La Montaña Palentina ha perdido el 25% de su población en dos décadas

Mudá, uno de los municipios de la Montaña Palentina./Antonio Quintero
Mudá, uno de los municipios de la Montaña Palentina. / Antonio Quintero

129 de los 159 pueblos de la comarca no superan los 50 vecinos y once no llegan ni a cinco habitantes

El Norte
EL NORTEPalencia

El nuevo estudio demográfico publicado por Tercera Actividad, el centro integral de atención al mayor gestionado por la Fundación Santa María la Real señala que la Montaña Palentina ha perdido un 25% de su población en las últimas dos décadas.

El informe es un análisis de estructuras y dinámicas poblacionales, basado en datos actualizados de las webs municipales, del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de otros organismos dedicados al estudio poblacional. Además, se ha contado con la colaboración de los 18 municipios que integran la comarca y sus respectivas pedanías. Los datos que recoge el estudio, tanto para la región como para la comarca no son nada alentadores. Castilla y León es la región más extensa de Europa y también la que más habitantes pierde. Pero, lo más preocupante es que la proyección de población realizada por el INE hasta 2033, pronostica que la tendencia seguirá siendo igual en los próximos años.

«Es el tercer estudio que publicamos y nuestro objetivo es entender mejor el comportamiento poblacional de la Montaña Palentina para, desde el conocimiento, generar medidas que contribuyan a afianzar población», explicaba Juan Carlos Prieto, para añadir que el trabajo «sigue la línea de acción de la Fundación Santa María la Real, que pone a las personas en el centro de sus proyectos para generar desarrollo y activar los territorios».

«En esta ocasión, además de los datos de evolución de la población, hemos querido referenciar algunas acciones y buenas prácticas no solo en nuestro territorio, sino a nivel regional y nacional que nos parecen importantes para reactivar nuestros pueblos», comentaba Marimar Espartero, directora del área de Atención Social de la Fundación Santa María la Real.

«El éxodo de los jóvenes y el envejecimiento siguen siendo una constante destacada, a la que se suma la pérdida de servicios esenciales como los sanitarios», recordaba Marimar Espartero, para añadir que «no todos los datos son negativos». Así, por ejemplo, en el municipio de San Cebrián de Mudá, «se aprecia una recuperación de la población durante la última década». Además, ha logrado mantener un importante número de jóvenes y en la base de su pirámide poblacional (0-9 años) se vislumbra un alentador número de nacimientos. Un estímulo positivo hacia el rejuvenecimiento que se repite, aunque ligero y de modo desigual, en otros municipios como en Santibáñez de la Peña, Brañosera o Mudá.

Otra de las claves que se extraen del estudio es «la contribución de la migración para evitar el declive de la población, no solo a nivel nacional, sino también en la Montaña Palentina, especialmente en el municipio de Aguilar de Campoo, donde la concentración de migrantes es significativamente mayor, aunque el incremento es reseñable en toda la comarca».

Junto al análisis poblacional, el estudio recoge cinco ideas clave para activar los territorios, que pasan por: reconocer la importancia del mundo rural como patrimonio en sí mismo; favorecer políticas que contribuyan a mejorar las infraestructuras y comunicaciones; impulsar una correcta distribución de servicios fundamentales como la educación o la sanidad; propiciar la diversificación de la economía y la formación continua de los autónomos y lograr un compromiso real y efectivo tanto de administraciones públicas como de entidades privadas.

Además, el estudio cita algunas iniciativas como la del G-100, un grupo de 50 hombres y 50 mujeres de distintos puntos de España, que ha trabajado en 12 áreas diferentes para proponer otras tantas ideas o prototipos destinados a frenar la despoblación. «Es importante que todas las acciones y movimientos que se están llevando a cabo en los últimos meses para reactivar el medio rural no queden en agua de borrajas – afirmaba Marimar Espartero -, el mundo rural no puede ni debe quedar desconectado y lograrlo es una cuestión de todos: de quienes lo habitamos, porque somos quienes debemos activarlo y de quienes tienen potestad para mejorar nuestras condiciones de vida».

Recordaba igualmente, que es necesario tener cautela con los datos y saber interpretarlos, dado que las cifras tanto las positivas como las más drásticas, siempre tienen matices, difíciles de percibir «si no es sobre el terreno y con un estudio mucho más exhaustivo». Los datos que recoge este tercer estudio demográfico, corresponden al último trimestre de 2018 y junto a la información facilitada por los propios ayuntamientos, se han consultado informes del Instituto Nacional de Estadística (INE), del MEYSS (Ministerio de Empleo y Seguridad Social), la Junta de Castilla y León o la Diputación Provincial de Palencia.