Un recorrido de la gramola al mp3

Los primeros visitantes de la feria tras su inauguración ayer.. /Marta Moras
Los primeros visitantes de la feria tras su inauguración ayer.. / Marta Moras

La VI Feria del Disco, CD y Vinilo de Palencia congrega hasta el domingo en el Paseo del Salón a nueve expositores de varias ciudades de España

INÉS MACHOPalencia

La digitalización no ha acabado con los CDs, del mismo modo que estos no acabaron con los casetes, ni estos últimos con los vinilos. Desde ayer y hasta el domingo, los tres testigos de la historia musical de las últimas décadas se dan cita en una feria ya consolidada en Palencia. En el Paseo del Salón de Isabel II, las casetas que hace diez días protagonizaban la Feria del Libro ceden su puesto a nueve expositores de tiendas de música llegados de varias ciudades de España.

Vendedores de Madrid, Oviedo, Jerez y Barcelona, coordinados por la Asociación para la Organización de Ferias y Certámenes Discográficos (ASOFED), se reúnen en la sexta edición del evento en la ciudad. Según apunta el presidente de ASOFED, Carlos Ramírez, otros años ha tenido calado internacional, «pero debido al cambio de fechas, aunque no ha sido muy grande, la expositora extranjera que solía ocupar el décimo puesto no ha podido venir, porque le coincidía con una feria en Francia».

También este fin de semana se celebra la Feria Internacional del Disco de Madrid, aunque muchos de los comerciantes de la capital española han preferido acudir a Palencia, dada la acogida del público que han tenido en anteriores ediciones y el precio más asequible de los puestos. «Un puesto en Madrid por un día o un día y medio puede costar unos 500 euros, y es complicado rentabilizarlo a no ser que tengas material de mucho valor, si se vende barato es imposible», asegura Stefan Sacido, de Citadel Récords. Además, que la feria sea de acceso libre anima a más gente y no solo a los más fanáticos a dar un paseo, echar un vistazo y comprar.

Los estilos musicales que pueden encontrarse varían tanto como los precios, que oscilan entre 1 euro para los discos más comunes, chapas y otros pequeños elementos de merchandising, y 600 para las curiosidades más exclusivas y ejemplares de primera edición. Unas de esas rarezas destacadas son dos de los pocos carteles originales con los que los Rollings Stones anunciaron su concierto en Cuba en 2016.

Los vendedores reconocen que la venta de música es un negocio que va quedando cada vez más arrinconado y que abrir la puerta al 'merchandising' es muchas veces un salvavidas económico. Sin embargo, esperan que durante estos días muchos paseantes se acerquen y encuentren algo entre los estantes. «Ese 'single' de la adolescencia o ese primer vinilo que escucharon, porque, pese a todo, la gente sigue queriendo tener lo que les gusta entre las manos, poder tocarlo», apunta Emilio Mossenta, de Discotheque.