Palencia es fiel a San Antolín, pese a la falta de agua en la cripta

El obispo, con representantes de las instituciones, ante el aljibe de la cripta./
El obispo, con representantes de las instituciones, ante el aljibe de la cripta.

Centenares de fieles visitan la bóveda tras la misa, oficiada por el nuevo obispo, Manuel Herrero

ASUN GARCÍAPalencia

Ante la multitud de fieles que abarrotaban la catedral para asistir a la misa en honor del patrono de la ciudad y de la Diócesis, el obispo, Manuel Herrero Fernández, animó a los palentinos a vivir la celebración, porque «en el fondo de la fiesta está la vocación a la libertad verdadera, a la verdad, a la alegría de sentirse amado...» En su homilía, el prelado añadió que «la iglesia no es un aguafiestas, ni se opone a la fiesta; todo los contrario: quiere que la fiesta sea plena para todos».

Monseñor Herrero invitó a imitar a San Antolín en el acercamiento a Cristo para que la fiesta «nos renueve, nos fortalezca y nos inyecte energías para seguir adelante mañana y siempre».

Muchos de los fieles siguieron la ceremonia religiosa sentados frente el altar mayor, con la imagen del San Antolín al lado y concelebrada por miembros del Cabildo y numerosos sacerdotes. Seminaristas y monaguillos participaron de la eucaristía, así como el organista y el coro. Otros asistentes siguieron la misa a través de pantallas instaladas en las naves laterales. En la homilía, Manuel Herrero dedicó un saludo especial «a los que están en primera fila, los ancianos, enfermos, discapacitados, inmigrantes, muchas veces olvidados por los demás, pero valiosos a los ojos de Dios». Y, a continuación, saludó a los representantes de las instituciones locales, provinciales y regionales, que habían llegado tarde al comienzo de la misa debido al retraso en el cortejo que encabezaban desde el Ayuntamiento hasta la seo.

Un cómodo recorrido

Al terminar la misa, el obispo y los miembros del Cabildo cumplieron con la tradición de bajar a la cripta. En esta ocasión no se pudo cumplir el ritual de brindar con agua del aljibe, debido a la decisión de no distribuirla, una vez que los análisis de Sanidad constataron que no es apta para el consumo a causa de la contaminación por bacterias.

En lugar de ese ceremonial, el obispo realizó una oración en el altar de la cripta, junto a la imagen de San Antolín y con la asistencia de los cargos institucionales. A continuación, los cientos de fieles que habían asistido a misa y la multitud que esperaba fuera, fieles a la tradición de honrar a San Antolín, hicieron cola para visitar también la cripta.

Pese a que la afluencia fue mucho menor que la habitual en años anteriores, no faltaron visitantes a lo largo del día, y se mantuvieron las colas, aunque más cortas. Es verdad que los asistentes mostraron cierta decepción por no poder beber o llevarse agua del pozo, pero el lado positivo fue que pudieron recorrer la cripta con mayor comodidad y desahogo y tomarse su tiempo para hacerse fotos con la familia o los amigos.

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