Quince voluntarios y tres ambulancias velaron por la seguridad de los aficionados

Varias cuñas de madera calzan las talanqueras./Marta Moras
Varias cuñas de madera calzan las talanqueras. / Marta Moras

El Ayuntamiento instaló entre sesenta y setenta talanqueras

Á. MUÑOZ

Era la novedad y nadie se lo quería perder. Toda esa expectación generada por el nuevo Toro del Pueblo de Astudillo (Palencia) y la prohibición del 'enmaromado' obligaba a la organización a esmerarse y cumplir con la normativa de estos eventos taurinos. De esta forma, la organización, compuesta por quince voluntarios, se encargaron de que no se les escapara nada desde el inicio hasta el final del festejo.

Además de estos voluntarios, que contaron con la colaboración de la Guardia Civil, en los 700 metros del encierro, estaban situadas tres ambulancias en talanqueras habilitadas para su acceso, aunque finalmente, al no haber heridos, no fueron necesarias.

Pero si de vital importancia eran los servicios de emergencia, también lo era la seguridad. Por ese motivo, el Ayuntamiento instaló para los actos taurinos (el pasado sábado se celebró otro encierro) entre 60 y 70 talanqueras, bien ancladas y calzadas muchas ellas con cuñas de madera para sujetarlas firmemente en la calzada astudillana.

Desde la organización preocupaba la seguridad y no dudaron en llamar al civismo desde días antes al Toro del Pueblo, recordando que era necesario extremar las precauciones, sobre todo, con personas mayores y niños. Asimismo, recomendaban no llamar al toro desde las talanqueras, ni las puertas de las viviendas, que contaban con protección ante las embestidas de 'Barbero'.

En las propias vallas, varios carteles anunciadores recordaban a los aficionados que estaba totalmente prohibido entrar en el recorrido en estado ebrio, además de los menores de edad, embarazadas o personas mayores.

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