Los lobos hastían a los ganaderos de Palencia, con 45 ataques registrados en el primer semestre

Potro atacado por un lobo en la localidad palentina de San Martín de los Herreros. /
Potro atacado por un lobo en la localidad palentina de San Martín de los Herreros.

Únicamente Palencia y Salamanca rebajan el número de cabezas muertas respecto al mismo periodo de 2017

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

El mundo entero ha celebrado hoy el Día de los Animales. Del insecto más minúsculo a la ballena más gigantesca, todas las criaturas que forman parte del reino animal han tenido hoy su momento. En Tailandia aprovecharon este día para hablar del tráfico de animales que esquilma al país; en Kenia, para reclamar que se acabe con los furtivos que masacran a los elefantes y en Palencia, este Día Mundial ha servido para que el ancestral enfrentamiento entre ganaderos y lobos vuelva a irrumpir en la actualidad.

Los ganaderos de la provincia de Palencia han denunciado 45 ataques de lobos en el primer semestre del año, una cifra muy inferior a la del mismo periodo del año anterior. Y es que en el primer semestre de 2017 se denunciaron 79 ataques, 74 de los cuales acabaron con los animales muertos. Palencia y Salamanca son las únicas provincias que han sufrido este año menos ataques que en 2017, una tendencia que será complicado sostener en el tiempo, tal y como indican los propios ganaderos.

Un auto del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León hizo que la Junta se viera obligada a decretar la suspensión de la caza del lobo al norte del río Duero, y esta decisión ha sido tan celebrada por los ecologistas como denostada por cazadores y ganaderos. Mientras los conservacionistas lanzan un discurso triunfalista, en el que se congratulan de la anulación del cupo de 143 lobos que se preveían abatir durante esta temporada, los ganaderos creen que esta decisión multiplicará los ataques y los problemas con los se encuentran cada día en sus explotaciones.

Arriba, un potro herido por un lobo. Abajo, a la izquierda, una vaca trata de lamer las heridas a su cría, que sufrió la rotura del espinazo tras un ataque. A la derecha, un lobo.

«El hecho de que no se pueda cazar este año va a hacer que se incremente su número. El aumento de ataques la próxima primavera va a ser enorme y no me extrañaría que algún compañero se convierta en delincuente de forma obligada», sentencia Abelardo Rodríguez, un ganadero de ovino de La Pernía que no descarta que, ante al previsible aumento del número de lobos, algún ganadero se pueda tomar la justicia por su mano. «Sería una pena que alguien pueda entrar en la cárcel por defender lo suyo, por ir en contra de una Ley que no nos ampara», recalca.

Mientras los ganaderos temen una primavera llena de ataques, los ecologistas inciden en que la caza del lobo no es la única forma de rebajar las incidencias. «No se puede basar la gestión del lobo solo en la caza y en el control de la población. La convivencia ha existido siempre y lo que debe hacer la administración es poner los medios para controlar y gestionar el ganado», apuntan desde Ecologistas en Acción, que lanzan una pregunta que ellos mismo responden. «¿Por qué hay explotaciones en las mismas zonas con pocos daños y otras tienen muchos? Seguramente lo que sucede es que unos gestionan el ganado bien y los otros, mal», opinan los ecologistas.

Esas insinuaciones que realizan los ecologistas carecen de fundamento según los ganaderos y uno de ellos, Alberto Espartero –que tiene algo más de cien cabezas en La Pernía–, asegura que el problema viene dado por las características de los pastos en los que se ubican unas y otras cabezas, que no solo complican la gestión del ganado, también la localización de los animales heridos tras un ataque, lo que a su vez entorpece el cobro de las indemnizaciones. «Tienes que buscar cadáveres para poder cobrar y eso muchas veces es imposible por las características del terreno en el que nosotros tenemos a los animales. No podemos dedicar tanto tiempo a buscar ganado muerto porque descuidamos a los vivos, que es nuestro trabajo», explica este ganadero palentino.

El lobo, uno de los atractivos turísticos de la montaña

Ocho son las empresas de turismo activo que trabajan en el norte de la provincia, donde el avistamiento de lobos y el conocimiento de su ecosistema se ha convertido en uno de los grandes atractivos para los turistas. El canis lupus signatus ha sido desde tiempos inmemoriales una especie que ha atraído al hombre y una de estas empresas, Gea Forestal, lo constata a diario. «En la Montaña Palentina tenemos la suerte de contar con zonas oseras y loberas. A pesar de los conflictos, el lobo es uno de los animales que más atrae a la gente. Nosotros llevamos a los turistas por el Parque Natural de Fuentes Carrionas y les explicamos el ecosistema para que conozcan la zona», apuntan desde Gea Forestal para constatar que el lobo también genera ingresos.

La caza de ejemplares es la solución por la que abogan la mayoría de los ganaderos, pero los ecologistas aseguran que esa no es la opción más inteligente. «Si se permite la caza y se abate al macho o la hembra alfa, que controlan a la manada, lo que acaba sucediendo es que los individuos jóvenes acaban buscando las soluciones más fáciles, que son los ataques al ganado. Solo hay que ver los datos para darse cuenta de que el control de las poblaciones no sirve para reducir el número de daños», explican los ecologistas mientras ganaderas como Laura Castrillo, de San Martín de los Herreros, mantiene un discurso bien distinto. «Animales son todos. Mi ganado lo es y el lobo, también. La diferencia está en que el lobo encuentra placer en matar. No es que te mate una oveja para comer, es que te mata a todo un rebaño si puede. Dicen que el hombre es el único animal que mata por placer, pero el lobo también lo hace. Eso lo vemos los que convivimos con él y los que sufrimos su presencia. Es muy fácil hablar del campo desde el asfalto», explica Laura Castrillo.

Hoy es el Día Mundial de las ovejas, las cabras, las vacas y también el del lobo, pero parece que tanto los ecologistas como los ganaderos tuvieron pocas ganas de celebrarlo, pese a que las cifras de ataques en la provincia de Palencia se han rebajado notablemente. A ver qué sucede en primavera, después de San Antón, patrón de los animales.

 

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