Pablo Casado evoca en el pregón del Casino los valores de Palencia y su estratégica ubicación

Pablo Casado evoca en el pregón del Casino los valores de Palencia y su estratégica ubicación

El presidente del PP recuerda anécdotas de su infancia y reconoce que sus raíces han marcado su trayectoria política

PILAR ROJOPalencia

Aprendió a pescar cangrejos con reteles en Herrera de Pisuerga, experimentó al volante de un coche en las eras de Paredes de Nava antes de aprobar el carné de conducir y aspiró el más exquisito olor a galleta en Aguilar tras intentar esquiar en el Alto Campoo y acabar tirándose por un plástico. Son algunos de los fogonazos de la infancia y la juventud de Pablo Casado, presidente nacional del Partido Popular, que ayer quiso compartir con los socios del Casino de Palencia en el pregón navideño que pronunció. Y también con su esposa, con sus hermanos, con sus padres, con su abuela y con los centenares de palentinos que abarrotaban cuatro salas para seguir de cerca la intervención de Pablo Casado que, pese a liderar uno de los grandes partidos, se mostró humilde y orgulloso de unas raíces que, según indicó, han marcado toda su trayectoria posterior.

Arropado por el presidente del Casino, Evaristo Urraca; la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, y el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco, Pablo Casado se confesó orgulloso y honrado de poder compartir «con mi familia, toda la vida socios de aquí, mis mejores recuerdos de niñez y juventud que han sido en esta ciudad en la que nací. Para mi es un honor», indicó. Salpicado por anécdotas en la guardería del Corazón de María, su etapa de estudiante en Maristas, sus juegos vespertinos en el parque del Salón, los veranos que aún sigue disfrutando en Husillos y con continuas referencias a sus abuelos y los familiares que conserva en Meneses de Campos, Pablo Casado dedicó buena parte de su intervención al trabajo permanente de su padre para sacar a seis hijos adelante, a la dedicación plena de su madre a la familia por encima de cualquier ambición profesional y a sus hermanos. Aunque el recuerdo más cariñoso fue para su esposa, Isabel, y sus hijos, «que aunque no han nacido en Palencia, no se puede ser perfecto, espero que puedan disfrutar de todo lo bueno de esta tierra que yo he tenido el privilegio de vivir».

En su pregón, Casado repasó lo que Palencia ha significado para él, pero también lo que ha aportando esta provincia a la literatura, la cultura, la universidad o el municipalismo. Y también, por qué no, al mundo empresarial, desde que en el Medievo fuera el granero de España hasta la actualidad, «porque Palencia sigue siendo un enclave estratégico, debe seguir siendo una referencia industrial, de comunicaciones», señaló. En Palencia se inició su pasión por el arte con las esculturas de Victorio Macho, la pintura de Caneja, la música con la que se familiarizó en sus ocho años de Conservatorio. Aunque quizás, el futuro de Casado ha estado marcado, como el de tantos jóvenes, por tener que salir fuera a triunfar, por tener que marcharse para cursar un doble grado de Derecho y Económicas que entonces no se ofrecía en Valladolid y se exigía para acceder a la carrera diplomática. Y, aunque todavía no hemos celebrado la Nochebuena, Pablo Casado también quiso dejar claros sus deseos para el Nuevo Año: concordia, prosperidad para toda la provincia plasmada en sus hogares y que no se olvide nunca el sentimiento de nación, el que viene marcado en la Constitución, que es ahora más necesaria que nunca.

Unos recuerdos para él y para su familia, besos, abrazos y decenas de fotografías con ese joven que llena y llena minutos en los telediarios pusieron el broche de oro a una intervención de lujo con el que el Casino recibe la Navidad.