El poeta carrionés Jacob Iglesias presenta este miércoles en Palencia su nuevo libro

Jacob Iglesias./Henar Sastre
Jacob Iglesias. / Henar Sastre

El autor se adentra en 'Ovejas negras' en las paradojas del aforismo

FERNANDO CABALLEROPalencia

Después de tres libros de poesía discursiva –'Las piedras del río' (2006), 'Horas de lobo' (2012) y 'No todas hieren' (2016)–, el poeta carrionés Jacob Iglesias, nacido en 1980, se ha adentrado en su última publicación, 'Ovejas negras', en el aforismo, un género que se está potenciando en los últimos años y encuentra un hueco en la literatura actual. 'Ovejas negras' (editorial Páramo), que se presenta este miércoles, 14 de noviembre, en la librería Ateneo, a las 19:00 horas, está integrado por 300 aforismos de una, dos y tres lineas. El salto de la poesía discursiva al aforismo ha sido gradual. «En realidad no ha habido un salto como tal. Entre la poesía y el aforismo sí que hay cierto parecido en la concisión, en el esfuerzo de concentrar en pocas palabras un mensaje. Los aforismos son como versos desgajados de un poema», explica el autor.

Los temas de los que habla Iglesias en el libro son variados. «Otra de las ventajas que ofrece el aforismo es su versatilidad, que permite tratar muchos temas. No predomina uno sobre otro. Hay de todo, es muy variopinto», agrega. «Muchos aforismo parten de la observación cotidiana, del día a día, del contacto con la realidad», reseña.

El origen de la escritura de aforismos surge con un cuaderno de notas que viene escribiendo desde hace años, aunque desde hace dos está más centrado específicamente solo en estos textos. Además de la conexión con la poesía, el aforismo tiene relación con el microrrelato. «Incluso algunos tienen esa forma narrativa», puntualiza.

Jacob Iglesias, que es funcionario en la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, destaca que el aforismo tiene un mensaje «rotundo y lapidario, pero lo que refleja muchas veces es una duda, más que una certeza». «Es una paradoja», sentencia.

Uno de los recursos que emplea el poeta es el juego de palabras, como en «El hambre es un lobo para el hombre». «Se da una vuelta a las palabras para crear a través de paradojas un mensaje sorprendente que a lo mejor nos pasa inadvertido. También juego con frases hechas para darles otro significado», señala Jacob Iglesias en referencia al aforismo citado.

También emplea en estos pequeños textos muchas figuras literarias, además del mensaje, especialmente en los que más se aproximan a la poesía, como la metáfora o las comparaciones.

El autor carrionés expresa en algunos aforismos las contradicciones del lenguaje, como el que dice «Oxímoron: sabiduría popular». «Hablamos de sabiduría y a veces esa sabiduría no es sabia», explica.

Los aforismos son fruto en ocasiones de la «intuición» y en otras «se busca y se trabaja a partir de un tema o un asunto que me preocupa, y escribo variaciones hasta que doy con un resultado satisfactorio».

Otro aforismo: «Pocos libros tan agotadores como un mal libro de aforismos». «Es curioso. Un libro de aforismos en principio tiene una lectura ligera y en ocasiones tiene mucho de humor y de ironía, pero paradójicamente cuando uno lee un mal libro de aforismos quizás puede llegar a aburrirse incluso más que ante una mala novela de 500 páginas», señala.

Jacob Iglesias recuerda que en los últimos años se ha visto «cierto auge» en este género, con colecciones dedicadas expresamente al aforismo, incluso editoriales y premios. «Es un género minoritario, pero que tiene cierto auge, tanto en la publicación como en la difusión», apostilla.

La experiencia del escritor carrionés ha sido tan satisfactoria que no descarta, a partir de ahora, seguir escribiendo aforismos «sin abandonar nunca lo que considero que es mi principal dedicación y a lo que más pasión pongo que es la poesía», concluye.

 

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