Ratificada la condena a un hombre por herir con un taburete al regente del teleclub de Cillamayor

El condenado, a la derecha, durante el juicio en la Audiencia el pasado 4 de marzo. /Antonio Quintero
El condenado, a la derecha, durante el juicio en la Audiencia el pasado 4 de marzo. / Antonio Quintero

La Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL confirma la sentencia de la Audiencia de Palencia, que le imponía además una indemnización de 13.200 euros

EL NORTEPalencia

La Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL ha confirmado la sentencia de la Audiencia Provincial de Palencia que condenó a un hombre, L. Á. M. I., a una pena de cuatro años y siete meses de prisión por un delito de lesiones con la agravante de alevosía, después de que agrediera en la cabeza con un taburete de hierro al gerente del teleclub de Cillamayor, J. C. P. G., que tiene cicatrices de 17 y dos centímetros en la cabeza como consecuencia de las heridas sufridas en el ataque. El fallo del alto tribunal prohibía además a L. Á. M. I. aproximarse a J. C. P. G. a una distancia inferior a cincuenta metros durante el tiempo de condena y comunicarse con él por un periodo de cinco años, y le obliga a indemnizar a la víctima con 13.200 euros. La sentencia de la Audiencia Provincial, sin embargo, absolvía a L. Á. M. I. de un delito de amenazas y otro de lesiones.

El fallo de la Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL considera probado, como la Audiencia de Palencia, que, sobre las 20:30 horas del 21 de febrero de 2018, L. Á. M. I. se dirigió del establecimiento del teleclub de Cillamayor con intención de agredir a J. C. P. G, regente del mismo. Que una vez allí, el acusado entró en el establecimiento vestido de oscuro, cubriéndose la cabeza y el rostro, excepto los ojos, con un fular y un gorro negro y, conocedor como era de la disposición del local por haber trabajado en el mismo, apagó la luz y cogió un taburete de hierro de los varios que había en el local. Con ánimo de menoscabar la integridad física de J. C. P. G, que en principio no se había percibido de su presencia, impactó el taburete de forma sorpresiva y con mucha fuerza contra la parte frontal de su cabeza y ojo izquierdo al tiempo que le gritaba en dos ocasiones que «le iba a matar».

J. C. P. G. estaba sentado de espaldas y sin posibilidad de defenderse porque tenía limitada su movilidad por presentar edemas crónicos en ambas piernas, conociendo L. A. M. I. su situación física y la práctica imposibilidad en que colocaba a este de ejercitar actos de defensa. Mientras J. C. P. G. intentaba esconderse en una pequeña cocina al final de la barra del teleclub, L. A. L. I. golpeó nuevamente con dos taburetes de hierro a J. C. P. G. en la parte trasera de la cabeza y la espalda, abandonando finalmente el agresor el local cuando J. C. P. G. logró refugiarse en la cocina.