Un inusual parte de sucesos en Palencia

Un inusual parte de sucesos en Palencia

La Policía se persona en el domicilio de un septuagenario que no abría la puerta a sus hijas y constata que no las abría porque «estaba harto» de ellas

El Norte
EL NORTEValladolid

El parte de sucesos del gabinete de prensa del Ayuntamiento de Palencia suele ser bastante predecible. En él se engloban los servicios que realiza la Policía Local, que rara vez se suelen salir de lo habitual. Los controles de alcoholemia, las asistencias por caídas en la vía pública y las salidas con motivo de las celebraciones que se organizan en la ciudad suelen formar parte del 95% de los avisos, pero el parte que se ha realizado el pasado fin de semana cuenta con algunas informaciones que no respetan ese guion.

Si bien, los diez positivos por alcoholemia de este fin de semana no se pueden catalogar de normales, uno de los servicios que ha tenido que hacer la Policía Local y la Nacional al alimón tampoco lo ha sido. Los agentes tuvieron que personarse en la calle Managua de la capital después de que un vecino alertara de que se estaba produciendo un robo. Una vez en el lugar indicado, el alertante «al parecer, en estado ebrio», indicó «que se lo había inventado», una invención que le puede acarrear serios problemas ya que, según el artículo 561 del Código Penal, «quien afirme falsamente o simule una situación de peligro para la comunidad o la producción de un siniestro a consecuencia del cual es necesario prestar auxilio a otro y con ello provoque la movilización de los servicios de policía, asistencia o salvamento, será castigado con la pena de prisión de tres meses y un día a un año o multa de tres a 18 meses».

Pero los sucesos insuales recogidos en este parte no acaban aquí. El escrito señala que a las 19:52 del día 5, la Policía Local acudió a un domicilio en el que vivía una persona de 77 años que no respondía a las llamadas de sus familiares. Los agentes se personaron en la vivienda, llamaron y esa persona que no respondía a las llamadas abrió la puerta para decir a la Policía Local que a él no le sucedía nada. «Alegó que estaba harto de sus hijas, por lo que no les abría la puerta», explica este parte de sucesos poco común que deja bien claro que, en estado de embriaguez, es tan peligroso conducir como creerse gracioso alertando de robos, y que si un familiar de 77 años no abre la puerta, puede ser que no tenga problemas. Tal vez, lo único que le suceda es que no quiera abrirla.

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