Madres y hermanas de leche

Unas madres mecen a su bebé y mientras otras dan de mamar, en una reunión de Hermanas de Leche. /Antonio Quintero
Unas madres mecen a su bebé y mientras otras dan de mamar, en una reunión de Hermanas de Leche. / Antonio Quintero

El grupo de lactancia surgió hace 14 años como un punto de apoyo entre mujeres de la provincia

BÁRBARA RODRÍGUEZ VALBUENA Palencia

Un grupo de niños corretea por los pasillos, comparte juguetes y hace del suelo el mejor escenario para rodar la pelota, echar sus muñecos e iniciar otra tarde de juegos en compañía. En la sala de al lado, sus madres, muchas acompañadas de sus bebés, se disponen a empezar otro día más su reunión. Un encuentro en el que comparten inquietudes y miedos sobre el embarazo, el posparto y la lactancia, esperando recibir consejos de mamás que han estado en su misma situación y que cuentan con un grado con el que es difícil competir: la experiencia.

El grupo Hermanas de Leche es una asociación de madres que apoyan la lactancia materna y, dentro de ese marco, la crianza y el apego entre madre y niño. Todas ellas son madres, en camino, recientes o experimentadas, que se juntan dos veces al mes para ayudar a aquellas que se ven con dificultades durante el embarazo o la lactancia, que se ven en apuros y a las que quieren aconsejar sin culpabilizarlas por no saber qué hacer en determinado momento.

Hace catorce años, tres matronas, Irene, Begoña y Teresa, vieron que la lactancia había decaído y decidieron formar un grupo en el que poder reunirse con diferentes madres de la provincia e informar sobre los beneficios, mentiras y verdades de la lactancia. En un principio, y avaladas por la presencia de personal sanitario en sus filas, se reunían en La Puebla, donde pronto empezarían a formar a otras madres para seguir trabajando en esa línea de apoyo. Ocho años después, las matronas abandonaron la asociación y esa generación de mujeres formadas tomaron el relevo y las riendas de la organización.

Ahora, un grupo de 75 madres llegadas de todos los rincones de la provincia, se reúnen el primer y tercer miércoles de cada mes para tratar temas tan dispares como la incertidumbre del embarazo, miedo al parto, dificultades de los primeros días de lactancia, de conciliación familiar o el caos que supone la llegada de un miembro más a la familia.

Varias madres del grupo posan con sus hijos en la sala de la Asociación en el CEAS de Puentecillas.
Varias madres del grupo posan con sus hijos en la sala de la Asociación en el CEAS de Puentecillas. / Antonio Quintero

Hace cuatro años que las Hermanas de Leche se reúnen en el CEAS de Puentecillas. La dinámica es siempre la misma, pero cada día es diferente, porque está sujeto el devenir de situaciones cotidianas o de emociones puntuales. Ellas aquí cuentan sus problemas, hablan de sus pensamientos, y entre todas las madres se intentan aconsejar, pero si hay cosas que no pueden solucionarse o que no están en nuestras manos, al menos obtienen un respirillo para poder seguir adelante», cuenta Ana Cristina García, presidenta de la asociación.

Desde entonces, y para poder entrar en dinámica social, solicitan y reciben una subvención desde la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento. «Para nosotras supone un apoyo para poder dar charlas, pagar a docentes y hacer un calendario anual», afirma Ana Cristina, quien confiesa que «no queremos que la asociación sea una carga para las socias; pero teníamos el requisito de tener cuota mínima y pusimos 1 euro como algo simbólico y para poder tener presencia en la sociedad, necesitamos subvenciones públicas». Una aportación gracias a la cual, además, ese apoyo entre madres llega a través del grupo de WhatsApp, cuya participación es el único privilegio de ser socia, pues pagar no es una obligación.

Un tema tabú

Un grupo cuya razón de ser es el apoyo y acompañamiento entre madres y que viven de cerca la problemática de que la lactancia «se haya convertido en un tema tabú» y, también, «el rechazo que recibimos por parte de la sociedad, por aquellos que ven el simple hecho de dar de mamar como un acto de exhibicionismo o de vicio a la teta por parte de los niños», confiesa Cristina Jiménez, la tesorera, quien lamenta que «parece que hay que volver a educar sobre lo natural», y afirma que la solución a ese rechazo es la «visibilización y la normalización».

La Asociación estuvo inmersa, durante la semana pasada, en la celebración en Palencia de la Semana Mundial de la Lactancia, donde, en colaboración con el Servicio Territorial de la Junta, participaron activamente en el plano informativo, como organizadoras de charlas con nutricionistas, especialistas o psicólogos; y también como ponentes gracias a la formación que han obtenido, unas gracias a los cursos y, otras, a su profesión como enfermeras.

Mujeres trabajadoras, madres, y compañeras que quieren seguir reuniéndose en el CEAS de Puentecillas. Algo que pasa por la aprobación del consistorio, con quien han tenido problemas de entendimiento los últimos días porque «afirman que los miércoles hay incompatibilidad de horarios con otras actividades, pero nosotras no queremos cambiar el día porque llevamos así toda la vida», explica la presidenta, quien desea «volver a la normalidad lo antes posible».

 

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