Un incendio calcina 2.000 metros cuadrados de matorral en Palencia

Llamas junto al camión de Bomberos durante el incendio./Antonio Quintero
Llamas junto al camión de Bomberos durante el incendio. / Antonio Quintero

Una llamada del Colegio Santa Clara de Asís alertó a los Bomberos, que descartan que el fuego se haya iniciado por la quema de pelusas

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

«Acabamos de terminar con las pelusas y ahora empezamos con la maleza». Con esta frase tan ilustrativa explicó uno de los bomberos que ha apagado esta tarde el incendio junto al Vial por qué sigue ardiendo Palencia pese a que los chopos han dejado de generar pelusas. La ausencia de precipitaciones en los últimos meses ha hecho que los matorrales de los perdidos se hayan secado de tal manera que han aumentado notablemente su potencial de combustión, una circunstancia que ha sido clave en el incendio que se ha registrado esta tarde en torno a las 18:00 horas detrás de la Plaza de Toros de Palencia.

Un cigarrillo mal apagado o el efecto lupa de un cristal pudieron ser los causantes del incendio, que calcinó unos 2.000 metros cuadrados de matorral. Un grupo de personas vio el humo desde el Colegio Santa Clara de Asís y avisó a los Bomberos, que rápidamente se personaron en el lugar con un camión de extinción. «Dudábamos de si podía ser la vaquería», explicaba uno de los Bomberos desplazados, que despejó sus dudas cuando llegó al lugar y se percató de que sus sospechas no tenían nada que ver con la realidad. La vaquería no estaba ardiendo, lo único que estaba quemándose eran unos matorrales y unos leñeros, aunque las llamas amenazaban con extenderse hasta llegar a una vivienda, razón por la que los efectivos desplegados se afanaron en primera instancia en cortar el avance del incendio hacia la casa.

Una vez que se frenó el curso del incendio en dirección a la vivienda, llegó un nuevo camión que apagó el resto de este fuego, que no ha tenido a las pelusas de los chopos como protagonistas. Parece que los incendios provocados por desaprensivos que queman pelusas no volverán a acaparar páginas en el periódico, pero si no llueve pronto será difícil que Palencia no vuelva a vivir algún incendio, ya que la sequía no solo se ha dejado notar en el campo, también se pueden ver sus efectos en la capital, que reclama agua pero la que cae de las nubes, no la que sale de las mangueras de los camiones de Bomberos.