Luis Piedrahita: «Me interesa más construir la belleza que destruir la fealdad»

El monologuista gallego Luis Piedrahita. /Javier Michelena
El monologuista gallego Luis Piedrahita. / Javier Michelena

El humorista gallego ofrece hoy en el teatro Ortega el 'show' 'Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas'

ÁNGEL MARTÍNEZ MÍNGUEZ Palencia

El monologuista Luis Piedrahita regresa hoy viernes a Palencia (a las 19:00 y a las 22:00 horas en el Ortega) con su espectáculo 'Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas'. Hace un mes estuvo en Buenos Aires, donde presentó el 'show', y posteriormente en Las Vegas ofreció una conferencia ante 2.000 ilusionistas sobre cómo rodar magia en televisión.

–¿A qué se debe el título 'Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas'?

–Este título es una pequeña biopsia del espectáculo, es decir, una muestra de lo que la gente se va a encontrar dentro. No es un título descriptivo, no va a haber monólogos de amígdalas, ni chistes sobre tejido linfoide, ni ganglios, pero si la frase le ha parecido chocante o le ha llamado la atención, el espectáculo le llamará la atención y le parecerá chocante. Es una muestra de lo que hay dentro. Es un espectáculo en el que se juega con las palabras, como se puede ver en el título. Es surrealista, ya que el título es surrealista. Es un espectáculo poco frecuente, no es como todos los espectáculos de monólogos, sino un poquito distinto. Es un título que demuestra cariño a las palabras.

–El año pasado ofreció el mismo espectáculo en Palencia. ¿Este año habrá alguna novedad?

–Funcionó tan bien que decidimos repetir porque mucha gente se quedó sin entrada y, pensando en todos aquellos despistados y perezosos que dejaron para el último momento lo de comprar las entradas y se quedaron sin ellas, pues ahora les repescamos en esta segunda edición y todo aquel que quiera repetir también pueda hacerlo. El 'show' siempre varía, aunque sí que es cierto que es el mismo. Sobre la misma estructura el espectáculo tiene cambios. La gente que lo vio lo sabe. A mí me gusta mucho jugar con lo que suceda ese día en el teatro, dejar lugar a la improvisación. Hay algunos momentos en los que yo suelto el timón del barco y vemos hacia dónde nos lleva el viento. Le pido al público que me proponga temas para improvisar, ellos van lanzando sugerencias y yo trato de hacerles un traje a medida a los espectadores de esa tarde o noche. Siempre hay un porcentaje de improvisación en los espectáculos.

–Ese porcentaje de improvisación, ¿entra dentro del guión?

–Hago colaborar al público, pero que nadie se crea que es una colaboración forzosa. No obligo a nadie a bajar o le exijo que diga algo. Desde el patio de butacas le pido al público que, desde el anonimato de la oscuridad, ellos puedan gritar, sugerir o proponer. No es un monólogo, es un diálogo, ellos también hablan.

–Usted es un artista muy polivalente: magia, humor, juegos de palabras... ¿Habrá cabida para todo ello en este espectáculo?

–En este espectáculo hay mucho cariño al idioma, al lenguaje. A mí siempre me ha gustado cuidar la forma de hablar y eso está en el espectáculo. También hay surrealismo. Está ese humor cercano a la poesía, el humor de la imaginación. No es un humor beligerante, humillante o corrosivo, que es un humor que hace mucha gente y está muy bien, pero a mí no me sale. El humor que hago yo es más costumbrista, más observacional. Es un humor más de la imaginación, surrealista y más cercano a la poesía que a la crítica. Me interesa más construir belleza que destruir fealdad, y las dos cosas son muy importantes, pero yo me apunto más a opinar que el humor es un arma de construcción masiva.

–Explique un poco más ese concepto de 'construcción masiva'.

–Ante la vida, una persona tiene dos opciones: destruir lo que no le gusta o construir lo que le gusta. Lo que a mí me sale artísticamente es construir lo que me gusta y lo que no me gusta, a lo mejor hay otro al que sí le gusta, no debo ser yo el que lo destruya. Siempre me ha parecido que tiene más mérito construir el 'Tetrápilo de Palmira' que destruirlo. Lo fácil es destruir, lo difícil es construir.

–El mes pasado, en julio, viajó a Argentina. ¿Cuál fue el show que ofreció en la capital?

–Fue este mismo pero con algunas pequeñas variaciones. Hace varios años que viajo a Argentina para presentar los espectáculos, que funcionan muy bien. Este último año ha sido un éxito brutal, se agotaron las entradas. No solo tuvo éxito por la gente, sino que artísticamente el 'show' quedó bien.

–En Argentina algunas palabras tienen 'connotaciones' distintas. ¿Aprovechó las confusiones del idioma, en Argentina, para hacer juegos de palabras?

–No, porque en el espectáculo de aquí no utilizo eso. Lo que hice fue intentar cambiar el texto para que funcionara allí.

–Tiene una sección llamada 'Faltan las palabras' en el programa de radio 'La Ventana'. ¿Cuál es el proceso creativo de esas palabras'?

–Sí, 'La ventana' es el programa de Carlos Francino y ahí tenemos una sección que se llama 'Todo por la radio'. Yo tengo un pequeño segmento donde busco 'significados huérfanos de significante'. La sección no consiste tanto en crear palabras, porque eso es relativamente sencillo. Para mí el reto y el proceso creativo va de otra manera. Buscar una situación reconocible por todos, algo que hemos vivido, que hemos visto, que hemos enfrentado, pero que no tiene una palabra que lo dé nombre. Eso es lo que yo intento hacer cada día, buscar qué situaciones vivimos y que no tengan una palabraque las dé nombre. Algo que te pasa todos los días y no hay como designarlo. Pero la propuesta artística no es inventar la palabra, eso es algo que sucede como consecuencia de buscar situaciones que no tienen una palabra para darlas nombre.

–Se caracteriza por sus juegos de palabras, ese humor tan único que tiene y solo falta la magia. La magia es un aspecto propio de usted.

–Sí, la magia es otra de mis aficiones. Ahora acabo de regresar de Las Vegas de la convención de magos más importante del mundo. Me pidieron que hiciera una conferencia sobre magia y televisión. Le dedico mucho tiempo a la magia, la estudio, la ensayo, la practico y la ejecuto, pero este 'show', 'Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas', no es un 'show' de magia, es un show de humor. Sí que es cierto que una de las cosas más interesantes de cultivar varias disciplinas es que todas se van nutriendo y enriqueciendo de la experiencia de las anteriores. Todo lo que he aprendido de la magia lo aplico al humor y todo lo que he aprendido de mi faceta de humorista lo aplico a la magia. Pretendo que mi magia, de este modo, sea más divertida y mi humor, un poco más mágico, porque es cierto que en la magia hay recursos que, aplicados al humor, consiguen algo muy especial. Magia divertida la hemos visto muchas veces, pero humor mágico no es tan frecuente y 'En las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas' hay un humor bastante mágico, un humor que es hijo de mi experiencia como mago.

–¿Qué diría a la gente para incentivarla a ver este 'show'?

–Yo garantizo a todo aquel que venga que saldrá mejor de lo que entró. Es un 'show' para reírse, para disfrutar, para aprender cosas de la vida y para aprender que la vida no es tan mala como la pintan. El humor hace eso, el humor no arregla los problemas. El humor no soluciona las averías ni cura las heridas ni hace que vuelva la persona amada. El humor hace que todo eso sea llevadero, que todo eso sea soportable. Que nos hayan dejado, que nos hayan hecho daño, que cada uno atraviese las distintas penurias personales, el humor hace que todo sea soportable.

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