Las 10 normas a tener en cuenta en una salida de montaña

Vista desde el Espigüete./MIGUEL GENTO Y ÁNGEL TIJERO
Vista desde el Espigüete. / MIGUEL GENTO Y ÁNGEL TIJERO

El bombero y guía de alta montaña Ángel Villán resume en este decálogo las pautas que debe seguir cualquier montañero

El Norte
EL NORTEPalencia

El bombero del Ayuntamiento de Palencia y guía de alta montaña Angel Villán Polo ha resumido en este decálogo las diez pautas a tener en cuenta en actividades de montaña para que nada salga mal.

1. Prepara el itinerario

Para ello utiliza, además de tu experiencia, las guías publicadas sobre la zona o el itinerario que pretendas realizar, lo que está colgado en Internet y redes sociales, los relatos de los amigos, las llamadas telefónicas a los guardas de los refugios cercanos o en los que vayas a pernoctar, ellos suelen tener la información más fiable sobre las condiciones más actuales. Conoce también los puntos de decisión desde los que poder darte la vuelta o tomar itinerarios alternativos. Existen algunas herramientas como el Metodo de Información de Excursiones MIDE que nos pueden ayudar a valorar dificultad, desnivel, exposición y otros parámetros de la actividad que queramos realizar.

2. Utiliza el material adecuado

En cuanto al calzado, ropa y equipamiento. No olvides el agua, la comida, un pequeño botiquín, mechero, manta térmica y frontal, aunque en tu plan no incluyas la noche. Y no olvides que todo lo que llevas pesa, intenta ser ligero.

3. Usa herramientas de orientación

El uso del GPS para orientarse y seguir el itinerario es muy interesante; lleva pilas de repuesto. Lleva contigo también mapa de la zona y brújula, no necesitan pilas. Aprende a utilizar estos tres elementos.

4. Aprende primeros auxilios

Ten claro qué hacer en caso de que se produzca un accidente o un contratiempo para avisar a los servicios de rescate y mejorar las condiciones de los afectados es vital. Conoce las técnicas de primeros auxilios. Existen algunas aplicaciones gratuitas para el móvil como outdoor assistant, diseñada por el montañero Tente Lagunilla. Lo mejor es utilizar estas herramientas como guías de información y formación, y no tener que usarlas en el momento de la emergencia.

5. Informa de tus planes a conocidos

Informa a tus familiares y conocidos sobre cuál será tu itinerario aproximado, la hora a la que esperas estar de regreso, etc. Sobre salir solo a la montaña o no podríamos escribir páginas y páginas. Si lo haces, sé consciente de los riesgos que asumes.

6. Lleva la batería del móvil cargada

Si haces muchas fotos y videos puede que agotes la batería. Sé consciente también de que el móvil no siempre tendrá cobertura, de que gasta batería buscándola y de que el contactar con el servicio de rescate no te da la seguridad de ser rescatado de inmediato.

7. Guarda fuerzas para el descenso

Reevalúa constantemente si el horario o el ritmo que llevas es el que pensabas, a nivel personal y de grupo. También si las condiciones meteorológicas, del terreno y de la nieve son las esperadas. Guarda fuerzas para el regreso o el descenso. La actividad no acaba en la cima. Existe una buena herramienta para ir calibrando estas variables llamada 3X3 de Munter.

8. Ten pensado un plan B

Ten previsto un plan B. En el caso de que el plan A no sea posible, te será de gran ayuda llevar una segunda idea para aprovechar el día. A veces el mejor plan B es tomarse un café antes de tomar riesgos innecesarios.

9. Conoce tus límites

Si eres consciente de tus fortalezas y de tus debilidades, de tu momento de forma física y de tu estado anímico; tienes muchas posibilidades de no elegir actividades que superen con creces tu nivel. Solo se evoluciona, si se consigue salir conscientemente de la zona de confort.

10. Asume tu responsabilidad

Recuerda que salir al monte es una decisión personal y que la práctica del montañismo en cualquiera de sus modalidades entraña un riesgo. El objetivo debiera ser el disfrutar de nuestra actividad y regresar a casa con la mochila cargada de vivencias; para ello es imprescindible formarse realizando cursos específicos, con la ayuda de compañeros, publicaciones, pero también con la colaboración de ayuntamientos, federaciones y clubes, dotando a los deportistas de instalaciones adecuadas dónde aprender y entrenar, como son rocódromos y salas de bulder.

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