Teté Delgado: «Una de las cosas más duras es estar llorando y salir a hacer reír»

Teté Delgado, en su papel de Bea durante la representación de 'Sé infiel y no mires con quién'./El Norte
Teté Delgado, en su papel de Bea durante la representación de 'Sé infiel y no mires con quién'. / El Norte

La actriz sigue sintiendo vértigo cuando pone los pies en el escenario y sitúa esta comedia como la mejor opción para olvidarte de todo

LAURA LINACEROPalencia

Hace 29 años respondía a los primeros aplausos en un escenario para representar lo que fue su estreno teatral. Teté Delgado, dibuja una sonrisa en el público con cada aparición en el escenario y en esta ocasión la exitosa comedia 'sé infiel y no mires con quién', hará resonar hoy en el Teatro Ortega una ola de carcajadas.

–Desde su primera interpretación teatral con María en 'Yerma', ¿le siguen temblando las piernas cuando sube a un escenario?

–Yo creo que eso es lo único que no cambia, porque sigues sintiendo el mismo vértigo o más. De hecho, ese vértigo te lo da el respeto al público y a tu profesión.

–Una sensación fundamental para continuar en esta profesión...

–Desde luego, porque si sales sin sentir eso, corres el peligro de dejar de sentir ese amor por tu profesión.

–Además el teatro ofrece esa conexión más íntima con el público, a diferencia de otros géneros...

–Es un compromiso con cada persona que viene a verte de dar lo mejor de ti. Yo tengo un nivel muy alto de exigencia conmigo misma, porque creo que lo justo es dar lo mejor que tenemos a la gente que viene a vernos. Es la magia del teatro.

–La evolución del teatro va de la mano con los cambios en la sociedad, en ese sentido, ¿se han percibido cambios a favor de movimientos como la lucha feminista?

–En España nos queda mucho por andar, y no ha dado tiempo a que cundan estos cambios. En Hollywood sí está calando, por ejemplo, el sexo que antes era un reclamo en las películas inevitable ahora está más de capa caída. Lo importante es que las mujeres guionistas escriban personajes para mujeres, ya que la mayoría del público que va al teatro sigue siendo femenino.

–Muchos de sus papeles han estado relacionados con la comedia, ¿pero todos los días apetece hacer reír?

–Muchas veces sufres desgracias personales y ese mismo día te tienes que subir al escenario. Es una de las cosas más duras, estar llorando detrás y tener que salir a hacer reír, pero es parte de tu profesión.

–La medicina para esos momentos quizá sea estar una hora y media actuando y olvidarte por ese tiempo de tu vida real...

–Así es, mientras haces la función tienes ese otro personaje y no eres tú. Tus problemas se van en el escenario, tiene ese poder curativo para los malos momentos.

–Esa hora y media de función es una medicina para los actores, pero también para el público que acude a ver la comedia...

–Sí, además en 'sé infiel y no mires con quien', no vas a parar de reír y dejas de dar vueltas a la cabeza a tus problemas. Es una comedia para que te olvides de todo.

–El hecho de que 'Sé infiel y no mires con quién' haya tenido muchas representaciones, ¿tranquiliza o asusta?

–Como dices, se ha hecho tantas veces, en tantos países, de tantas formas distintas que no hay un icono exacto con la que compararla. Hay tantos listones, que nosotros somos uno más que hay que ponerlo.

–Sorprende que la brecha generacional entre los años 60 y la actualidad no haya roto el éxito de esta obra...

–Habla de problemas de pareja, amor, sexo e infidelidades. Son temas universales que las hubo, las hay y las habrá, entonces no pasa el tiempo. Sin embargo, se ha ido refrescando para tratar de actualizarla.

–Su personaje está en el medio de todo el enredo que se origina en su casa, ¿qué mas puede contar de él?

–Así es, mi personaje es la dueña de la casa donde ocurren todas las peripecias esa noche. Al final es la que reparte el juego e intenta ir salvando la situación en cada momento para que todo se arregle.

–'Sé infiel y no mires con quién', es un título cuanto menos peculiar, ¿qué piensa de esa frase?

–Esta frase ya forma parte del refranero español, porque lo hemos escuchado tantas veces que no deja de tener una matiz cómico. No obstante, me hace mucha gracia porque parece que mis personajes van por bloques. Primero, función de 'Gorda' y película de 'Gordos', y luego 'el intercambio' y 'sé infiel y no mires con quién'. Parece que mi vida va entre el peso y el sexo.

–¿Se ha visto encasillada por su forma física a ciertos papeles?

–No especialmente. Me llamaron para hacer la función de 'gorda' y supongo que también por cierto talento artístico. Pero nunca sabré de las cosas en las que la gente no ha pensado en mí por mi forma física.

–¿Qué piensa de los estereotipos de belleza que tiene la mujer?

–Se ha avanzado bastante, pero hay que seguir trabajando. Hice una entrevista a un doctor del hospital Niño Jesús sobre bulimia y anorexia. A partir de ahí, llevé como bandera el 'se puede estar gorda y ser feliz' porque la gente se muere por intentar estar a la moda.

–La mirada crítica la dejamos para el final. Ahora parece que a través de las redes sociales todos sabemos de todo...

–En una película se decía 'las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una'. Si estás pendiente de contentar a la gente, dedícate a otra cosa, porque si es así no tienes nada que contar.

–La generalización de opiniones, ¿limita la libertad del creador?

–No debería en absoluto. La opinión, aunque sea de un crítico, no deja de ser la opinión de una persona. No se puede gustar a todo el mundo porque si no, algo va mal.