Y el de Manolo, no, porque lo robaron...

Rubén Cuadrado y David Urcaregui tras sacar dos carros del puente palentino de Puentecillas. /NatRural
Rubén Cuadrado y David Urcaregui tras sacar dos carros del puente palentino de Puentecillas. / NatRural

Dos jóvenes palentinos extraen del Río Carrión una docena de carros para contribuir con el medio ambiente y ayudar a la pesca

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Manolo Escobar se pasó media vida buscando su carro y tal vez nunca logró encontrarlo porque no habló antes con David Urcaregui y Rubén Cuadrado, dos adolescentes palentinos que han sacado del Carrión hasta doce carros –de supermercado– con un único fin: contribuir a que el río esté más limpio y ayudar de esta manera a que el ecosistema en el que pescan a diario deje de ser un basurero.

La especialidad de estos jóvenes, de 15 y 14 años, son los carros. No obstante, también han logrado retirar del río una enorme lista de objetos, entre los que destacan dos vallas, dos triciclos, una sillita de bebé, un taburete, varias señales y hasta una bombona de butano, elementos que sacaron con la ayuda de un gancho que fabricó el padre de David, Juan Alberto, que utilizó sus conocimientos como soldador para hacer a su hijo un juguete que le está dando más juego que una Play Station 4. Y es que este artilugio, unido a una cuerda, ha permitido a David, Rubén y a varios amigos más divertirse mientras limpiaban, el sueño de todo padre. «Nos da pena ver toda esa basura y esa chatarra en el río y nos las hemos ingeniado para ayudar al medio ambiente y sacar toda la basura», explica Rubén con el gancho en la mano.

Ayudar al medio ambiente es el fin último de la curiosa afición de estos dos estudiantes de tercero y cuarto de la ESO, que comenzaron esta labor por una razón que tenía más que ver con la conservación de sus señuelos de pesca que con la conservación del planeta. «Somos pescadores y hemos perdido muchos señuelos en el río por culpa de estas estructuras que no tienen que estar ahí», afirma David poco antes de que su compañero Rubén destacara el que es, a su juicio, el gran problema que tiene la ribera del Carrión a su paso por Palencia. «La gente no se fija en lo que hay en el río. Hay muchísima basura y nadie se para a mirar todo lo que hay ahí metido», asegura con pesar este enamorado de la naturaleza.

Tal vez nadie se pare a mirar lo que hay ahí metido, como sentencia Rubén, pero seguro que los que han tirado toda esa basura al río se lo pensarían dos veces antes de repetir esos actos, si supieran que el Reglamento del Dominio Público Hidráulico contempla sanciones de hasta 10.000 euros debido a la degradación que realizan estos objetos en el ecosistema.

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La competencia de la limpieza del río es del Ayuntamiento y la Policía Local vela por que este espacio natural que se adentra en la ciudad no se llene de porquería por actos incívicos. No obstante, estos jóvenes que se están encargando de ayudar al Ayuntamiento en la limpieza no han encontrado unos aliados en los agentes, tal y como explica David al recordar una de las anécdotas que les han surgido durante una de sus jornadas de pesca de chatarra. «Estábamos en el puente y habíamos sacado dos carros y una valla. Entonces llegó un coche de la Policía Local y los agentes nos dijeron que teníamos que dejar la basura en el cauce, que lo que está en el río debe quedarse ahí. Nos dijeron que paráramos, que no nos querían ver más por allí haciendo eso», explica Rubén, quien no atendió del todo a las recomendaciones de los agentes. «Nos dijeron que no estuviéramos por ahí, así que les hicimos caso, nos fuimos a otro puente y sacamos otros dos», sentencia David mientras Rubén asentía para asegurar después que los adolescentes tiene mala fama en la sociedad. «A nuestra edad siempre se piensa que podemos estar haciendo cualquier cosa mala», asevera con pesar.

Los padres de estos jóvenes saben a ciencia cierta que sus hijos no están haciendo nada malo, que sus actos son beneficiosos para la ciudad. «Si en casa se hace un uso útil del ocio, nuestros hijos van a tener una serie de valores que no tendrían si los aparcamos en el ordenador o en la tele», explica Luis Martín Cuadrado, el padre de Rubén.

Por su parte, el padre de David se muestra muy orgulloso de la labor que está haciendo su hijo con ese gancho que le ha regalado, pese a que lo pudiera decir aquel día la Policía Local. «Estos críos crean una situación incómoda. Yo les ayudé con uno que había debajo del puente de Puentecillas, lo sacamos y lo dejamos en el contenedor. Pasaron tres días, el carro seguía allí, y al final alguien lo volvió a tirar al río», denuncia el padre de David.

El tiempo pasará. Rubén y David pronto serán mayores de edad y se verán en la tesitura de participar o no en esas fiestas en las que se tira al río buena parte de la basura que ahora sacan del cauce: el botellón. Pero Rubén tiene bien claro que no se pasará al bando de los que ensucian. «Nunca he hecho botellón ni tengo pensado hacerlo. Pero si alguna vez lo hago, lo que no voy a hacer es dejar toda la basura por ahí», sentencia este joven de 14 años que no quiere participar en este tipo de 'romerías' en las que Juan Roig, el dueño de Mercadona, bien podría cantar eso de 'mi carro me lo robaron'. En Palencia le han robado una docena.