Palencia se echa a la calle para condenar el asesinato de Pilar a manos de su pareja

Los vecinos de Paredes, frente al Ayuntamiento durante la concentración de repulsa./Antonio Quintero
Los vecinos de Paredes, frente al Ayuntamiento durante la concentración de repulsa. / Antonio Quintero

Los vecinos de Paredes de Nava recuerdan con emoción a la cirujana criada en el pueblo, la mujer número 39 asesinada por su pareja en lo que va de año

Marco Alonso
MARCO ALONSOParedes de Nava

39. Dicho así son solo dos números con un punto detrás, pero esos dos números cobran un enorme sentido cuando decimos que esa es la suma de mujeres que han sido asesinadas en lo que va de año a manos de sus parejas. «Lo vemos en la tele y creemos que eso es algo que no puede pasar a nadie de tu entorno, pero pasa», afirmaba este mañana una vecina de Paredes de Nava con un pañuelo en la mano. Y es que, esta vez Palencia no ha visto por la tele la desgracia. Ha sido la tele la que ha venido a Palencia para contar que Pilar Cardeñoso Payo, la víctima 39 de la violencia de género en lo que va de año, será enterrada mañana en su localidad natal, Paredes de Nava, después de que su pareja le arrancara la vida a golpes y cuchilladas.

«Siempre decía que era su tío favorito y ya no me lo dirá más»

Al acabar la concentración de repulsa, infinidad de vecinos quisieron mostrar sus condolencias a los familiares que se acercaron a la plaza. La madre y el hermano de Pilar aún no se han trasladado a Paredes y allí estuvo Jesús, hermano de la madre de Pilar, que no podía ocultar el sufrimiento que le ha causado el asesinato de su sobrina.

«Siempre decía que era su tío favorito y ya no me lo dirá más», afirmaba Jesús entre lágrimas para añadir poco después que esta desgracia le ha hecho darse cuenta de la dimensión real que tiene esta lacra social. «Ahora veo de verdad el problema tan enorme que hay con la violencia de género. Las instituciones no dan con la clave para acabar con esto, con esta violencia que hace sufrir a tantas familias», explicaba.

Jesús se deshacía en elogios al recordar a su sobrina. «Era una persona que no tenía pelos en la lengua. Era muy natural, abierta, luchadora y trabajadora», aseguraba para recalcar finalmente que esta tragedia ha sido un varapalo gigantesco para una familia que el pasado viernes perdió a uno de sus miembros en unas circunstancias que agravan el dolor. «Hasta que no lo llega a uno, parece que estas cosas solo les pasan a otros. Es un palo tremendo para la familia. Es indescriptible la congoja que te invade, lo mal que llegas a sentirte y soy su tío, no su madre ni mi sobrino», aseguraba apesadumbrado.

La barbarie de la violencia de género ha golpeado en Tierra de Campos y los vecinos de Paredes han salido a la calle para gritar «basta ya» con un sentimiento que entremezcla tristeza y rabia. Tristeza porque Pilar no volverá a pisar las calles de su pueblo, ese del que se marchó para estudiar en Valladolid y al que regresaba de vez en cuando en busca de recuerdos de la infancia, y rabia porque ha sido la barbarie de una lacra social por erradicar la que ha impedido a Pilar volver a ese pueblo en el que creció y en el que conservaba algunos amigos. «Éramos amigas de la infancia», reconocía una mujer en la concentración de repulsa, pero el dolor le impidió decir una sola palabra más, y es que el tercer sentimiento que afloró frente al Ayuntamiento fue el dolor. El nudo en la garganta que obligaba a tragar saliva a todos los presentes no impidió al alcalde de Paredes, Luis Calderón, pronunciar un sentido discurso que muchos de los vecinos escucharon entre lágrimas.

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«Ojalá hoy no hubiéramos llenado esta plaza y estuviera vacía. Ojalá Pilar Cardeñoso hubiera estado de guardia y hubiera ido a visitar a sus pacientes, a quienes unos días antes había operado y seguramente les había salvado la vida», deseaba Calderón en un discurso que no se pudo cumplir. Y es que, la plaza se llenó con unas 300 personas y Pilar ayer no pudo visitar a los pacientes a los que salvó la vida porque el viernes nadie pudo salvar la suya.

Pilar hacía tiempo que no iba a Paredes y llevaba años viviendo en Madrid, donde trabajaba como cirujana especializada en el aparato digestivo en el Hospital de la Princesa, pero su pueblo natal no la había olvidado. De hecho, buena parte de los presentes en la concentración eran amigos, familiares o tenían alguna relación con ella y uno de esos allegados era el propio delegado Territorial de la Junta, Luis Domingo González, que está casado con una prima carnal de Pilar y aseguró que la violencia de género tiene unas raíces bien definidas. «Esto es un problema de educación, que es la comadrona que da a luz a los mejores avances de la sociedad. No solo educa la escuela, también lo hace la sociedad y por eso todos tenemos mucho que mejorar porque a veces damos por normales comportamientos insoportables. La educación es la única que, con paciencia, puede acabar con esta lacra», recalcó.

Pilar será enterrada hoy junto a su padre, Valentín, en el cementerio municipal tras una misa que se celebrará en la iglesia de Santa Eulalia de Paredes al mediodía.

39. A partir de mañana ese será el número de mujeres enterradas este año después de ser asesinadas por sus parejas y, como decíamos al principio, pueden parecer solo dos números con un punto detrás. El gran problema es que no es un punto final.