La II Feria del Pan del Cerrato ahonda en la marca de garantía para la fabiola

Venta de pan, en la feria de Cobos de Cerrato. /Luis Antonio Curiel
Venta de pan, en la feria de Cobos de Cerrato. / Luis Antonio Curiel

Los panaderos y el Centro del Cereal reivindican este sello con una cata para 200 personas

LUIS ANTONIO CURIELCobos

Cobos de Cerrato ha celebrado este jueves su II Feria del Pan del Cerrato con gran éxito de público y un elevado número de ventas, lo que augura un buen futuro para la celebración de nuevas ediciones. En esta ocasión, cinco profesionales del pan acudieron a la cita. El Horno de Pablo, de Cobos de Cerrato; La Tahona, de la localidad leonesa de Sahagún; Panadería San Francisco, de Palencia; El Valle, de Saldaña, y El Horno del Cerrato, de Villamuriel de Cerrato. Una cita reivindicativa en la que los artesanos del pan promocionaron sus productos, entre los que destaca la fabiola, cuya marca de garantía se espera conseguir antes de acabar este año. «Estamos muy satisfechos con la acogida de esta segunda Feria del Pan del Cerrato, lo que le augura un buen futuro para próximas ediciones. Todo el pueblo se ha volcado con la cita. Es fundamental apostar por este tipo de iniciativas que nos permitan mostrar la calidad de nuestros productos artesanales y que sean también un reconocimiento para los pequeños fabricantes que trabajan día a día en la provincia», comentó María Franco, presidenta de la Asociación Provincial de Fabricantes de Palencia, colectivo promotor de esta feria, además de propietaria de la panadería La Tahona. Vecinos y visitantes, ataviados con pañuelos conmemorativos, pudieron adquirir y degustar numerosos tipos de panes, desde la Fabiola –producto estrella de Palencia–, hasta la hogaza, pasando por chapata, pan de centeno, torta de aceite, torta mediterránea, rústica, bollitos de leche, bollitos preñados, roscos, pan multicereal y otras muchas variedades junto a una amplia oferta de dulces y repostería.

Cobos de Cerrato, en plena comarca agrícola y, por tanto donde se producen los cereales para la elaboración de los distintos panes, pretende convertirse en un referente con este tipo de Feria del Pan. De hecho, la localidad cerrateña cuenta con un panadero de mucho recorrido, El Horno de Pablo, que también está volcado con la iniciativa. También el Ayuntamiento cerrateño ha apostado por esta feria, incluyéndola como acto principal de su Semana Cultural. Ya en la primera edición los cobeños se volcaron con los preparativos, haciendo que la localidad luciera en todo su esplendor. En esta edición, los vecinos han trabajado en la misma línea, cuidando más los detalles y haciendo que Cobos de Cerrato pareciese un auténtico museo al aire libre en la mañana de ayer, con maquinaria antigua utilizada para la obtención del trigo y la harina, así como una muestra de fotografías antiguas relacionadas con las labores del campo y otros acontecimientos familiares. «Al igual que el año pasado, hemos trabajado con mucha ilusión para que la feria fuera un éxito, con decenas de voluntarios coordinando las diversas actividades. Estamos muy satisfechos con la respuesta y acogida, por lo que desde este mismo momento nos ponemos a trabajar en la próxima edición. Para nosotros ha sido un día festivo, en el que hemos estado muy unidos, dando a conocer nuestro pueblo», destacó la alcaldesa, Araceli Martínez.

Por su parte, el Centro Tecnológico del Cereal de Palencia preparó una cata de fabiolas para más de doscientas personas. La cata, dirigida por Asunción Alonso, permitió al público definir las características sensoriales de la fabiola. Durante la cata, Asunción Alonso habló de las características del producto estrella de los panaderos palentinos, como su corteza suave, ligeramente brillante, con un color ligeramente caramelizado y con dibujos en formas de ondas o picos. Además, el olor de la fabiola es suave, la miga blanca, prieta y en boca suave. En cuanto a los aromas, tiene una intensidad media-alta, tanto la corteza como la miga. Es un producto muy armonioso desde el punto de vista sensorial.

La jornada también contó con el Grupo de Danzas de Santa María del Campo, que lucieron sus mejores galas en una jornada muy especial para los cobeños. La elección de la celebración de la feria en un día de diario viene justificada porque los panaderos tienen dificultades para celebrarla el fin de semana, porque en esta época estival «están a tope de trabajo», comentaron desde la organización. Al finalizar la jornada, los productores se mostraron muy satisfechos con el elevado volumen de ventas y la gran acogida e interés del numeroso público que acudió durante la mañana a los puestos.

La inauguración de la feria sirvió como reclamo para destacar el papel histórico que ha desempeñado el pan en esta tierra cerrateña y palentina, así como una apuesta firme por la fabiola, el estandarte de los panaderos palentinos. Además, esta feria puso de relieve el papel desempeñado por numerosos panaderos del mundo rural, que en ocasiones reparten el pan por los pueblos, muchos de ellos mermados en habitantes. «Es probable que con el tiempo se pierda este servicio, pues antes pasabas por los pueblos y había muchos vecinos, algo que ya no es habitual en invierno», comentaron desde la Asociación Provincial de Fabricantes de Pan de Palencia, que aglutina a 23 panaderos. «Sabemos que el negocio del pan es sacrificado y que en la mayoría de los negocios se va pasando de padres a hijos. Vemos que falta relevo generacional y que la despoblación va haciendo mella en este tipo de oficios. Por ello, reivindicamos una apuesta por el mundo rural, porque también contribuimos a dar vida a los pueblos, evitando de algún modo la despoblación, pues muchos panaderos también ofrecen otros productos de primera necesidad en sus rutas de reparto», comentaron desde el colectivo promotor.

La fabiola es un pan muy arraigado en la historia de Palencia. Se trata de un pan muy característico, tanto en la textura de la miga como en el aspecto exterior y de su corteza, y su rico sabor. Se trata de un pan con una proporción de agua comprendida entre el 40 y el 50%, con corteza brillante, fina y con cierta crocancia y miga muy blanca con alveolado muy cerrado y regular.

Según los estudios elaborados por el Centro Tecnológico del Cereal (Cetece) y que defiende la Asociación Provincial de Fabricantes de Pan de Palencia, «la fabiola es un pan bregado bajo en hidratación que se come en estas tierras posiblemente desde la época de los romanos, aunque con las características actuales y bajo la denominación de Fabiola puede ya encontrarse en la zona de Palencia hace varios siglos, en torno al XVI», según indicó la presidenta de los panaderos, María Franco.

Estos estudios son la base de la petición de los panaderos palentinos destinada a conseguir el lanzamiento de una marca de garantía para esa fabiola palentina, que lleva siglos formando parte de la dieta tradicional de esta tierra.

La presidenta de la Asociación de Fabricantes de Pan de Palencia, María Franco, señaló que «el objetivo de los panaderos palentinos es conseguir antes de finalizar 2018 la concesión de ese distintivo de calidad, una vez que se complete la tramitación administrativa». De hecho, para lograr esta marca de garantía, trece panaderos palentinos crearon hace poco más de un año la Asociación Marca de Garantía Fabiola de Palencia.

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