«Exhumar a Franco reabre heridas más que cerrarlas», afirma el presidente de la Hermandad de Legionarios de Palencia

César Ruiz. /M. Moras
César Ruiz. / M. Moras

César Ruiz preside la Hermandad de Antiguos Legionarios de Palencia, que nació en enero de 2018 y cuenta con 24 socios

INÉS MACHOPalencia

La Legión Española es el cuerpo del Ejército que más arraigo crea entre sus exmiembros, muchos de los cuales no abandonan nunca el 'chapiri' y lo desempolvan, cuando menos, cada 20 de septiembre, con la conmemoración de la fundación de esta fuerza armada de mano del militar franquista Millán Astray en 1920.

Realmente, el cuerpo se fundó algo antes, pero se conmemora el alistamiento del primer legionario, el ceutí Marcelo Villeval Gaitán. La Legión, entonces llamada Tercio de Extranjeros, se creó en respuesta al fracaso español en las guerras coloniales del norte de África, que suponían una masacre para los combatientes y un foco de inestabilidad en la Península. Astray quería procurar un cuerpo profesional de voluntarios, una 'unidad de choque' sometida a un entrenamiento y disciplina especialmente severos.

A 160 pasos y brindis con leche de pantera

La mística legionaria se acompaña de numerosos elementos, de los cuales los desfiles militares son uno de los más destacados. Estas exhibiciones pretenden mostrar la disciplina y coordinación de las tropas, especialmente en el Día de las Fuerzas Armadas. En esa conmemoración, los legionarios marchan a 160 pasos por minuto, aunque en los acuartelamientos, donde los desfiles son de menor duración, se hacen de 180 pasos por minuto, es decir, tres pasos por segundo. Actuaciones que suelen ir acompañadas de la conocida letrilla «a 180 pasos por minuto y un solo corazón, como un huracán de guerra desfila la Legión».

Otra peculiaridad del cuerpo es la leche de pantera, una bebida alcohólica resultado de la mezcla de leche condensada, agua y ginebra. Según cuenta la leyenda, Millán Astray se puso en contacto con Perico Chicote y le pidió algo que pudiera saciar a los soldados y que fuese fácil de conseguir en los cuarteles. Así, el hostelero, dicen, se inspiró en la combinación que, según contaban, hacían los legionarios con el alcohol etílico que birlaban de los botiquines y la leche de los comedores. La singular bebida se convirtió pronto en un emblema del cuerpo, siempre presente en los brindis legionarios.

Esta disciplina legionaria tiene una mística particular, anclada en el Credo Legionario y en la que se exalta el culto al combate y se reduce la importancia de la muerte, ideas presentes en todos sus himnos. Según César Ruiz Prádanos, exlegionario palentino y presidente fundador de la Hermandad de Antiguos Legionarios en la ciudad, «una de las primeras alocuciones que pronunció Millán Astray frente a la primera expedición de legionarios fue 'moriréis muchos, quizá todos'». La muerte tiene incluso su propio espacio en el argot legionario, a la que frecuentemente denominan 'el quinto tercio'.

Este espíritu legionario es el que llevó a César Ruiz a fundar en Palencia una hermandad, siguiendo los pasos de otras hermandades españolas, particularmente de la de Badajoz, donde acude con cierta frecuencia. De momento, la hermandad palentina, con sede provisional en el bar Basi (calle Renault España), cuenta con 24 socios, la mitad de ellos exlegionarios y la otra mitad simpatizantes, y con un recorrido de algo más de año y medio, desde su fundación en enero de 2018. Según explica su presidente, «una vez que estás en la Legión, eso te queda grabado en el corazón y quieres mantenerlo, recordarlo y condecorarlo».

César Ruiz, palentino de nacimiento, fue a Ceuta a hacer el servicio militar y allí, según explica, «el equipo de captación de la Legión acudía a explicar las bondades del cuerpo», así que se incorporó al tercio ceutí Duque de Alba, en el acuartelamiento de Serrallo, donde estuvo desde 1972 hasta 1974. Tras su servicio, volvió a Palencia, donde ha trabajado en el área de Urbanismo del Ayuntamiento hasta su jubilación.

Debido a la veneración que los legionarios rinden a Millán Astray y a las actuaciones que llevaron a cabo antes y después de la Guerra Civil, suele atribuírsele al cuerpo una marcada tendencia política. Algo que César Ruiz niega, y sostiene que «no tienen razón con que la Legión sea heredera del franquismo». «Si bien combatió en el bando nacional, lo hizo del mismo modo que otros tantos cuerpos militares», añade. También considera, a propósito del fallo del Tribunal Supremo sobre la exhumación de Franco, que «no es muy comprensible que 44 años después lo estén sacando ahora, cuando esto reabre heridas más que cerrarlas, pero es porque la Memoria Histórica está orientada en un sentido».

Según el presidente de la Hermandad de Antiguos Legionarios de Palencia, «la idea de los dos bandos ya está muy manida y habría que terminar con ella». «Lo que sostiene a la Legión va más allá de tintes políticos, es compañerismo, es una forma de vida que nunca abandona a quienes la conocieron», concluye.