«Estoy en la mitad de la vida, tengo tiempo de dedicarme aún más a la magia»

Juan Tamariz./ABC
Juan Tamariz. / ABC

Juan Tamariz, de 76 años y con más de cinco décadas de profesión, presenta mañana viernes en Palencia su show 'Magia Potagia'

BÁRBARA RODRÍGUEZ Palencia

La magia española más clásica llega este viernes al teatro Ortega (20:30 horas) de la mano del más clásico de los magos. El gran Juan Tamariz presentará un espectáculo en el que, con el título de 'Magia Potagia', ofrecerá sus trucos más populares y los que ha ido añadiendo a su repertorio en las dos horas que estará sobre el escenario. A sus 76 años, y tras más de cinco décadas dedicadas profesionalmente a la magia, el ilusionista afirma que «tan solo he llegado al ecuador de la vida, me queda todavía la segunda etapa». Antes, a las 17:30 horas, la prestigiosa maga colombiana Consuelo Lorgia, mujer de Tamariz, dedicará su espectáculo 'Magia con encanto' a los más pequeños de la casa y las familias, que disfrutarán de una hora de efectos visuales llenos de color, pañuelos de seda, flores, bolas...

¿Qué va a ofrecer a los palentinos con su espectáculo 'Magia Potagia', unas palabras que usted hizo tan populares en la calle?

–'Magia Potagia' es una fórmula de siempre, es una especie de reunión de los mejores juegos clásicos que he ido haciendo y algunas novedades de última hornada, como juegos de telepatía, transmisión mental… Eso sí, todos con mucho humor, alegría y divertimento y participación de los espectadores que quieran, porque no le hacemos bromas malas a nadie en escena. Y al final hay una parte de magia de cartas conmigo sentado en una mesa, pero para que se vea muy bien y lo vean todos ponemos un proyector y unas pantallas donde se ven las cartas gigantes de medio metro de alto para que nadie piense que se va a quedar sin verlo.

Antes que usted, actuará su mujer, Consuelo Lorgia, con su 'show' 'Magia con encanto'. Soltero hasta los 66 años, ¿le engañó ella con algún truco o fue usted el que se la sacó del sombrero de copa?

–Bueno, esa parte es el secreto de la magia, el secreto de los juegos. Y sí,

compartimos día. Ella, cuando yo la conocí ya era maga, siempre ha sido una maga reconocida y ha ganado festivales de magia familiar e infantil. Es bonito porque el espectáculo de la noche es más para adultos o niños un poco grandes; sin embargo, ella hace magia para niños desde 2, 3, 4 años, y se los sabe llevar al mundo de la fantasía, de la ilusión… Y a mí eso se me da menos. Es especialista y hace que los mayores se diviertan mucho viendo como los niños también disfrutan y tiene mucho encanto esa magia, colorida, participación de los niños, los disfraza...

Y, después de ocho años casado, ¿no hay algún día en que le gustaría desaparecer?

–No, para nada. Yo soy muy amante de la vida, muy optimista. Sé que hay momentos difíciles para todos y gente que lo pasa muy mal, sinceramente. Pero creo en eso de intentar dar ilusión, alegría y un poquito de la idea de que lo que parece imposible, a veces no lo es tanto. Que alguien quiera hacer aparecer algo de un jarrón vacío no es que sea la realidad, desgraciadamente, pero con fuerza, ilusión y alegría se puede conseguir todo.

¿Cómo el gran Tamariz no ideó nunca un truco para parecerse a Brad Pitt? ¿O, además de su inmenso talento y su genialidad como ilusionista, un físico como el suyo, tan 'sui generis', le ayudó aún más a tener tanta fama?

–Los físicos como el mío, con estos ojos azules, pues claro, atraen a todo el mundo (ríe). Para qué los voy a cambiar si han sido considerados los segundos mejores del mundo, aunque el que había por delante ya se murió (ríe).

¿Qué queda de ese mago con sombrero de copa, melena de alambre y gafitas redondas cuya aparición en el 'Un, dos, tres' causó furor?

–Empecé unos años antes del 'Un, dos, tres', pero ahí fue donde más trabajé y donde más se me reconoció. Pero queda lo mismo, la ilusión, las ganas de disfrutar con alegría. A mí me dicen a veces que hago humor pero yo no cuento chistes, ni tengo escrito un monólogo, es solo la alegría de la situación de hacer bromas, de divertirnos como si estuviéramos en una fiesta en casa, pero a la vez mezclado con la imposibilidad de la magia, con la belleza del cómo lo ha conseguido, cómo lo ha sabido, cómo ha adivinado… Es ese cómo, esa admiración interior unida a la alegría, creo que es un cóctel explosivo y atractivo...

Houdini, David Copperfield, Uri Geller, David Blaine... Su nombre figura junto al de ellos como grandes magos de la historia. ¿Se ruboriza de aparecer en esa lista? Y de los magos actuales, ¿qué le parece, por ejemplo, Jorge Blass?

–No, cómo iba a hacerlo, si son buena gente, buenos amigos. David Blaine es buen amigo. Y de David Copperfield, recuerdo que le llamé cuando estaba en Portugal y le dije que había estado en España haciendo una entrevista. Él me contestó que sí y que había dicho que yo era lo más y le dije que se le había olvidado algo y se quedó un poco bloqueado, y entonces le contesté que se había olvidado decir lo mejor, que yo era el más elegante. Entonces rió pero no sé por qué, porque solo era una constatación de la realidad. Jorge Blass es una maravilla. Empezó en la escuela de magia que tiene mi hija Ana en Madrid, como muchos de los profesionales que están ahora trabajando y teniendo éxito. Jorge Blass tiene carisma, es un trabajador empedernido, busca ideas estupendas, tiene espectáculos muy bonitos. Pero no sólo él, ahora en España hay muchos con talento, de hecho en los dos últimos congresos mundiales dos ganadores del premio entre tres mil magos han sido españoles: Héctor Mancha y Miguel Muñoz. Hay una ola creciente de magia.

¿Se considera un 'showman' con buenos trucos de magia, o un mago con mucha guasa?

–Yo soy mago, mago. Mi profesión, mi dedicación y mi vida entera ha estado dedicada a la magia. Luego otros lo hacen más dramático, con más musicalidad, con más espectáculo y yo procuro basarme en dotarlos de emociones: a veces son alegres, a veces hay efectos líricos románticos… Pero la mayoría son con ilusión y alegría.

Con 76 años y más de cinco décadas de trayectoria profesional, ¿sigue creyendo en la magia?

–Sí, desde luego. Y cada vez más. Estoy en la mitad de la vida, justo en el paso del ecuador, o sea que tengo tiempo de dedicarme aún más a ella.

Imagine un truco de cartas en que tiene que hacer aparecer una escalera de color con Albert Rivera, Santiago Abascal, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Mejor se retira de los escenarios, ¿no?

–Bueno, ellos están en el campo de la política. Ha dicho usted nombres donde se mezclan distintos estilos y acercamientos. Yo soy muy de creer que he tenido mis épocas políticas y de luchas, y ya por suerte pasadas de página del todo. Pero creo, realmente, que haría falta que doten de más ilusión a los que están escuchándoles, les quieren seguir o votar. No hacer más magia en el sentido de que la magia es un arte diferente a la política, pero sí ilusión, porque sería bueno para todos.

Usted, que empezó a practicar a los 6 años con una caja de Magia Borrás, ¿qué habría hecho con la 'caja B' de Bárcenas?

–De la que usted habla es una caja de antimagia. Lo totalmente opuesto a la magia. Es desilusión, desencanto y para tirarse de los pelos.

Si el Gobierno le propusiera un truco para hacer desaparecer el valle de los Caídos, ¿tendría que reinterpretar la magia?

–Aunque mi campo es la magia y el arte, efectivamente, como ciudadano que soy, tengo una opinión muy clarita sobre las cosas. Aunque no pongo el arte al servicio de la política, sino que para mí son dos cosas paralelas que llevo en la vida.

Un hombre con la capacidad de Juan Tamariz para asombrar a tantas generaciones con su ingenio, ¿de qué se asombra viendo los tiempos que corren?

–Me asombro de muchas cosas. Una de ellas es la parte positiva, porque hay mucho, de la humanidad. Ese desarrollo que, aunque a trancas y barrancas, vamos mejorando. La vida ha cambiado desde que yo tenía 8 o 10 años, en España y otros países había una sociedad muy difícil, la permeabilidad social era mucho menor, y aunque creo que en ese sentido se ha ganado y avanzado, es verdad que perduran costumbres negativas, pero otras muy positivas.

Ahora que para llegar a fin de mes hay que hacer magia, ¿qué truco le recomienda a una familia para que sus ahorros no desaparezcan en Navidades?

–En la magia hay secretos, como en todo. Pero en esta parte diría cualquier obviedad del tipo de que tenga cuidado con lo que gasta. Lo que sí puedo decir es que deberían ilusionarse, no bajar la guardia y llenar el corazón de alegría, de ilusión, de ganas de llegar a lo imposible. Porque se puede llegar a lo imposible.

¿Qué le queda por hacer a Tamariz? ¿Lo tiene planeado, o lo deja en manos del tiempo?

–Yo soy poco de preparar las cosas con demasiado tiempo. Me quedan por hacer la mayoría de las ideas que he tenido y que no he desarrollado. Pero tengo esta segunda mitad de la vida para ponerlas en práctica (ríe).