«Europa no sufre una crisis migratoria, sufre crisis de valores»

Javier Castro, miembro de Palencia Ciudad Refugio, que viajará diez días a Italia./Antonio Quintero
Javier Castro, miembro de Palencia Ciudad Refugio, que viajará diez días a Italia. / Antonio Quintero

El participante en la caravana 'Abriendo Fronteras' Javier Castro viaja el viernes 13 a Italia para conocer el estado de los refugiados

BÁRBARA RODRÍGUEZPalencia

Javier Castro, miembro de la plataforma 'Palencia Cuidad Refugio' es uno de los tres participantes palentinos que el viernes 13 viajará a Italia para estudiar y denunciar sobre el terreno y hasta el día 22 de este mes, la situación que sufren las personas refugiadas que se encuentran en los campos habilitados en el país. Todo quedará en familia, pues sus dos compañeras de viaje durante la caravana serán sus sobrinas, Mónica Rodríguez y Helena Castro.

¿Qué le motivó a participar en Palencia Ciudad Refugio?

–Es sencillo, creo que para participar hace falta estar sensibilizado con el tema y yo lo estoy con las fronteras y los refugiados. Ver cómo los estamos tratando aquí no es de recibo. Nosotros intentamos actuar sobre lo que está a nuestro alcance, que es que la sociedad cambie la imagen que se tiene de ellos, porque no son competidores ni delincuentes. Hay que recordar que nosotros también fuimos, en cierta manera, refugiados económicos en otros países después de la Guerra Civil.

¿Qué son las caravanas?

–Hay unas 100 plataformas en toda España que desde hace 3 años decidieron emprender una actividad conocida como caravana, que pretende hacer denuncias 'in situ' y apoyar a las organizaciones que trabajan por los derechos de las personas refugiadas en sitios fronterizos. La primera fue en Grecia, en 2016, y después en Melilla, en 2017, a la que fuimos tres compañeros de la plataforma, uno de ellos refugiado sirio, Bashar, que actualmente vive en Palencia y nos ayuda a conocer la problemática que tienen para encontrar trabajo y oportunidades.

¿Cómo se financian?

–Las financiamos los que vamos. Cada uno paga su parte, que incluye los viajes en autobús y barco. El resto lo llevamos organizado desde aquí, y allí colaboramos con asociaciones locales y ayuntamientos que nos ceden pabellones para dormir o nos dan de comer algún día.

¿Cómo se organizan y comunican entre todas las ciudades?

–Hay una coordinadora que está compuesta por gente de toda España. Los de Palencia vamos desde aquí con la gente de Valladolid y Salamanca. Hay una hoja, una especie de itinerario, donde se pueden ver los manifiestos de esta caravana, las rutas previstas, los colectivos con los que vamos a colaborar y todo lo necesario para el viaje,aunque siempre surgen imprevistos. Durante la caravana hablamos constantemente y hacemos asambleas colectivas en autobuses o barcos.

¿Qué se encontraron en el pasado viaje a Marruecos?

–Todo impresiona, pero me quedo con dos situaciones: los niños de la calle, que quedan en un limbo y son ayudados por fundaciones como Prodein y su alma mater, José Palazón; y la situación de las mulas de carga, personas –más mujeres que hombres–, que cada día recorren a pie varias veces el tramo Melilla-Marruecos (unas cuatro horas), por no más de 5 o 10 euros el viaje. También impresiona mirar el Meditérraneo y ver cuánta gente ha muerto por querer vivir y no ha podido. Si pienso en la valla de Melilla con las cuchillas, se ponen los pelos de punta.

¿Cómo cambia el pensamiento cuando se vuelve de un viaje así?

–Al llegar aquí sigues con tu vida pero aprendes a mirar diferente la realidad y, al final, lo que queremos es que la gente se dé cuenta de las cosas, que mire los telediarios desde otra perspectiva. Cuando salen noticias como la acogida del buque Aquarius, todos nos alegramos y lo tomamos con ilusión, pero hay que darse cuenta de que al igual que esas 600 personas lo han conseguido, otros han fracasado, y miles no viven para contarlo.

¿Qué esperan encontrar en Italia?¿Les llevan recursos desde aquí?

–Llevamos apoyo a las organizaciones que están ayudando sobre el terreno, y ellos se encargan de enseñarnos dónde y cómo ayuda. Nosotros vamos, apoyamos, hacemos un estudio, y al volver, enviamos lo que precisen desde aquí. No llevamos medicamentos, ni comida de partida, porque no hay espacio en el autobús y ya hay organizaciones allí para paliar las necesidades. Queremos integrarnos allí y ver todo lo que se necesita a mayores para poder mandarlo después.

En casos mediáticos, como el del pequeño Aylan, todo el mundo se vuelca con los refugiados, pero hay imágenes así todos los días . ¿Se ha vuelto la gente inmune a situaciones así?

–Creo que nos ponemos la venda en los ojos y nos tapamos los oídos. Nos hacemos ajenos, sin darnos cuenta de que cualquier día puede darse a la inversa y nos puede pasar a nosotros. El los medios, nos acostumbramos a ver estas desagracias a diario, por eso tenemos que insistir, insistir e insistir en un problema que no ha acabado, que no tiene cerca su solución, y que se está dando en todas las partes del mundo.

Hablaba antes del buque Aquarius, ¿Cuál es su opinión sobre la acogida?

–A pesar de lo que muchos piensan, acoger refugiados no puede derivar ningún problema. Han llegado 600 personas y la gente se ha volcado para acogerlos. De entrada, podemos ser solidarios, de hecho las personas lo somos más que los gobiernos, en cambio, lo que se necesitan son políticas eficaces que solucionen el problema. Esperemos que esta actuación del gobierno actual sea de verdad, fruto de una sensibilidad mayor que la que tuvo antes el de Mariano Rajoy.

Palencia se prestó a acogerlos, pero no había plaza en las residencias habilitadas...

–Las buenas intenciones valen poco si no van apoyadas de buenas herramientas de trabajo y presupuesto sobre la mesa, sino es simple actuación de cara a la galería.

Italia ha cerrado fronteras¿Europa debe obligar al país a abrirlas?

– El ministro Salvini es un neofascista y políticas así le representan. El problema es que los discursos malévolos de los políticos en temas así son asumidos por la sociedad, sin dejar ver el drama. Europa, en general, no sufre una crisis migratoria, sufre una crisis de valores.

¿Las denuncias se presentan a algún organismo?

– Claro, al ministerio y a los medios de comunicación. Las denuncias son un trabajo que se enfatiza estos días, pero que es algo constante en el año.

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