformidad con el Ministerio Público y la Audiencia de Palencia dejó visto para sentencia el juicio contra él, mientras que la última persona acusada, una mujer para quien la Fiscalía pedía en su escrito de acusación una pena de nueve años de reclusión por reincidencia y una multa de 60.000 euros, no pudo ser juzgada ayer al no comparecer en la vista (se halla en busca y captura).

Los hechos se remontan al año 2015, a raíz de una intervención de la Brigada de la Policía Judicial de la Comisaría de Palencia en una investigación que instruyó el Juzgado Número 7 de Palencia. Según el escrito de la fiscal, se detectó que uno de los acusados (el que no aceptó ayer el acuerdo de conformidad y fue juzgado) traía cocaína de Madrid a Palencia para su distribución. El juzgado autorizó una serie de escuchas telefónicas que desembocaron en registros en domicilios de Venta de Baños y Palencia donde produjeron las detenciones por distribución de la droga.

En su informe final, el abogado del hombre acusado manifestó que no había pruebas que destruyeran la presunción de inocencia de su cliente y aseguró que, aunque las investigaciones se iniciaron a raíz de una denuncia por tráfico de drogas contra L. R. H. L. por parte de su expareja, la principal testigo no declaró este lunes no porque tuviera miedo, ya que está litigando contra él en vía civil y comparece en los juicios. «La pena de mi cliente es haber tenido una relación con esta mujer y una hija con ella», añadió el letrado, que recalcó cómo en casa de L. R. H. L. no se encontró droga ni útiles para su corte o pesado.

Por su parte, la fiscal insistió en que, a pesar de no hallarse droga en el piso, «las intervenciones telefónicas» realizadas al acusado «desvirtúan la presunción de inocencia», ya que en las conversaciones utilizaba un argot relacionado con el tráfico de estupefacientes. «En una de ellas se le escucha decir que tenía que ir 'a cargar'. ¿Cómo va a ser un teléfono móvil, como sostiene la defensa, cuando el acusado dice que se dedica a reparar ordenadores y teléfonos y en su casa se hallaron trece móviles?», se cuestionó la fiscal.