La pasividad de los vecinos paraliza el saneamiento de las tuberías del Ave María en Palencia

Cesáreo Frechilla contempla las obras de saneamiento de las tuberías de las Casas de Abella. /Antonio Quintero
Cesáreo Frechilla contempla las obras de saneamiento de las tuberías de las Casas de Abella. / Antonio Quintero

Aquona, encargada de renovar la canalización, se encuentra a la espera de los presupuestos de los residentes para concluir los trabajos

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

El presidente de la Asociación de Vecinos del barrio Ave María, Cesáreo Frechilla, se ha hartado. Las obras siempre desgastan, sobre todo, cuando la colaboración de los vecinos y del propio Ayuntamiento no termina de llegar. Hace más de medio año que la Comisión de Obras dictaminó favorablemente una línea de subvenciones, que cuenta con una dotación de 100.000 euros, para que los propietarios de las viviendas unifamiliares de las Casas de Abella puedan renovar las tuberías y sustituir las antiguas, construidas con fibrocemento, un material que entre sus componentes incluye el amianto.

Parecía que esa línea de ayudas facilitaría que los vecinos del barrio se arrancasen a elaborar los correspondientes presupuestos para acometer las obras y diesen, de esta forma, luz verde a Aquona, encargada de renovar la red de acometida y saneamiento de la parte exterior de las viviendas, para que comenzase las obras. La totalidad de esos permisos y presupuestos no han llegado al Ayuntamiento, lo que paralizan prácticamente las obras. «Queremos que los vecinos del barrio se mentalicen para que pasen sus presupuestos al Ayuntamiento y así continuar con las obras. Aquona lo está pasando mal, porque no pueden hacer nada hasta que tengan esos presupuestos», afirmó ayer agotado Frechilla, quien reparte la culpa entre los vecinos y el equipo de gobierno. «El Ayuntamiento tenía que haber enviado una carta a los vecinos para anunciarles que las obras han empezado y que están obligados a efectuarlas para solucionar los problemas del agua», apostilló.

Hasta el momento, son muy pocos los vecinos que se han movido para solucionar un problema que afecta a las 120 viviendas de las Casas de Abella, pues tan solo alrededor de quince propietarios tienen las canalizaciones renovadas. Es el caso de las viviendas de la calle Tirso de Molina, que se adelantaron al Ayuntamiento para empezar las obras. «Cuando se detectó el problema, los propietarios de la calle Tirso de Molina nos pusimos de acuerdo, para que, por nuestra cuenta, empezaran las obras», detalló Celia Olea, una de las vecinas que no se ha podido beneficiar de la ayuda del Ayuntamiento. «Los propietarios de la calle Tirso de Molina ya tienen todas las obras, hasta en su casa. No es mucho dinero. Se paga ese permiso y Aquona abre la calle», resumió Frechilla.

Ese permiso del que habla el presidente de la asociación de vecinos no supera los 200 euros y daría luz verde a que Aquona empezase las obras en otras calles de las Casas de Abella. «El máximo son 180 euros para instalar el colector. No es una cantidad elevada. Y el que tenga problemas para pagarlos, en las reuniones que tuvimos con el concejal de Obras, aclaró que ayudaban a financiarlo. No sé si los vecinos no lo han entendido, si no están mentalizados o si tienen miedo. Si el Ayuntamiento hubiera avisado a los vecinos y les explicara cómo tienen que hacerlo, ahora mismo estaríamos más avanzados», continuó Frechilla.

«Hay dos tipos de obras. La del agua potable en las propias viviendas, y la de los colectores en el exterior. Hay vecinos que ya tienen la obra hecha en sus casas y les falta la exterior a falta del permiso», recalcó Frechilla, que pretende reunir a los vecinos la próxima semana para mantener otra reunión para resaltar la importancia de estas obras para las 120 viviendas unifamiliares afectadas. «El Ayuntamiento se tenía que haber preocupado de mandar la carta a cada vecino, aún así en los próximos días les recordaré la importancia que tiene enviar el presupuesto al Ayuntamiento», destacó.

De no seguir avanzando en las obras de sustitución de tuberías, el presidente de la asociación de vecinos amenaza con abandonar el cargo por el hartazgo que genera esta situación. «Ahora mismo, no sé si correrá peligro la línea de subvenciones por parte del Ayuntamiento, pero me estoy cansando, y si esto no sigue adelante, estoy pensando en dimitir», concluyó.