Kiti Manver: «Los políticos no son como los actores, a ellos se les nota cuando mienten»

Kiti Manver: «Los políticos no son como los actores, a ellos se les nota cuando mienten»

La artista malagueña vuelve este jueves al Principal con la obra 'Juntos', una tragicomedia que analiza la eterna pregunta de qué es lo normal

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

La actriz malagueña Kiti Mánver vuelve este jueves a Palencia para presentar la obra 'Juntos'. Esa que hace tan solo siete meses abarrotaba el teatro Ortega en una doble sesión y que parece que hará lo propio hoy en el Principal (20:30 horas). Rodeado de un gran elenco, esta obra aborda la eterna pregunta de qué es lo normal.

–Tercera vez que visita Palencia en menos de siete meses por motivos laborales (también actuó en la obra 'Sensible') y segunda entrevista que concede a este periódico. Al final es más fácil hablar con usted que con los políticos que están en plena campaña...

–Alguno de ellos también se pasean bastante. No sé si les sirve para mucho, aunque seguramente sí. La cosa cambia para el pueblo. Muchas veces se dice que los políticos son actores, pero muy malos. Se les nota mucho que mienten.

–Tenemos el ejemplo reciente de cómo un actor puede llegar al poder en Ucrania...

–No lo sigo demasiado, porque lo encuentro sobreactuado. La situación allí habría que conocerla en profundidad para poder emitir una opinión. Hay más ejemplos de actores que se dedican a la política.

–Retornando a la obra. ¿Es un éxito que 'Juntos' vuelva a Palencia en menos de siete meses?

–Estamos fascinados. Cuando leímos el texto por primera vez dijimos 'que preciosidad de función'. Nos entró por los poros. Nos reíamos a la par que se nos ponía un nudo en la garganta. El hecho de que repitamos es porque ha sabido a poco. Es una cosa que nos dicen en todos los lugares. En Palencia nos pasó con las dos sesiones que tuvimos. Estamos encantados.

–La obra habla de la normalidad en la familia. ¿Lo normal empieza ya a ser anormal en la sociedad?

–Más que la familia, 'Juntos' abarca a la propia sociedad. ¿Quién decide lo que es normal? Eso es lo que plantea la función. Lo que para ti es normal, para mí deja de serlo en un momento. Nadie tiene la varita mágica y la sabiduría absoluta para tener ese poder de decisión para decir si una cosa es normal o no.

–¿Es un fiel reflejo de que en todas las casas cuecen habas?

–E insisto para decir que en la misma sociedad. Se dice que el hábito no hace al monje. Y es verdad. Cuantas personas impecables son terroríficas y terminan haciendo mucho daño. Y en cambio, otras con un aspecto más dejado y que no corresponde con los cánones de lo que sería las normas, están haciendo labores maravillosas en favor de la humanidad. Eso se puede extender a la iglesia, que hace cosas maravillosas y tiene gente que se preocupa de verdad por el resto, pero también hay una cúpula eclesiástica que solo están pensando en el poder. Tienen un montón de privilegios y tienen unas vidas que por eso se dice que se vive mejor que un cura. Hay gente buena como el padre Ángel, que está haciendo una gran labor.

–Precisamente la iglesia dice muchas veces lo que es 'normal'...

–Sí. La iglesia decide muchas veces lo que es normal. Los propios curas, como el padre Ángel, se salen de lo que es lo normal. Pues viva los anormales como el padre Ángel, por ejemplo. Todo parece una cosa muy sesuda, pero la gracia que tiene nuestro espectáculo es que se plantea como una tragicomedia, que es lo que realmente es la vida, en la que pasan muchas desgracias y a los minutos ya te 'tronchas' de la risa. Nuestra función tiene esa grandeza. En nuestra obra, en las situaciones complicadas, el público se ríe porque es tierno.

–La obra también trata de la discapacidad. ¿Sigue siendo una palabra tabú?

–Cada vez menos. Lo que pasa que los que no lo tienen cerca piensan eso de 'ojos que no ven...', pero cuando te acercas a ese mundo es infame lo que sucede. En nuestro país se han dejado de la mano de Dios a los dependientes. Hemos pasado de estar en un estado bueno a abandonar a esas personas y a los cuidadores de ellas. Como mi personaje en la obra, que lleva una carga que la Madre Coraje se queda chiquitita a su lado.

–¿Y en ese sentido la discapacidad y el humor pueden ir de la mano?

–Por supuesto. El ser humano se diferencia de los animales en estas cosas y en el teatro se ha visto siempre. Lo primero que hace el ser humano para verse, estudiarse y criticarse es reírse de uno mismo. Por eso el teatro es el rito por excelencia con su mito de su mala salud de hierro.

–Esa es una de sus reflexiones que dejó en su última entrevista para este periódico en Palencia...

–El teatro forma parte de las necesidades. Tiene que ver con el espíritu y la razón. El ser humano siempre tendrá la necesidad de aprenderlo y estudiarlo.

–Respecto a su última visita a Palencia, Melani Olivares ha dejado su hueco a María Castro. ¿Pone de manifiesto que la obra está por encima de las individualidades?

–En mayo volverá Melani Olivares, porque ya se sabe cómo es está profesión. A veces hay que dividirse por temas económicos. Ha llegado María Castro, que es otra versión del personaje, pero la función está muy bien escrita y dirigida. Me enseñaron desde pequeña que nadie es insustituible y creo en eso. Hay actores que tienen un tirón para el público inmenso y tienen algo que la gente necesita ver. Luego hay textos tan bien escritos y tan bien dirigidos que tienen un gran nivel que lo pueden hacer muchos.

–Sigue alternando series con el teatro. ¿Actualmente hay más vida lejos de todo lo que rodea a Netflix?

–Las plataformas se han puesto de moda como sucedió en su día con los canales nuevos de televisión. Las cosas van evolucionando. Las producciones se van amoldando dónde pueden hacer las cosas. Claro que hay vida. A mí me encanta hacer televisión y cine (acaba de rodar 'El Inconveniente' de Bernabé Rico). Siempre digo que si no hiciera teatro, parece que no me dedicaría a esto.

–Precisamente 'Juntos' dará también el salto a la gran pantalla. ¿La veremos en el elenco?

–El autor es un napolitano afincado en París. La obra la estrenó en Francia con mucho éxito y estará presente la misma actriz que la estrenó en el teatro. A nosotros no nos toca, aunque sí que hemos comido un buen trocito de la tarta.

–De momento la jubilación no se la plantea...

–Tenemos un trabajo que no tiene fecha de caducidad. Si no falla la memoria, que es una lotería, siempre será una necesidad.