José Luis Onecha intensifica su pintura

José Luis Onecha posa con algunas obras de su exposición./A. Quintero
José Luis Onecha posa con algunas obras de su exposición. / A. Quintero

El artista expone en la sala Don Sancho el potencial plástico de sus cuadros

FERNANDO CABALLEROPalencia

La nueva exposición de José Luis Onecha (Dueñas, 1955) refuerza el potencial plástico de su obra, que mantiene al artista en un momento de madurez que pervive desde hace años. El pintor crea una obra sólida, elaborada con recursos pictóricos que el pintor maneja con precisión, pero a los que dota también de una sutil atmósfera de sensaciones, que se puede traducir en una apasionada y etérea visión del paisaje y de la realidad o evocaciones que refleja.

Todo ello con una cuidada y esmerada pincelada, reforzada con empastes, veladuras y transparencias en el óleo sobre tabla. Una pincelada en ocasiones potente y otras más precisa, leve, casi transparente, que hace que con una escasa aplicación se crean acertadas sensaciones.

Onecha ofrece una variada gama de temas, algunos nuevos, como las estaciones de tren, las meninas y sillas (inspiradas en Van Gogh). Entre los ya habituales en su producción, las marinas, Dueñas, flores, pueblos, labores antiguas de la labranza, Puentecillas y el Canal de Castilla.

Canal de Castilla.A. Quintero

De estos dos últimos, el artista eldanense se ha convertido en un especialista, en un maestro, en un pintor de referencia para reflejar el histórico cauce de la ilustración y el puente más emblemático de la capital palentina. Arquitectura, piedras, naturaleza, agua, sombras, luces, reflejos, cielos… Son elementos que Onecha explora con destreza plástica en sus cuadros del Canal y Puentecillas.

Las estaciones son nuevas en la producción de Onecha. Trabaja en ellas desde hace pocos años. Son estaciones de la comunidad de Asturias, donde reside el pintor, aunque disfruta de largos periodos en Dueñas. Las estaciones, cuadros de formato medio tirando a grande, permiten la combinación con la línea que surge del trazado férreo o eléctrico, lo que a su vez garantiza profundidad y una amplia perspectiva en el paisaje, que es el resultado de la decadente actividad minera.

Otro tema nuevo son las meninas, tres pequeños cuadros que representan a una cortesana infantil de palacio, con tres escenificaciones que oscilan entre la más abierta de forma, más informal, hasta otra algo más elaborada, tanto en el rostro como en el ropaje, para terminar con la tercera más definida en ambos aspectos citados.

Un interior de habitación con mesilla y silla son otros cuadros también desconocidos hasta ahora, en los que se perciben resquicios de la pintura de Van Gogh.

Estación.
Estación. / A. Quinero

Las marinas constituyen otro fuerte del pintor de Dueñas. En esta exposición el visitante se encontrará con cuadros fundamentalmente apaisados en los que define con elegancia la línea que separa la tierra con el mar, la arena con el agua, con alguna figura que rompe el paisaje marino. Son obras en las que la pincelada se hace muy precisa, casi invisible para crear con sutileza bellos cuadros de playas.

La intensidad de la pincelada y del uso pigmento constituyen dos cualidades de la obra de José Luis Onecha. El color y la luz se combinan en un exquisito maridaje vinculado a las estaciones del año, con obras muy ricas en matices, como un paisaje otoñal. El pintor trabaja el componente matérico con suavidad y levedad, con intensas pinceladas, pero sin escatimar en otros cuadros un refuerzo de la misma con pinceladas más cargadas. Dos potentes retratos de un mismo personaje observa el visitante. Retratos de profunda indagación psicológica, como el de una joven pensativa sentada en un sofá abrigada por una manta que destaca por el buen trazo de los pliegues.

La exposición de José Luis Onecha permanecerá abierta en la Sala Don Sancho (calle Don Sancho, 3) hasta el 14 de noviembre, en horario De lunes a domingo, de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 21:00.

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