Los hosteleros palentinos confían en recuperar esta semana el flojo arranque de la Feria de Día

Un grupo de clientes comen ayer en la zona de casetas de Pío XXI de la Feria de Día. /Antonio Quintero
Un grupo de clientes comen ayer en la zona de casetas de Pío XXI de la Feria de Día. / Antonio Quintero

Las 17 casetas registraron una elevada afluencia de clientes solo el sábado por la noche

JOSUNE OLANO Palencia

San Antolín no ha llegado muy inflado en los estómagos ni en las carteras ni en entusiasmo por la Feria de Día. Los dos primeros días de fiesta no han dejado demasiado buen sabor de boca entre la mayoría de los hosteleros y empleados de las 17 casetas repartidas en las tres zonas (Plaza de los Juzgados, Parque del Salón y Pío XII).

Un flojo inicio festivo, o al menos peor de lo esperado, si se tiene en cuenta que ha sido un fin de semana y que el tiempo ha acompañado salvo por una ligera bajada de temperaturas por la noche, una característica de las noches de finales de agosto, pero tampoco tan agudizada con años anteriores. Así, el tiempo no parece una razón de peso para justificar que la afluencia de clientes no haya sido de 'nivel máximo'.

Otra razón a la que se agarran los hosteleros para depositar todas sus esperanzas económicas es que este fin de semana pasado se han celebrado fiestas en varios pueblos que se llevan el público de Palencia. Y la tercera, que las fiestas duran este año demasiado, que doce días son muchos para que los palentinos no se vean obligados a seleccionar en su agenda cuándo van de tapas y no repetirse demasiado. Así, es probable que las mediodías de esta semana sean frecuentadas por grupos de compañeros de trabajo que rematan el final de la jornada con un recorrido por la Feria de Día. Y sobre todo, los planes más festivos de todos los palentinos se dirigen al próximo fin de semana, en torno a San Antolín.

No obstante, no todo son sombras en el balance del primer fin de semana de la Feria de Día. Iván Trespalacios, propietario del establecimiento 979, cuya caseta está instalada en el Parque del Salón, es consciente de que el enclave es el mejor en tanto los conciertos derivan clientes hacia la barra en busca de una o más tapas que ayuden a pasar la noche. Así ocurrió el sábado con el concierto de Rulo, que hizo que al cierre de las casetas, controlado sin piedad por la Policía Local a la 1:30 horas, la plancha estuviera aún a pleno rendimiento para los clientes.

En la plaza de los Juzgados la cosa no fue tan bien, ya que se repitió el problema de ediciones anteriores, que cuando se encontraban por la noche en máxima actividad hubo un corte de luz de aproximadamente una hora en la zona más próxima a Bigar, que provocó el apagón de la noche de tapas y las consiguientes quejas de los establecimientos que dependen del generador eléctrico que se les instala. Tampoco ven bien los hosteleros de esta zona que los 18 aseos portátiles instalados por el Ayuntamiento entre el Salón, la Plaza Mayor, San Miguel, la Plaza de la Inmaculada y las Huertas del Obispo no estén pensados precisamente para la Feria de Día.

Quejas también ha habido para la Asociación de Empresarios de Hostelería por la falta, a juicio de algunos, de información sobre los requisitos sanitarios en cuanto a las cámaras, temperaturas a las que deben conservarse los alimentos o muestras de producción para avalar su buen estado.

Las exigencias que la Feria de Día imprime a los hosteleros son muchas, también en cuanto a la contratación de camareros profesionales para atender las casetas. Los hosteleros aseguran que cada año se esmeran en ofrecer más calidad en las tapas (de ahí el incremento de 30 céntimos hasta los 2,80 de cada bocado con bebida) y en cumplir todos los requisitos a rajatabla, pero la sensación es que el esfuerzo no es suficientemente recompensado.

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