Maldita Nerea: «Muchos de los que cantan nuestras canciones no saben de qué hablan»

Jorge Ruiz, cantante de Maldita Nerea, en su actuciación en Gijón de hace un par de semanas./Joaquín Pañeda
Jorge Ruiz, cantante de Maldita Nerea, en su actuciación en Gijón de hace un par de semanas. / Joaquín Pañeda

El vocalista del grupo que actúa esta noche en Palencia incide en que sus letras «hablan de amor propio y eso es rarísimo en el pop»

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

No. No esperen la típica entrevista previa a fiestas en la que el cantante de turno dice que lo va a dar todo sobre el escenario y que siempre le ha gustado mucho Cuenca, Madrid, Palencia o la ciudad en la que vaya actuar este día. Jorge Ruiz no es de esos. El vocalista de Maldita Nerea es un filósofo con piel de cantante y tal vez por eso le suceda lo que reza el titular, aunque no le importa porque para él, lo realmente trascendental de sus letras es que se sientan, se entiendan o no. A ver qué sienten los que se pasen por su concierto de esta noche a las 23:30 horas en el Salón.

Actúan en el día grande de las fiestas y el llenazo parece asegurado...

–Cuando una ciudad te ofrece una de sus noches más importantes del año, te tienes que tomar ese regalo como una cita importante porque has quedado con alguien que busca que estés a la altura.

Pues en esta gira no han dejado de tener 'citas importantes'. Lo suyo es el poliamor...

–Ha sido el verano más cargado de actuaciones de toda nuestra carrera.Se dice pronto porque llevamos muchos años y notamos que cada vez el público que viene a vernos es más joven. Eso significa que no eres flor de un día y que has conectado con la generación siguiente, que es lo mejor que te puede pasar.

En este mundo en el que la frase 'usar, tirar, comprar' se ha convertido en dogma tiene que ser motivo de orgullo que a uno le sigan 'comprando' sin 'tirarle'...

–Hay dos factores claves que han sido característicos en nuestra carrera. El primero es que no hay una cara que encabece el proyecto, porque yo siempre he huido de la fama y el segundo es que nuestra música habla de filosofía y eso es rarísimo en el mundo del pop. No hablamos de amor porque lo nuestro es el amor propio y eso es tremendamente extraño. Tal vez por eso también tenemos una audiencia más pequeña en algunas cosas, pero más estable. Por eso nuestra curva de consumo será duradera.

Si hay una teoría filosófica con la que se pueden ser identificados, esa es la del eterno retorno de Nietzsche. No están dispuestos a bajarse del ciclo del éxito...

–Ahora la comunicación humana está pasando por un punto que no conocía. Consumimos tanta información en tan poco tiempo que no podemos profundizar demasiado porque no nos da tiempo. Alguna vez se nos ha tachado de que hacemos música comercial, pero lo menos comercial del universo es la filosofía y es lo que hacemos. Está siendo retirada de los programas educativos porque dicen que no sirve para trabajar, pero eso no es cierto porque hablamos de lo más profundo de la naturaleza humana: del conocimiento y el amor por la sabiduría. Yo escribo sobre eso y no lo he podido evitar. Para mí es una bendición que vayamos a una ciudad como Palencia y que haya miles de extraños cantando estas cosas.

¿Pero de verdad cree que la gente entiende sus letras?

–No es necesario. Estoy seguro de que mucha de la gente que canta nuestras canciones no sabe de qué hablan, pero sí que conectan con ellas. Si conectas con un mensaje como 'probablemente no encontremos el camino, pero nos sobrarán las ganas de volar', me doy por satisfecho. Si al final, con el tiempo la saboreas, entiendes lo que se dice. Pasa algo parecido con las letras de Fito, que también hablan de filosofía y al final son masivas porque hablan de lo más hondo del ser humano:de quererse, de valorarse y de disfrutar de las cosas. No me importa que la gente no entienda las letras, con que las sientan me sobra.

Una de las canciones suyas en la que puede suceder eso que dice es Bailarina, que es un homenaje al universo femenino. ¿A cuánta distancia se encuentra el universo femenino del masculino en los tiempos que corre?

–Es curioso porque los dos son los lados de expresión de la naturaleza humana y sin embargo, por el tipo de vida que llevamos, la que sobresale generalmente es la parte masculina. Esto no tiene nada que ver con el género, sino con la forma de expresión. El sentimiento, la pausa, la creatividad y la conexión con la intuición quedan relegados a un segundo plano porque exige más tiempo, parar, y estamos en una época en la que lo único que importan es el resultado, sin fijarnos en el camino. Lo masculino no es malo ni bueno, pero no puede avanzar sin lo femenino y viceversa.

Volviendo a la filosofía, parece que el auge actual del feminismo es la antítesis de la tesis de nuestro pasado machista. ¿Cree que Marx vería cercana una síntesis a este conflicto?

–Sin duda alguna, esto es lo que sucede. No hay sombras sin luces ni luces sin sombras. Lo que está pasado es que el lado femenino está saltando en hipérbole, de golpe, cosa que es normal porque llevamos muchos años en los que el balance estaba hacia el otro lado y ahora, de repente, hay una parte de la sociedad que lo reclama y se produce ese choque muy fuerte, que a la larga vendrá bien. Sí que se le puede hacer una crítica a esa parte, y es que tiene que hacerse desde el lado femenino y lo que está pasando es que estamos feminizando de forma masculina y eso es una hipertrofia. La naturaleza femenina tiene sus pautas y no deben saltarse para que esa compensación se haga de manera natural. Pero yo en principio pienso que todo esto es para bien y va a servir para que crezca la sociedad. Ahora, abogo porque se haga de forma más femenina. Por ejemplo, no entiendo la lucha porque sí, solo cuando procede, porque si no desgasta y crea resistencia. Son conceptos que no todo el mundo maneja, pero me parece muy interesante plasmarlos en papel.

Y no va contra natura que los géneros, obligados a entenderse por muchas razones, acaben luchando entre sí ...

–El lado predominante hacia el que se había balanceado la sociedad, que se confunde con términos que no se sostendrán en el tiempo como eso de 'heteropatriarcado', comenzó la lucha en el pasado y ahora el otro lado de la balanza quiere su margen de protagonismo.

El Ayuntamiento de Palencia ha iniciado una campaña contra las agresiones sexistas. ¿Estas actuaciones sirven para que se nivele la balanza?

–Siempre suma. Al final, los gobiernos se ven obligados a hacer estas cosas, pero lo que realmente tiene fuerza es la educación. La lucha de géneros solo se puede acabar por el camino de la educación, que implica un largo plazo que la política no puede manejar. Por eso es tan difícil cambiar la educación porque el cortoplacismo político no lo permite. Este tipo de campañas son pequeñas chispitas que, si están bien hechas, aportan algo. Siempre pongo el mismo ejemplo cuando hablo de esto: el Gobierno colombiano contrató una agencia de comunicación para acabar con la guerrilla y fue un éxito rotundo porque el mensaje llegó a los guerrilleros.

La comunicación es capaz de lo mejor y de lo peor. Solo hay que ver la que lió Goebbels en la Alemania Nazi...

–Desde luego. La ética siempre debe estar presente para que no sucedan estas cosas. Tanto Goebbels como Hitler eran considerados adelantados en su momento, solo hay que fijarse en todo lo que consiguieron.El pequeño detalle sin importancia es que no tenían ningún tipo de ética.

Si hay algo que necesita ética, es la educación. Dice en su tema 'Hecho con tus sueños' que la vida es del color que tú quieras soñar. Usted debe soñar en verde, ese color de las mareas por la educación...

–Hace tiempo que trabajo con la Fundación Promete y que me empapo de fórmulas que han funcionado en cualquier momento de la historia para que el ser humano pueda expresar todo el talento que lleva dentro. Antes era embajador de la fundación, ahora soy patrono, y mis hijos siguen este modelo educativo, que es tan abierto y humanista que no entiendo como no crece más. Una parte de nuestra energía va a hacia ahí y cada disco tiene una canción que habla del mundo de la educación. Dedico una parte de mi tiempo a dar charlas y a participar activamente en el cambio educativo. Creo firmemente en él y es mi obligación como ser humano devolver a la sociedad lo que me ha dado.

Seguro que lo podrá hacer en el Parque del Salón, aunque habrá más ganas de fiesta que de arreglar el mundo...

–Hay que vincular la educación al entretenimiento porque si no lo haces así, no le interesa ni a Dios.

No sé si hemos entretenido mucho. Esperemos que esta entrevista interese a alguien...

–Seguro que sí.

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