El auditorio más grande de Palencia se queda pequeño en el mitin de Vox con Santiago Abascal

Abascal, rodeado de simpatizantes en Palencia. /Antonio Quintero
Abascal, rodeado de simpatizantes en Palencia. / Antonio Quintero

El líder de la formación conservadora salió a la puerta del auditorio para dedicar unas palabras al medio millar de personas que no pudieron acceder al recinto

El Norte
EL NORTEPalencia

Pocos podrán recordar en Palencia un mitin político ten concurrido como el que ofreció el líder nacional de Vox, Santiago Abascal, que un día más se dio un auténtico baño de multitudes y, de nuevo, como el día anterior en Córdoba, tuvo que dirigirse a las masas en el exterior del teatro Ortega, dado que el aforo (684 butacas) se había quedado demasiado pequeño y alrededor de medio millar de personas no pudieron acceder al interior. Así, Ortega, por la puerta lateral del teatro, pudo arengar a una multitud de palentinos totalmente entregados a su discurso en favor de la recuperación de los valores tradicionales, la unidad de España, la defensa del medio rural, la igualdad de los españoles en todo el territorio nacional y el control de la inmigración ilegal.

Muchos apenas si lograban oír sus palabras y las señoras pedían a la Policía Nacional que le prestasen un megáfono. «No podemos hacer eso, lo siento», le respondía uno de los agentes con una sonrisa, atento a que la multitud no se desbordase en su intento de acercarse al presidente de Vox.

Mientras, en el interior, los cerca de setecientos afortunados que habían conseguido una de las butacas del Ortega se entretenían con una cuidada selección musical de grandes éxitos, desde 'Libre' de Nino Bravo, 'La Banderita' de la obra 'Las Corsarias' o el reciente 'Soy español' de José Manuel Soto, hasta el mítico 'Y viva España', con la voz de Manolo Escobar o temas más actuales como los de los colombianos Morat.

Una cuidada puesta en escena para recibir a un muy seguro de sí mismo Santiago Abascal, recibido con gritos de «presidente, presidente» de un público entusiasta y entregado. Y el líder de Vox no lo dudó y aprovechó la situación para mandar un rápido recado a sus rivales del PP, a los que acusó de falta de valor y de conformarse con la «sala chiquitita», en referencia al auditorio elegido por los populares para celebrar hace solo dos semanas el mitin de Pablo Casado.

Antes de Abascal tomaron la palabra el secretario de Vox en Palencia, David Hierro Santos; la candidata al Congreso, Sonia Lalanda, y el histórico dirigente del partido José Antonio Ortega Lara, cuya intervención sirvió para desgranar las líneas maestras del programa de Vox, con lo que Abascal en la intervención final se vio liberado para hacer un discurso basado en el sentimiento, el amor a la patria –«patria, no país»–, defensa de la unidad de España, de los valores tradicionales, de las costumbres, la herencia de los padres, la familia y la igualdad de los españoles.

Abascal, que ironizó con los sambenitos, «mentiras e insidias» que se lanzan contra el mensaje de Vox, quiso dejar claro que sus propuestas parten en todo momento del sentido común, de esa realidad, de esos valores que forman parte de la herencia cultural española y que han ido perdiéndose en los últimos años. Abascal recalcó además que Vox es un movimiento patriótico, «que viene a recuperar el orgullo nacional», e insistió, como sus compañeros en que el voto a Vox «no solo es útil, sino necesario y patriótico».

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