Un funcionario se pincha con una máquina de tatuar en un registro de la cárcel de Dueñas

La máquina de tatuar casera, junto al guante homologado. /
La máquina de tatuar casera, junto al guante homologado.

La prisión ha activado el protocolo de riesgo biológico y el trabajador deberá someterse a varias pruebas para descartar enfermedades

Marco Alonso
MARCO ALONSO

Un registro rutinario efectuado el pasado sábado en el Centro Penitenciario de La Moraleja acabó con un funcionario pinchado por una máquina de tatuar casera que escondía uno de los reclusos. El funcionario llevó a cabo el cacheo en la sala de estar de uno de los módulos, con los guantes reglamentarios, pero el objeto que ocultaba el preso tenía una aguja para hacer los tatuajes que logró perforar el guante y se clavó en la mano del trabajador.

Clavarse una objeto de estas características en la cárcel lleva aparejado un gran peligro, y es que el riesgo de padecer VIH dentro de una prisión es entre 20 y 28 veces más elevado que fuera, según un estudio del Observatorio del Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona. Es por esta razón que la prisión ha activado el protocolo de riesgo biológico ante este suceso, tal y como indicaron ayer fuentes del sindicato UGT en el centro penitenciario.

El funcionario se encuentra bien tras el suceso y no ha solicitado la baja. No obstante, deberá someterse a una serie de pruebas para descartar que no se le ha transmitido ninguna enfermedad a través de la aguja.

El incidente es uno más de los que se viven a diario en las cárceles de toda España. No obstante, desde UGT aseguran que se pueden tomar muchas más medidas para limitar los riesgos de las personas que trabajan en el centro penitenciario y una de ellas es mejorar los guantes oficiales de cacheo. «Hay un grupo de trabajo de Madrid que está estudiando esto, porque los guantes que usamos tienen que tener máxima sensibilidad y máxima protección y eso es complicado de conseguir. Hay que encontrar un modelo que nos proteja y nos permita hacer nuestro trabajo, porque lo que tenemos ahora son unos guantes de jardinero», recalcan desde el sindicato UGT.