Reyes Maroto asegura que el problema de la central térmica de Velilla se originó con el PP

Tudanca, Andrés, Maroto, Casas y Aldea, en la Plaza Mayor./Brágico/ICAL
Tudanca, Andrés, Maroto, Casas y Aldea, en la Plaza Mayor. / Brágico/ICAL

La ministra de Industria estudiará el futuro de la instalación y afirma que sería mucho más fácil «si existiesen ya unos mimbres»

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

La visita a Palencia de la ministra de Industria, Reyes Maroto, ha servido para devolver la pelota al tejado del Partido Popular sobre el futuro de la central térmica de Velilla del Río Carrión. Iberdrola ya ha dado los primeros pasos para el desmantelamiento de la instalación, con la presentación ante la Comisión de Patrimonio de la Junta del proyecto para este procedimiento la pasada semana. Hecho que aprovecharon los populares para elevar al Gobierno la pregunta de qué pasará con el futuro de esta instalación.

Ante esa demanda, la ministra de Industria salió en su defensa y reconoció que le hubiera gustado heredar ese problema «con unos mimbres sobre los que trabajar». «El cierre de la central térmica de Velilla no es un cierre improvisado. Iberdrola lo comunicó hace tiempo. Sé que el PP ha pedido ahora explicaciones, pero son ellos los que nos tienen que explicar por qué no hicieron un trabajo de acompañamiento para estar en una mejor situación», apuntó la ministra de Industria, que visitó Palencia con motivo de un encuentro con la Fundación Rehabitar y con representantes del sector turístico y hostelero, además de conocer la planta de la papelera DS Smith en Dueñas.

A pesar de ese lamento, Reyes Maroto aseguró que seguirá trabajando para dotar a la Montaña Palentina de un futuro para la central térmica, aunque no desveló ni dio ninguna pincelada de hacia dónde caminará el proyecto. «Se volverá a convocar el plan de reindustrialización (Plan Reindus 2018) con 400 millones de euros. Queremos situar esos espacios, como ya hemos hecho con la minería en Ponferrada», desgranó Maroto en una comparecencia que sirvió para adelantar que en la convocatoria de este año, el Gobierno central ha destinado más de 36 millones de euros a 17 proyectos en Castilla y León.

Para Reyes Maroto es necesario reindustrializar España, porque «llevábamos siete años sin ministerio de Industria». «Hemos recuperado el pulso y nos da una gran satisfacción que ese plan empiece a coger forma. Necesitamos desarrollar proyectos de inversión en Castilla y León y en España. Estamos empezando a revertir esa ausencia de política industrial», desgranó la ministra.

Dentro de ese plan, la papelera DS Smith de Dueñas ya ha recibido alrededor de 350.000 euros. «Esas ayudas son efectivas para sostener la industria», manifestó Reyes Maroto, que aprovechó la ocasión para solicitar al resto de formaciones políticas que desbloqueen la situación actual para formar gobierno. «España y Castilla y León necesitan un gobierno fuerte para a sacar esa política industrial», concluyó.

Pichones de Tierra de Campos no solo para Martín Berasategui

El principal motivo de la visita de la ministra de Industria, Reyes Maroto, era conocer de primera mano el proyecto Rehabitar Tierra de Campos, que pretende fomentar la arquitectura tradicional de la comarca con especial atención al patrimonio construido en tierra. El fin último es lograr el asentamiento de nuevos residentes en esa porción de la España vaciada mediante la creación, o más bien, el rescate, de nuevos nichos de empleo que dinamicen los pueblos, como es la producción avícola de los palomares. Esas instalaciones servirían para criar pichones, un animal muy demandado en la alta cocina y que cuenta con una escasa oferta en los restaurantes. «Cerca del 80% de los pichones se los lleva el cocinero Martín Berasategui. Eso deja al resto con escasas existencias. Con este proyecto a largo plazo podremos incluir este ave en nuestras cartas», apunta la secretaria de la asociación de empresarios de hostelería de Palencia, Gloria Fernández, que estuvo en la reunión con la ministra. Un elemento diferenciador que serviría para atraer turismo gastronómico al separarse de otros productos típicos como el cochinillo y el lechazo, con más arraigo en otras provincias de la región como Valladolid y Segovia.