El sector porcino defiende su buen trabajo ante el deterioro de la imagen de las granjas

Un cerdo, en una de las granjas de la empresa Deporcyl, ubicada en Guardo./El Norte
Un cerdo, en una de las granjas de la empresa Deporcyl, ubicada en Guardo. / El Norte

Ganaderos y veterinarios de Palencia replican al programa 'Salvados' en el que se mostraron imágenes de animales enfermos y moribundos

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

‘Stranger Pigs’. Así se llama el programa de ‘Salvados’ con el que Jordi Évole ha puesto patas arriba a la industria ganadera porcina de todo el país. En el reportaje se muestra una granja murciana en la que varios animales yacían muertos en el suelo y eran devorados por sus congéneres en una escena que ha dado la vuelta al mundo y ha llevado, incluso, a dos supermercados belgas a anunciar la retirada de productos de una conocida marca de sus charcuterías.

El controvertido reportaje ha levantado ampollas en todo el sector ganadero español y las reacciones en tierras palentinas no se han hecho esperar. El sector porcino de la provincia de Palencia –que cuenta con 118.000 cabezas en sus 165 explotaciones– ha visto dañada la imagen de sus productos cárnicos, y son varios los productores de la provincia que han salido en defensa de los derivados del cerdo que salen de las granjas palentinas.

«No creo que se deban sacar conclusiones con imágenes sesgadas como las que nos ocupan»

«No creo que se deban sacar conclusiones con imágenes sesgadas como las que nos ocupan» Alberto Alevia / Gerente y veterinario de Deporcyl

Uno de esos miembros destacados del sector es Jesús Martín, veterinario y gerente de la Explotación Agropecuaria Loma Ucieza (EALUSA), que cuenta con tres granjas de cerdos junto a Saldaña. Martín cree que el reportaje ofrece una información sesgada. «En una explotación siempre hay una o varias enfermerías, dependiendo del tamaño. Allí se reúnen los animales que no están bien, se les aparta y se les trata para ver si pueden seguir creciendo o si hay que hacer un sacrificio necesario si no pueden llegar a la cadena alimentaria», explica Jesús Martín, que también añade que las crudas imágenes mostradas no se suelen ver en ninguna de esas ‘enfermerías’. «Lo que ha pasado, es que esta gente se ha descuidado. No es de recibo que haya entre diez y doce animales en ese estado porque no tenían ningún futuro. Había que haberlos sacrificado previamente», incide.

La versión de Martín choca directamente con la de Évole, que ha explicado en un artículo en El Periódico –en el cual se dirige a la ministra Isabel García Tejerina– que los cerdos en aparente buen estado, convivían con los que ofrecían un aspecto repugnante. «Yo estuve allí, y le puedo decir que no se trata de un área de recuperación sanitaria, ni de una enfermería, ni de un spa para cerdos», explica el periodista.

«Debemos aprovechar la oportunidad para demostrar el buen trabajo diario en las explotaciones»

«Debemos aprovechar la oportunidad para demostrar el buen trabajo diario en las explotaciones» alberto Alevia / Gerente y veterinario de Deporcyl

Sea como fuere, este suceso ha infligido un daño irreparable al sector, y el gerente de EALUSA cree que se podía haber frenado el golpe si la empresa cuestionada hubiese aceptado la invitación de Salvados a participar en el reportaje. «Lo que no es normal es que a El Pozo le ofrezcan hablar y no diga nada, porque nos deja mal a todos. Si te ofrecen hablar, te escudas y das largas, lo que queda es que tienes algo que ocultar. Lo que impacta a la gente es la imagen, y luego es difícil corregirlo. Lo suyo hubiera sido haber explicado en el momento que se habían descuidado y había más animales enfermos de la cuenta», apunta Alberto Martín, que piensa que la estrategia del avestruz no sirve para atajar crisis alimentarias. «Al final, la gente se queda con la impresión de que esos animales van al matadero, se sacrifican y se consumen, pero no es así», agrega con pesar.

El reportaje abordaba también el uso de medicamentos en las explotaciones porcinas y, aunque sea una creencia muy extendida, alimentar a los cerdos con hormonas que aceleran su crecimiento está totalmente prohibido. «No se medica por sistema y menos con sustancias prohibidas. Las granjas tienen ciertas patologías y se aplican las medidas preventivas que son necesarias. Los recién nacidos y las madres recién paridas sí que tienen una medicación de protocolo, pero al igual que un bebé y una madre humanos», apunta.

Los animales no pueden llegar medicados al matadero y cuando son sacrificados, no pueden tener restos de ciertos fármacos. «Cuando se medica, todos los medicamentos tienen un periodo de supresión que se cumple escrupulosamente. El que no los cumpla, se arriesga a que le salga un positivo por antibióticos en una muestra y eso es un delito contra la salud pública», concluye Jesús Martín para defender su trabajo y el de muchas personas de la provincia que se dedican a la ganadería de porcino.

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