Una paella de interés turístico regional en Olleros de Pisuerga

Los cocineros elaboran la paella en las brasas./Nuria Estalayo
Los cocineros elaboran la paella en las brasas. / Nuria Estalayo

La fiesta vuelve a atraer a vecinos y visitantes, que saborearon 1.500 raciones de este plato

NURIA ESTALAYOOlleros de Pisuerga

Olleros de Pisuerga ha vuelto este domingo a bullir de visitantes con la celebración de su famosa fiesta de la paella, de la que se cocinaron alrededor de 1.500 raciones, un número similar a años anteriores. Desde las 12:00 horas comenzaron a cocinarse las siete paelleras de 250 raciones cada una, y a las 13:20 horas comenzó a repartirse la primera remesa. Por 5 euros con cazuelita y por 4,50 sin ella (además de pan, servilleta, tenedor y bolsa para meter la basura) los comensales podían adquirir una ración de este distinguido arroz de carne y marisco.

Para la elaboración de la paella se emplearon 225 kilogramos de arroz, 150 kilos de marisco (almejas, cigalas, langostinos, gambas, berberechos, mejillones y rabas) y 250 kilos de pollo, que se repartieron entre las paellas del domingo y el pollo a la ollerense que se ofrece este lunes.

La fiesta sigue en torno al tesoro excavado en la roca

La jornada contó además con la exhibición de los miembros del club aguilarense de tiro con arco Aguilarco; las jotas del grupo de Aguilar Albolada, y la música de los rabelistas campurrianos. Olleros seguirá de fiesta hoy y mañana con baile, verbenas, meriendas y conciertos. La misa en la iglesia rupestre en honor a los Santos Justo y Pastor tendrá lugar mañana a las 12:00 horas.

No se puede ir a Olleros de Pisuerga y no visitar su tesoro excavado en la roca. El eremitorio rupestre de los Santos Justo y Pastor, una rareza del Románico de espectacular belleza, permanece durante estas jornadas festivas abierto para turistas y lugareños. Esta ermita que inicialmente se proyectó y excavó en el siglo X, fue ampliándose a finales del XII, de acuerdo con las tradiciones románicas.

La iglesia interiormente sigue los mismos esquemas de un templo románico, con dos naves rematadas por bóveda de cañón y sus respectivos ábsides con los típicos abovedamientos de cuarto de esfera.

Con un tiempo estimado de unos 40 minutos para su elaboración (20 minutos para la cocción y otros 20 de reposo antes de ser servida), estuvieron repartiendo paella hasta las 15:30 horas. Los doce cocineros que participaron en la elaboración tuvieron que soportar altas temperaturas, añadidas a las de las brasas. «Al menos no hace aire, es lo peor porque el humo nos entra en los ojos», comentaba José Enrique Cabria, presidente de la Asociación de la Gran Paella Ollerense, que mostró su satisfacción de seguir viendo a tanta gente disfrutar de la fiesta.

Esta Fiesta de Interés Turístico Regional ha contado este año con la colaboración de la Diputación de Palencia, el Ayuntamiento de Aguilar de Campoo, la Junta Vecinal y el Centro de Iniciativas Turísticas. Y así, mostrando su apoyo, se acercó hasta Olleros la presidenta de la institución provincial, Ángeles Armisén, acompañada por el presidente de la Junta Vecinal, David Diez. Armisén, que estuvo sirviendo algunas de las raciones, destacó de esta celebración sobre todo su permanencia en el tiempo.

«Yo estuve hace unos 12 años y poder volver es muy importante porque eso significa que se sigue manteniendo, lo cual es un gran mérito de todos aquellos que la hacen posible», comentó Armisén, que destacó que «supone un gran éxito ver la campa llena de gente y que esta fiesta ya tenga más de 40 años».