La Montaña de Palencia se viste de faralaes

Sevillanas en Aguilar./Nuria Estalayo
Sevillanas en Aguilar. / Nuria Estalayo

La IV Fiesta Rociera congrega en Aguilar a unas 300 personas que llevaron las tradiciones del sur de España el norte de la provincia

NURIA ESTALAYOAguilar

Alrededor de 300 personas se reunieron ayer sábado en Aguilar de Campoo para celebrar la cuarta Fiesta Rociera. Hermandades del Rocío, centros andaluces y otras asociaciones se desplazaron hasta la villa norteña en autobuses u otros vehículos para participar en la celebración organizada por la asociación de baile Acerbahe. «Comenzó como un día de convivencia y se ha convertido en una fiestas fantástica», manifestaba ayer Belén Álvarez, presidenta de Acerbahe, asociación local que cuenta con una veintena de miembros.

Con trajes coloridos, mucho ritmo y sobre todo con gran alegría se fueron congregando en la Plaza de España los diferentes grupos procedentes de diferentes puntos del norte peninsular como Cantabria, Bilbao, Burgos, o Valladolid, entre otros lugares. Igualmente, llegaron varios jinetes a caballo y carrozas cubiertas de flores que acompañaron a la música a lo largo de la jornada. La fiesta se inició, como no podía ser de otra forma, con música y baile, viéndose como los participantes ofrecieron las primeras sevillanas junto a la Colegiata San Miguel.

Una vez reunidas, las diferentes agrupaciones iniciaron el ascenso a pie y a caballo hasta la ermita de Llano, donde tuvo lugar una celebración eucarística y continuó la fiesta al finalizar la misa con más música y folklore. Allí, cerca de la playa, compartieron también mantel y menú 250 personas para luego continuar con más bailes y cantes, tanto en la zona del camping como en el centro urbano para deleite de turistas y lugareños, que siguieron la fiesta con admiración y aplausos. La guitarra de Mariano Mangas y el cante de José Salinas estuvieron incluidos en las actuaciones vespertinas de la Plaza España.

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