El club 38 de Palencia presume de sus 50 años

Hobbies, en el concierto que ofrecieron anoche en la Plaza Mayor. /
Hobbies, en el concierto que ofrecieron anoche en la Plaza Mayor.

El histórico club musical festeja su medio siglo de vida con una fiesta con Hobbies y Los Pekenikes en la Plaza Mayor

J. OLANOpalencia

Cuando su padre abrió el Club 38 en 1966, pensó en un negocio a corto plazo. Pero medio siglo después, aquí está su hijo celebrando los 50 años del establecimiento. Y lo está haciendo con diferentes eventos, y uno de ellos no podía faltar en el marco de las fiestas de San Antolín. Por un día, Manolo Esparza aparcó sus miles de LPs en su local de la Calle Mayor y llevó una parte de su buena música hasta la Plaza Mayor. Lo hizo de la mano de Pekenikes y de Los Hobbies, el cartel musical de su fiesta aniversario, para cuya elección se puso en contacto con José María Guzmán (el de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán), que vino acompañado por su grupo actual, Los Hobbies, una formación de unos grandes músicos y con un repertorio a través del tiempo, divertido y muy universal, el que hizo vibrar ayer a los cientos de palentinos que quisieron conmemorar las bodas de oro del Club 38.

El principal objetivo de Hobbies era recuperar para el público y para ellos mismos la genuina diversión, la fuerza y la vitalidad de una época condensada en unas canciones maravillosas. Y lo consiguió.

El cartel se hizo grande con la recuperación de Los Pekenikes, que de una forma expresa simbolizan el año 1966, el año de nacimiento del establecimiento hostelero, cuando su gran tema, Hilo de seda, sonaba todas las noches en el local. Sus supervivientes, todavía en activo, demostraron ayer sobre el escenario que la idea de festejar estas bodas de oro ha sido maravillosa e ilusionante.

Igualmente, los palentinos que no fallaron a la cita de las bodas de oro de posiblemente la discoteca con más solera del territorio nacional bajo la dirección de la misma familia constataron que la fiesta fue maravillosa. La melodía de Hilo de seda y muchas otras de las que se escucharon ayer enmascararon las diferencias de la Palencia de hace medio siglo y de la de hoy. Y a la música le acompañaba anoche la ilusión de Manolo Esparza y su fidelidad para con los palentinos, también iguales que las que abrieron el establecimiento en 1966.

El 38 ha cambiado poco, aunque sí han cambiado las maneras, los horarios. Antes la gente salía de forma repartida durante la semana, y ahora se limita a los sábados. Ayer era domingo pero pocos fueron los clientes que se perdieron la cita, aunque la parada no fuera en el clásico establecimiento sino en la Plaza Mayor.