«Tenemos dos nidos de ratas en el barrio y a nadie le importa»

Rata muerta en el suelo. /El Norte
Rata muerta en el suelo. / El Norte

El barrio Ave María de Palencia vive con estupor la proliferación de estos roedores, que han llegado a entrar en una vivienda ocupada por una familia

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

«Tenemos dos nidos de ratas enormes en el barrio y parece que a nadie le importa». Así de directo se mostró ayer el presidente de la Asociación de Vecinos del Barrio Ave María de Palencia, Cesáreo Frechilla, que ha tenido que hacer las veces de desratizador. «Hay muchísimas ratas por el barrio. Yo mismo he matado una en el peldaño de la puerta de mi casa, en la calle Calderón de la Barca», añade.

El problema viene de dos puntos bien localizados por los vecinos, que aseguran ver merodear a los roedores por el Puente de los Suspiros y por el solar que se encuentra entre las calles Margareto y Astudillo de la capital palentina. «He visto ratas del tamaño de medio conejo», apunta Cesáreo Frechilla, que afirma haber alertado al Ayuntamiento de este problema en numerosas ocasiones sin encontrar una respuesta. «Se lo he dicho al Ayuntamiento un montón de veces y no me hacen caso. Alguna vez me he asomado a la calle a la una y media de la mañana, estos días que ha hecho bueno, y he visto cada bicho que ahora me da hasta miedo salir de casa», explica el presidente de la Asociación de Vecinos.

«Se me ha metido una rata en casa y no sé cómo echarla»

La presencia de ratas en el barrio Ave María ha dejado de ser un problema colectivo para pasar a ser un dilema personal para una vecina de las Casas de Abella, a la que se le ha colado uno de estos roedores en su vivienda. «Me levanté a las 5:15 de la mañana y vi correr a una rata de la cocina hacia el salón. Cuando la vi pegué un grito, no por miedo, sino porque me dio mucho asco», explica.

De aquel incidente a las 5:15 horas han pasado días, pero la rata sigue instalada en la vivienda de esta vecina, que se encuentra 'de caza' en la cocina. «Somos una familia de cinco y estamos todos obsesionados con cazarla. Ahora la tenemos acorralada, metida detrás de los muebles de la cocina en un agujero que da hacia el patio», explica.

La rata ha cambiado la vida de los habitantes de esta vivienda del barrio Ave María, en la que la prioridad es matar al roedor. «Yo no tengo mi casa como para tener una rata, pero no te queda otra que hacerte a ello hasta que cambie la situación. Tengo todas las puertas cerradas para que no se suba a la planta de arriba y ahora, como sabemos donde está, movemos todos los días el lavavajillas para ver si el veneno ha hecho efecto y nos la encontramos muerta», concluye esta vecina.

La proliferación de roedores se da principalmente en las zonas urbanas cercanas a las vías del ferrocarril, especialmente en la franja comprendida entre el Paseo del Otero y Los Tres Pasos. El grupo municipal Ganemos se ha interesado por este hecho y apunta que «el elevado número de estos animales junto a estas zonas urbanas se debe, por un lado a que la antigua tapia de separación de las vías, infranqueable para los animales, fue sustituida hace unos años por un muro más corto y rejas, que dichos roedores sí pueden atravesar para correr por las calles hasta la acequia en la calle Virgen del Brezo, y posteriormente, volver a sus nidos o madrigueras situadas en los descampados de las vías del tren», explican.

La solución a este problema no es demasiado complicada a juicio de la asociación de vecinos. «He pedido que se limpie la maleza que hay en el solar de propiedad municipal para acabar con uno de los nidos y que tapen los huecos que hay entre el puente y la acequia para terminar con el otro», explica Cesáreo Frechilla, que cree que la situación exige una actuación rápida para que la plaga no se extienda por otros puntos cercanos de la ciudad.

 

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