Ricardo Iniesta, director teatral: «La cultura nos diferencia de las bestias, pero muchas llevan corbata»

Ricardo Iniesta, director de la obra 'El Rey Lear'. /El Norte
Ricardo Iniesta, director de la obra 'El Rey Lear'. / El Norte

'El Rey Lear', una de las representaciones claves de Shakespeare, visita esta noche el Principal dentro del Festival de Teatro Ciudad de Palencia

JESÚS GARCÍA-PRIETOPalencia

Una de las funciones claves para entender la obra de William Shakespeare llega a Palencia de la mano de Atalaya. Su director, Ricardo Iniesta, es un viejo conocido del público palentino, ya que ha visitado la ciudad hasta en once ocasiones y ha recibido ya varios premios del Festival. En esta ocasión, el director andaluz contará con un reparto de lujo en 'El Rey Lear', que se representará por primera vez en la ciudad (20:30 horas) y que ha recibido seis premios Lorca del teatro andaluz.

–Ya ha visitado este festival con anterioridad y además ha recibido varios premios. ¿Siente Palencia como su segunda casa?

–Para mí siempre es un placer volver a Palencia. Es de esas ciudades que quieres y donde te sientes querido por el público.

–¿Qué espera precisamente del público palentino en esta nueva ocasión?

–Quiero que una vez más el público palentino disfrute y se emocione. Espero que el Rey Lear de Atalaya aporte algo en sus pensamientos y salga del teatro reflexionando y cargado de nuevas sensaciones.

–Vuelve con una de las obras imprescindibles de William Shakespeare...

–Lo comentaba ayer con un gran actor que precisamente conocen bien en Palencia como José María Pou. Para ambos El Rey Lear es una de las grandes obras del teatro universal, es el Everest del teatro. La adaptación por mi parte ha sido ponerme al servicio de lo que Shakespeare escribe, del ritmo, de las imágenes, de la energía, de la emoción y de la palabra. He querido ser muy riguroso con la métrica porque demasiadas veces se hace Shakespeare en prosa y no, él era verso. Quitarle la música a Shakespeare es como quitarle el color a Van Gogh.

–¿Es cierto que llevaba mucho tiempo preparando una adaptación de esta obra?

–Llevo trabajando durante años en los talleres y el laboratorio que hacemos con alguno de los monólogos de El Rey Lear y he tenido que esperar biológicamente a que la actriz que lo hace, Carmen Gallardo, que ha hecho 'Celestina' y 'Madre coraje', pudiese encarnar a Lear. Una vez que ha pasado la barrera de los 50 decidimos contar con ella para interpretarlo. Además de que ella tiene mucha fuerza sobre el escenario y le da facilidad al personaje, que es la esencia de Lear, uno de los grandes personajes de la escena universal porque pasa por diferentes estadios.

–El público precisamente ha quedado encantado sobre todo con la actuación de Carmen Gallardo, en un papel masculino como el de Lear...

–Desde luego. De hecho hay espectadores que ni siquiera se dan cuenta o que al principio lo saben y se les olvida que es una actriz, porque sobre todo ella es una energía en escena, que no es ni masculina ni femenina, o mejor dicho, es ambas a la vez. Carmen juega con todos los matices posibles y nadie se preocupa si es un actor o una actriz.

–¿Cuándo decidió contar con ella para el papel protagonista?, ¿era su primera opción?

–Tenía una opción de hacerlo con un actor que también lleva años, pero tuvo un problema de salud y a raíz de eso se planteó a Carmen. Todo el mundo nos ha dicho que tenía que ser ella y el azar propició que fuese así. Ha sido una casualidad mágica porque muy pocas personas en este país pueden transmitir lo que transmite ella.

–Con esta obra han logrado seis premios Lorca del teatro andaluz, ¿Qué supone para ustedes que les den un premio que lleva el nombre de tan insigne escritor?

–Lorca es un referente para el teatro andaluz, el español y el universal. Para nosotros es un faro porque hemos hecho ya varios montajes sobre él. Creo que es un gran apellido el que le han puesto al premio.

–Han decidido en este montaje reducir el tiempo con respecto a la obra original, ¿han introducido algún cambio?

–No soy nada partidario de adaptar los grandes textos a la actualidad. Me parece que es un mal de nuestro tiempo que abunda demasiado y aunque lo respeto no lo comparto. Es como si a la 'Venus de Milo, la pones un sombrero o unos pantalones vaqueros o añades nuevos sonidos al Réquiem de Mozart como hace un conocido compositor. Creo que es empequeñecer los grandes mitos. Esos grandes mitos ya tienen la universalidad. Hay frases de Lear que son más actuales y más revolucionarias que las de cualquier autor de nuestros días, con todo mi cariño y respeto. Y seguirán siéndolo dentro de 500 años, como lo fueron hace 400. Estos textos, como las tragedias griegas, sobreviven lustros, siglos y milenios, y los autores, directores y actores actuales, desapareceremos y seremos polvo de estrellas. No hay que actualizar nada.

–Llama la atención que los actores canten y hagan suyas canciones del folklore de otros países...

–Es un trabajo de investigación que siempre hacemos en Atalaya y forma parte de nuestro ADN. Buscamos e indagamos dentro de las obras, precisamente para distanciarnos, para no utilizar lo que es tan cercano, tan manido o tan cotidiano. Nos gusta expresar emociones a través de otros sonidos, otras lenguas, otras culturas... en ese viaje nos gusta que exista una emoción.

–La compañía Atalaya ha cumplido 35 años de vida, usted fue precisamente el fundador. ¿Qué balance hace de todo este tiempo?

–Da vértigo pensarlo. Son muchas vivencias y nosotros seguimos siendo fieles a nuestros comienzos en la investigación. Muchos maestros continúan con nosotros desde el origen como Eugenio Barbas. Los grandes maestros nos han dado un legado que estamos transmitiendo a los más jóvenes que entran pero también a los alumnos de toda España y de muchas partes del mundo, pero sobre todo lo transmitimos a los espectadores porque en definitiva en teatro, el más importante de todos los personajes que existen es el espectador.

–En lo personal usted comenzó su carrera artística en el año 1974 como actor, antes de que cayese la dictadura, ¿ha cambiado mucho la forma de hacer teatro desde entonces?

–Sí, han pasado 45 años de mis inicios en el teatro 'agitprop' que llevábamos por los pueblos de Andalucía, Aragón, Castilla La Mancha o Extremadura, en el que enviábamos un mensaje a los jóvenes para que estos se rebelasen contra la dictadura. Acabamos todos en la cárcel y lo cierto es que aquella era una España muy oscura y sórdida, gobernada por uno miserables. Esta España actual no es ni mucho menos la panacea, hemos pasado tiempos mejores. Culturalmente los años 80 fueron mejores años que los actuales porque ahora mismo se ha perdido mucho el entusiasmo y la búsqueda en la cultura. Actualmente se antepone la inmediatez al disfrute cultural.

–¿Cree que entonces hace falta más inversión en cultura por parte de los políticos?

–Por supuesto. En cada debate que encontramos en televisión no se dedica nada de tiempo a la cultura, lo máximo alguna respuesta de casualidad. Es la gran olvidada y sin embargo como decía el ministro de Cultura cuando estuvimos actuando en La Habana, «la cultura es lo que diferencia a las personas de las bestias», lo que pasa es que muchas veces las bestias llevan corbata y móvil en la mano.