José María García, secretario general de Jupol: «Nos han quitado tanto, que nos han quitado hasta el miedo»

El secretario general de Jupol, el asturiano José María García, el pasado miércoles en la Calle Mayor de Palencia. /Antonio Quintero
El secretario general de Jupol, el asturiano José María García, el pasado miércoles en la Calle Mayor de Palencia. / Antonio Quintero

El responsable del sindicato policial se siente decepcionado con Grande-Marlaska, que «sale corriendo al vernos, en lugar de recibirnos»

Ricardo Sánchez Rico
RICARDO SÁNCHEZ RICOPalencia

Nacido en Oviedo en 1971, José María García está destinado en aquella Jefatura Superior, concretamente en la Brigada Móvil. Es el secretario general de Justicia Policial (Jupol), sindicato creado, junto a Jucil (Justicia para la Guardia Civil), después de que el Ministerio no reconociera a Jusapol como un interlocutor válido, y se desplazó el pasado miércoles a Palencia para informar sobre cómo se va a articular ese conflicto colectivo permanente en el Consejo de la Policía en pos de la ansiada equiparación salarial con las policías autonómicas.

El Consejo de la Policía se constituyó el pasado 8 de julio con 8 de los 14 vocales para Jupol, después de los resultados en las elecciones. ¿Esperaban esa representación?

–Hay diez vocales por la escala básica, uno por la de subinspección, dos por la escala ejecutiva y una por la superior. Nosotros hemos sacado seis en la básica, el único en subinspección y uno en la escala ejecutiva. Nuestro objetivo desde el primer día era ocho vocales al Consejo y lo hemos conseguido, y nos hemos quedado a 300 votos del noveno. Los policías lo que quieren no es un sindicalismo nuevo, sino un reconocimiento por parte de la Dirección General de la Policía económico y sociolaboral, que las condiciones de trabajo sean las acordes.

¿Cómo fue la constitución del Consejo de la Policía ese día? ¿Qué tal el recibimiento a Jupol?

–El día de las elecciones, el pasado 19 de junio, fue el reconocimiento por parte de los policías y los guardias civiles a un trabajo muy duro y largo, muy bien planificado, porque llevamos una ruta muy marcada desde hace tiempo. Tuvimos 30.000 votos, pero hay 50.000 guardias civiles apoyando esto, la mitad de nuestro éxito es de ellos. El primer día del Consejo para nosotros fue una situación extraña, distinta, no esperábamos ver lo que allí habías o no queríamos verlo. Había un consenso muy marcado por la administración y los sindicatos hasta ahora representativos y hemos llegado nosotros con ganas de cambiar las cosas. La administración nos lo está poniendo complicado, el director general de la Policía no nos da ninguna tregua, no quiere reconocer el éxito que hemos tenido. Siguen tirando de esos sindicatos hasta ahora mayoritarios y no quieren valorar que nos vamos a ver obligados a ir a vía judicial porque no quieren respetar lo que los policías han votado.

Van a plantear un conflicto colectivo permanente...

–Sí, la valoración que hacen de los resultados es que es un sindicalismo nuevo, pero no, los policías lo que quieren es un reconocimiento por parte del Ministerio del Interior económico y sociolaboral, y de ahí hacen oídos sordos. No nos pueden comparar con otro sector que no sea el de seguridad, queremos que nos comparen con las policías locales y autonómicas. Si ellos tienen este dinero y estos medios que salen de la misma caja pagadora del Ministerio del Interior, no entendemos cómo tenemos un importe económico a cobrar muy inferior. Nos sentimos francamente decepcionados con la actuación que está teniendo el ministro Grande-Marlaska ahora mismo y en los meses anteriores, porque cada vez que nos veía, en vez de recibirnos, salía corriendo. Me gustaría tener una reunión con él para decirle que todos y cada uno de los señores que había en esas manifestaciones y concentraciones son policías nacionales y guardias civiles, somos sus subordinados, no puede tener ningún miedo ni ningún problema. No ha querido recibirnos nunca, no lo entiendo, ese mismo comunicado se lo está trasladando al director general de la Policía, el que siga haciendo caso omiso. Nosotros todos los días le estamos diciendo lo que vamos a hacer, y él nos dice que si es una amenaza. Nosotros no amenazamos a nadie, somos apolíticos. El gobierno, sea del color que sea, cuando lo haga mal siempre vamos a hablar mal como policías nacionales y guardias civiles, el director general se lo toma como una amenaza, pero lo que estamos es informando de los pasos que vamos a dar para corregirlo. Lo que denunciaremos siempre es que este gobierno no nos reciba, que nos ningunee, y al anterior del PP, que nos haya expedientado a dos policías por haber aguantado una pancarta de Jusapol luchando por la equiparación salarial. Esas mazmorras de las que se habla del Ministerio del Interior aún existen, están ahí. No podemos, en el siglo que estamos, sancionar a dos policías por reivindicar sus derechos laborales y económicos.

Sin embargo, aunque dice que son apolíticos, se les ha tildado de sindicato de extrema derecha...

–Es curioso, hace unos meses nos vinculaban con Podemos. Nosotros nos vamos a vincular con todos los grupos políticos que quieran venir a hablar con nosotros. Como sindicato somos apolíticos, para nosotros lo importante es que nuestras familias tengan lo que se merecen, que es la equiparación salarial, haciendo mucho hincapié en los compañeros de segunda actividad y reserva.

Ese ninguneo por parte de la administración les deja poco margen de maniobra...

–El día 8, cuando fuimos al Consejo, ya teníamos que tener unos locales para responder a las necesidades de los policías, y a día de hoy aún no los tenemos. Vamos a ir por la vía judicial. Nosotros no hemos venido a dirigir ni ninguna Comisaría, ni ninguna Comandancia de la Guardia Civil, lo que hemos venido es a luchar por la equiparación salarial y el conflicto colectivo permanente está en la mesa. El ministro tenía que recibirnos, darnos la auditoría y hablar de la ILP, y no ha cumplido ninguna de las tres cosas. Si siguen por ese camino, nos vamos a declarar en ese conflicto colectivo permanente. Con el conflicto permanente vamos a presionar para que la respuesta al ciudadano siempre sea mucho más rápida y mejor. Vamos a pedir unos turnos de trabajo acordes, que entre más gente en la Policía y que, hasta que no se cubra el 100% de las plazas, porque ahora mismo tenemos una merma del 27%, se pueda cumplir con servicios extraordinarios u horas extras.

¿Hasta donde llega el ninguneo?

–El día 29 –mañana– hay una reunión en la Secretaría de Estado de Seguridad para presentar esa auditoría, donde solo han sido convocados, a las 16:30 horas los firmantes, que lo firmó el PP y ahora está el PSOE. Nosotros no somos firmantes porque no lo veíamos bien y porque nunca reconocieron a Jusapol como un interlocutor válido, y nos convocan a las 18:30. ¿Somos policías de segunda? Se lo preguntaré al ministro y a la secretaria de Estado, porque va a dar ese informe a los sindicatos ya las organizaciones representativas. En cambio, a Jupol, que tiene la fuerza de 30.000 votos, nos lo va a dar el director general de la Policía.

¿Hay un poder establecido en la cúpula de la Policía Nacional que no quiere que la silla se mueva?

–El ministro nos dice todos los días que hay una transparencia, pero yo veo más bien una opacidad permanente. La valoración que hacen es que queremos un sindicalismo nuevo, pero no, queremos un reconocimiento. A partir de ahí, siguen manteniendo esa estructura, pero eso lo vamos a cambiar. Nos costará un poquito más o menos, pero lo vamos a cambiar, y hasta que no lo consigamos, no vamos a parar. A día de hoy tenemos un problema con seguridad ciudadana, hay muy pocos coches en la calle, y nosotros hablábamos con el director general la posibilidad de hacer unos servicios extraordinarios, unas horas extras pagadas para que el policía esté más contento y tenga un mejor trato al ciudadano, de forma que al final ganemos todos. Nosotros somos un servicio destinado por y para el ciudadano, y nos debemos a él. Pero el director general de la Policía lo único que hace es darnos capotazos, y estamos bastante cabreados.

¿Esa falta de diálogo responde más a una falta de voluntad política que a la falta de fondos en las arcas del Estado?

–Más a la falta de voluntad política. Nuestra equiparación la hemos valorado en unos 1.500 millones y se nos dieron 807. De nuevo nos han vuelto a mentir, porque, de esos 807 millones, 300 los habían destinado para los compañeros de segunda actividad y reserva que quisieran entrar otra vez al servicio, pero hemos ido a un contencioso y le han dado la razón a la Dirección General de la Policía, no hay una ley que obligue a los policías a volver a incorporarse al servicio, excepto aquellos de segunda actividad por baja médica, motivo por el cual, de los 807 millones han bajado a 507. Es un no querer políticamente, porque económicamente es viable, hace poco le han dado a Cataluña 1.800 millones. No lo entendemos. No podemos ser ni una Policía 'low cost', ni de segunda. Si España no fuera tan segura, no tendríamos esa tasa de turismo, con ello quiero decir que la seguridad es un pilar básico para el país y los gobiernos siempre nos han ninguneado.

Casi treinta años...

–Sí, yo entré en la Policía en 1992, y ese año ya iba a haber una equiparación salarial. No sé por qué los partidos mayoritarios no quieren que la Policía Nacional y la Guardia Civil tengan una equiparación salarial.

Sin embargo, hubo consenso con la Iniciativa Legislativa Popular...

–Para nosotros, ese día fue muy emocionante. Recoger más de 500.000 firmas en poco más de mes y medio, ver que la gente hacía cola para firmar, que nos daban las gracias por lo que habíamos hecho en Barcelona, cuando desde el Gobierno se nos ha dejado abandonados... Quiero hacer un guiño a los compañeros jubilados y que están en segunda actividad, que vivieron años complicados de la Policía y que han aportado su grano de arena a la democracia, no entendemos como los políticos les dejan abandonados. También a esas viudas y huérfanos que tenemos, cada vez más con los suicidios, donde quedan unas pensiones ridículas. Los policías no nos dieron 30.000 votos para cambiar el sindicalismo, es para un reconocimiento de nuestro trabajo. Y el día de la ILP, que los partidos nos aplaudieron, no entendemos por qué ahora no quieren seguir con eso.

¿Hasta donde llega su hartazgo y el de sus compañeros para liderar un movimiento que está desde el primer momento en el punto de mira?

–El mérito no es mío, es de tres policías de Palencia que han cogido el toro por los cuernos. Nosotros lo que hemos hecho ha sido creer fielmente en ellos, hemos cogido las orejas de ese toro. Cada día los policías y los guardias civiles están más enfadados porque nuestra reivindicación es muy justa y es viable y alcanzable. En Jusapol hay personas de diferentes escalas y estudios, buscamos una Policía del siglo XXI. Las redes sociales son muy importantes, el otro día una persona ponía que 'nos habéis quitado tanto durante tanto tiempo, que nos habéis quitado el miedo'. Cuando a una persona le quitas el miedo, es un problema. Esto no es una amenaza, es una información. Somos una parte más de la sociedad. Soy un defensor acérrimo de los compañeros de participación ciudadana, nosotros podemos detener a muchas personas, pero nuestros 'clientes' salen de los colegios y los institutos. Y si somos capaces de que las personas mayores, que desgraciadamente hay muchas y viven solas, estén seguras, para nosotros es un éxito.

«Ignacio Cosidó pasó sin pena ni gloria como director de la Policía»

–Con Jupol, ¿se está rebelando la Policía Nacional contra la 'mordaza' de la cúpula de la Dirección General?

–Lo que pretendemos es que la Policía Nacional sea el reflejo de la sociedad en todos los ámbitos. La sociedad está cambiando, la Policía y la Guardia Civil están cambiando y tenemos que reivindicar nuestra bienestar económico y laboral. La Policía está avanzando en muchas cosas, eso es cierto, pero hay otras ancladas en el pasado.

–¿Quién no avanza es la cúpula?

–Sí, ellos tienen que cambiar, les pediría ese cambio, y se empieza a cambiar con el diálogo, que a día de hoy no quieren. Lo que hay es una estructura anclada en el pasado, con unos privilegios que ya no hay que tener. Por esa estructura pasan unos, otros, pero la estructura sigue ahí. Nosotros vamos a ser martillos pilones, empezaremos por una esquina para ir fracturándola. Ellos nos ven como un enemigo complicado, que no lo somos, porque venimos a colaborar. Esa estructura tiene que empezar a tambalearse porque la sociedad nos lo demanda. Lo que queremos hablar es con el director general para decirle por dónde vamos.

–¿Qué opinión le merecen las llamadas cloacas del Estado, grupo de mandos policiales, todos a sueldo del Ministerio del Interior, que llevó a cabo trabajos especiales como encontrar pruebas o informes que inculparan a los adversarios políticos del Gobierno de Mariano Rajoy?

–Se está investigando sobre ello, lo que no podemos permitir es lo que pasó anteriormente. La Policía son 60.000 policías de todas las escalas, y ahí podemos hablar de cuatro o cinco personas. La imagen de la Policía no es esa.

–¿La cúpula policial está teñida de tintes políticos?

–El director adjunto operativo me dijo el otro día que no, pero cada vez que cambia un gobierno, cambia el director general y toda la cúpula de la dirección. Mi opinión personal es que sí, entiendo que los mandos son afines a los partidos políticos en el gobierno.

–Hablando de partidos y de políticos, ¿que opinión tiene de la labor de Ignacio Cosidó cuando fue director general de la Policía, aunque ya no lo fuese cuando surgió Jusapol?

–En una reunión con él y con el resto de sindicatos y asociaciones representativas en el Senado, le hicimos saber que pudo haber hecho algo cuando fue director general de la Policía. Como el resto, pasó sin pena ni gloria. Le achacamos que, estando gobernando su partido, tuvo la desfachatez de sancionar a dos policías nacionales, uno por portar una camiseta en la que ponía 'chupa del frasco, carrasco', y el otro a mí, por aguantar en los Premios Princesa de Asturias una pancarta de Jusapol.