El octogenario acusado niega abusos sexuales a dos niñas de 5 y 7 años

El acusado, sentado de espaldas, ayer en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Palencia. /Antonio Quintero
El acusado, sentado de espaldas, ayer en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Palencia. / Antonio Quintero

Los hechos ocurrieron supuestamente en un huerto que el hombre tiene en el norte de la provincia al que las menores acudían a jugar

Ricardo Sánchez Rico
RICARDO SÁNCHEZ RICOPalencia

No quedó ayer visto para sentencia al estar pendiente la declaración de una psicóloga y dos oficios librados a centros de salud, por lo que la Audiencia Provincial de Palencia aplazó hasta el próximo 19 de noviembre la continuación del juicio contra un hombre de 81 años, A. H. R., para quien la Fiscalía solicita como presunto autor de sendos delitos de abusos sexuales cometidos contra dos niñas de 5 y 7 años en un huerto de su propiedad ubicado en una localidad del norte de la provincia y al que las menores acudían habitualmente a jugar.

Según el escrito de acusación del fiscal, los hechos se remontan al 25 de julio de 2017, cuando el acusado se encontraba en compañía de las dos menores y, «aprovechando el momento en que se quedaron solos él y las niñas, y con ánimo libidinoso, el acusado se acercó a ellas y les mostró su pene, pidiendo a las menores que se bajasen los pantalones y que le enseñasen la vagina». «A continuación, las menores accedieron a dicha pretensión, al tiempo que tocaron el pene del hombre, quien por su parte, tocó las partes íntimas de las menores», agrega el escrito del Ministerio Público, que solicita que el acusado indemnice a los representantes legales de cada una de las menores con 6.000 euros.

A. H. R. negó ayer los hechos en la primera sesión del juicio y dijo que «todo eso es mentira», que él en ningún momento les demandó a las dos menores que se bajasen los pantalones y que él tampoco hizo lo propio ni les enseñó su pene.

«El huerto está vallado con una tela metálica, pero la puerta está abierta todo el día, solo la cierro por la noche con candado. Habían ido cinco o seis veces al huerto, como tengo un perro.... No me acuerdo que día fue eso, era un día que hacía bueno. Además de las dos niñas, entró otro niño, que es hermano de la mayor. Querían meter al niño en uno de los bidones de agua que hay porque se había manchado, les dije que qué hacían allí y les reñí, les dije que se fuesen, que no metiesen al niño en el bidón. La niña pequeña estaba calada de querer meter al niño dentro, se bajó los pantalones un poco para ver cómo estaba de mojada y no tenía bragas, yo le dije que se fuera donde su abuela para que la cambiase. Le toqué con la mano para que se marchase. Ni más, ni menos», declaró ayer A. H. R., que incidió en que él estaba «regando o haciendo algo, cavando» y vio a las niñas ya en el huerto cuando miró hacia arriba.

Ningún enfrentamiento

El acusado, que apostilló que todo el huerto se ve desde fuera y que está rodeado de casas, aseguró que «no he tenido ningún enfrentamiento ni discusión con los padres de estas chicas», que con la madre de una de ellas tenía «muy poca relación» y con la familia de la otra, más, porque la abuela «me hacía la casa». A. H. R. culpó a la tía de una de las dos niñas de haberse inventado todo» e hizo hincapié en que tiene puesta una sonda vesical «desde hace cinco o seis años» que solo se la quitan «las enfermeras del ambulatorio», que la tenía puesta el día de los hechos, que fue con ella al cuartel cuando fue detenido y que así se lo indicó a la Guardia Civil, indicación esta que corroboró uno de los agentes que declaró ayer en el juicio.

Tras su declaración, compareció ante el tribunal la madre de una de las menores, la de 7 años, que dijo que su hija le contó lo sucedido en la noche del 24 de julio. «Me dijo que A. H. R. era muy cochino, que les había enseñado el pito, que el perro se estaba lamiendo sus genitales y que él les dijo que si no habían visto y se lo enseñó, y también que si le enseñaban el 'chichi', que no había visto ninguno. Luego la niña se echó a llorar y la dejé hasta la mañana del día siguiente, que le pregunté que si se había bajado los pantalones y me hizo el gesto de bajarse y subirse rápido el pantalón. Lo hablé con mi hermana, porque ella tiene mucha confianza con la niña, y el día 27, quedamos para cenar todos en casa y le volvimos a preguntar, pero se marchó corriendo a un cuarto y allí habló mi hermana con ella, que se lo ratificó todo», agregó la madre de la menor de 7 años, que afirmó que su hija «no es fantasiosa».

También declaró la tía de la niña, que apuntó que la menor le contó que el acusado, aprovechando que el perro se lamía sus genitales, les había enseñado su pene, que ellas se lo habían tocado y que le habían enseñado sus partes, y que él se las había tocado, hecho que sucedieron en la caseta del huerto.

Llegado el turno de la madre del menor de 5 años, de etnia gitana, su declaración fue sorpresiva en tanto en cuanto aseguró que la madre de la otra niña le contó el 27 de julio lo sucedido y que ella no se lo creyó «porque mi hija me lo cuenta todo» y porque la niña «llevaba con su exmarido desde el día 21», antes de que ocurriesen los hechos.

«Este señor no es así»

«Yo no me creía que a mi hija le hubiera pasado eso, me dijo que no le había molestado nunca», señaló la madre de la menor de 5 años, que se personó en el procedimiento con un abogado de oficio, «pero después desistí». Tras su declaración, hizo lo propio su madre, abuela de la niña, que afirmó que llevaba una docena de años trabajando para el acusado y que tenía con él una gran amistad. «Para mí era como un padre», hizo hincapié la abuela de la menor de 5 años, que insistió en que los hechos «no son ciertos, este señor no es así, le conozco de toda la vida».

Declararon por último en la vista oral dos psicólogas pertenecientes al Instituto de Medicina Legal. Una de ellas señaló que, haciendo uso del protocolo SVA (sistema de análisis de validez de declaraciones), la niña de 7 años aportó a finales de agosto un relato libre «probablemente creíble», dando positivo en 13 de 19 criterios, mientras que la menor de 5 años «no aportó ningún relato libre, con lo que «no se puede establecer una relación de credibilidad».