«Uno se puede reír de todo, hasta de haber estado a punto de morir»

Santi Rodríguez, caracterizado en su espectáculo. /El Norte
Santi Rodríguez, caracterizado en su espectáculo. / El Norte

El humorista andaluz llega este viernes al Ortega con un espectáculo en el que convierte en comedia el infarto que sufrió el año pasado

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Santi Rodríguez llega este viernes al Teatro Ortega (21:00 horas) para presentar su espectáculo 'Infarto. No Vayas a la luz'. En su representación, el cómico habla con humor del «sustillo» en la arteria esplénica que sufrió en julio del año pasado, un episodio que pudo acabar en tragedia pero que él ha sabido reconducir para convertirlo en comedia con esa gracia que le caracteriza.

–¿Qué van a poder ver los que decidan acudir al espectáculo?

–Un resumen de lo que me ha pasado llevado a la comedia, con una reflexión sobre la necesidad que tenemos de aprovechar la vida. También hablo un poco de todos los problemas que tenemos cuando ingresamos en un hospital, desde un punto de vista simpático, sin querer dar caña a nadie. Con la única intención de que la gente pase una hora y media entretenida, se olvide de los problemas y venga a disfrutar un ratito.

–¿Estar a punto de irse al otro barrio y convertirlo en una comedia es humor negro o masoquismo?

–Es simplemente una filosofía de vida. Creo que todo lo que nos ocurre tiene un lado bueno y uno malo y yo me quedo siempre con el bueno. De esta experiencia también he cogido lo bueno y lo he llevado al teatro. Hemos salido adelante del 'sustillo' y eso hay que celebrarlo.

-¿Y cómo fue ese viaje de ida y vuelta? ¿El límite de la vida está en esa luz hacia la que iba Carol Anne en la película Poltergeist?

–Realmente yo no vi nada de lo que cuentan que pasa cuando te vas a morir. Tampoco fui consciente de la gravedad de lo que me pasaba porque lo mío fue un infarto un poco extraño.

-Ahora que ha hablado sobre el límite de la vida, hablemos del límite del humor. ¿Dónde está situado?

–No lo sé. Tengo mis dudas sobre los límites del humor porque últimamente hay problemas y polémica con cualquier cosa. A lo mejor estamos equivocados nosotros. Yo lo que hago es ponerme mis límites y que cada uno se ponga los que quiera. Tenemos que ser conscientes de que hay libertad de expresión, pero te pueden contestar sobre lo que tú opinas. Muchas veces hago chistes y me arriesgo a que alguien se moleste y me responda.

–Por los últimos acontecimientos, parece que la frontera está en ese punto en el que uno se suena con una bandera...

–Yo cuando sé que algo puede molestar, lo que hago es evitarlo. También reconozco que hay cosas que pueden molestar más de lo normal. Yo hago humor y normalmente poca gente se suele sentir molesta. Cada uno tiene que coger el camino que quiera, transgredir lo que crea conveniente y eso tendrá unas consecuencias. No sé si justas o no. Esto es tan subjetivo, tan de cada uno, que no sé si nos estamos equivocando los humoristas o la gente.

–Para no meterse en líos, lo mejor es hacer humor blanco...

–Es muy difícil hacer humor blanco porque no puedes recurrir a la polémica, ni ser escatológico ni ofensivo y eso te obliga a tener que darle más vueltas a la cabeza. El tema es que el humor que no genera polémica no suele dar de que hablar. Creo que el humor blanco es a la larga más rentable porque la gente te recuerda por otra serie de cosas que no tienen nada que ver con la polémica. Mi humor, por el hecho de no ser transgresor, no es ni mejor ni peor que el de otro compañero.

–¿Le parecen justas las críticas que está recibiendo Dani Mateo por el 'sketch' de la bandera?

–Prefiero no opinar porque cuando lo he hecho sobre cosas mías me han caído por todos los sitios. Opine lo que opine, me van a caer tortas. Estoy cansado de las polémicas conmigo y lo único que me faltaba es meterme en las de los demás.

–Es que la de cómico es una profesión de riesgo en los tiempos que corren...

–Sí. Se están sacando las cosas de quicio en todo. En las redes sociales siempre hay alguien que va en tu contra de manera muy agresiva y creo que el camino que está tomando todo esto no es el más adecuado. Deberíamos relajarnos un poco todos porque hay muchos que tienen costumbre de opinar solo en contra de algo. A mí no se me ocurre decir a nadie lo que tiene que hacer porque considero que no soy quién. He tomado la postura de comentar lo que me gusta y callarme cuando algo no me agrada.

–Dicen que para hacer reír a los demás, hay que saber reírse de uno mismo. Por lo que dice, en el espectáculo que ofrece hoy ha convertido esta frase en credo...

–Reírte de haber estado a punto de morir es el mayor ejemplo de que se puede uno reír de todo. En mi caso, nadie se puede sentir molesto porque voy a hablar del infarto que he tenido y quiero demostrar que todo tiene un lado cómico y que la mejor forma de vivir es quedarse con lo bueno de la vida. Verte muy mal te abre los ojos y te enseña a aprovechar cada día.

–Por lo que dice, el único que se puede ofender con su espectáculo es un tal Santi Rodríguez. Tenga cuidado, que me han dicho que tiene que Twitter...

–Es complicado que se ofenda ese tal Santi Rodríguez, con Twitter o sin él. Yo tengo mucha cintura y la gente suele salir muy contenta de la actuación, pero si alguien me hace una crítica constructiva, encantado de oírla y de aprender.

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