Los expertos piden que no se recojan setas en carreteras, gasolineras o céspedes pintados

Los expertos piden que no se recojan setas en carreteras, gasolineras o céspedes pintados

La Cátedra de Micologia advierte del peligro de los productos tóxicos del suelo

El Norte
EL NORTEPalencia

La Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid ha advertido de que no se deben recoger setas comestibles en «áreas contaminadas» como los bordes de carreteras y autovías, las inmediaciones de las gasolineras y las zonas mineras, o los céspedes pintados.

Los hongos concentran las sustancias y residuos tóxicos de estas zonas por lo que «antes de consumir unas setas comestibles hay que cerciorarse de que no se recogen en áreas contaminadas», ha advertido a Efe Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro, director de la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid, con sede en el campus de Palencia.

«Los hongos actúan como eficaces limpiadores de metales pesados, herbicidas, hidrocarburos, residuos radiactivos y productos tóxicos del suelo, cada vez más abundantes en áreas urbanas», ha detallado Oria de Rueda.

Los investigadores de la Cátedra de Micología han comprobado que las abundantes setas que aparecen junto a carreteras y autovías concentran en su interior las sustancias y residuos tóxicos de estos lugares.

También ha advertido de que en ciertas áreas industriales con abundantes residuos químicos o mineros, sobre todo donde ha habido explotaciones de plomo, cobre, hierro o mercurio, se ha observado una gran proliferación de setas que son apreciadas desde el punto de vista comestible, pero que a través de su micelio absorben y acumulan estos productos venenosos y pueden resultar peligrosas si se comen reiteradamente y en cantidades considerables.

Por último, el profesor Oria de Rueda ha alertado del peligro que pueden suponer «los céspedes pintados», una práctica que se está poniendo de moda y que consiste en pintar de verde los céspedes secos de jardines privados.

«Algunos de estos céspedes fumigados con maquillaje son un lugar de abundancia de setas tóxicas tras las lluvias otoñales, por lo que hay que extremar los cuidados y no consumirlas», ha alertado.

De hecho, el investigador ha afirmado que especies «realmente mortales», como la Lepiota brunneoincarnata, se han hecho muy abundantes en los jardines así tratados, al igual que el champiñón amarilleante (Agaricus xanthodermus), especialmente en ciudades como Madrid o Valladolid y en cinturones industriales.

 

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