«Etiopía ha sido como viajar en el tiempo mil años atrás»

La joven Sofía Díez Ocharan con la camiseta 'España Rumbo al Sur'. /Marta Moras
La joven Sofía Díez Ocharan con la camiseta 'España Rumbo al Sur'. / Marta Moras

Sofía Díez regresa de la expedición de tres semanas 'España Rumbo al Sur', con ganas de disfrutar de nuevo de una aventura similar

LAURA LINACEROPalencia

Hace un mes Sofía Díez Ocharan partió rumbo a Etiopía como voluntaria para conocer las diferencias entre distintas culturas. Ahora, de vuelta a España, solo piensa en cuándo tendrá la próxima oportunidad para que esa realidad la conozca a ella. La joven palentina comenzó el pasado julio una expedición a través de la XIV edición de 'España Rumbo al Sur', y es que tres semanas son suficientes para saber que quieres volver, pero quizá escasas para descubrir el porqué. «Me hubiera gustado estar durante más tiempo en un sitio concreto», explica Sofía Díez.

–Antes de irse, decía que la gente que ya había estado le aseguraba que había sido la mejor experiencia de su vida, ¿ahora qué piensa?

–Sí, es una experiencia completamente distinta, es como un viaja atrás en el tiempo de mil años. Ves a la gente arando con bueyes, todos muy religiosos, los andamios están hechos con palos... Más o menos sabes lo que te vas a encontrar pero tardas en acostumbrarte a ver en la calle burros cargando cosas.

–¿Qué es lo mejor que se lleva de esta aventura?

–Aunque suene a tópico, el jugar con los niños y notar cómo están deseando que alguien juegue con ellos te llena muchísimo. Ellos te agradecen mucho toda la atención porque una vez dejas de ser niño, ayudas a los adultos, entonces no hay nadie que les dedique tiempo.

–Por el contrario, ¿qué le ha supuesto mayor dificultad a la hora de adaptarse?

–Me ha costado acostumbrarme a la comida, porque no es recomendable por cuestiones de higiene comer alimentos frescos. Eso supone una alimentación muy repetitiva. Además, al cabo de tres semanas tienes cansancio físico y psicológico, aunque lo que vives allí lo compensa.

–¿Cómo eran las condiciones en los traslados y en las estancias?

–Es un país con mucho desnivel y las carreteras son complicadas, entonces eso dificulta un poco los recorridos. Una vez llegábamos a una nueva ciudad dormíamos en cualquier sitio que nos facilitaran. Estás tres semanas durmiendo donde puedes y varios días sin ducharte, pero es lo que menos te importa.

–En esos momentos, imagino que se valoran las pequeñas cosas, ¿Qué es lo que más ha echado de menos?

–El hecho de tener una ducha para ti solo, que salga todo el agua que quieras y que esté caliente lo valoras cuando vas a un sitio así que no es posible, son pequeñas cosas en las que te das cuenta de la suerte que tenemos.

–Los estilos de vida en los países de África son muy distintos a lo que conocemos aquí, ¿qué es lo que más le ha impresionado?

–Hubo un momento donde todos nos dimos cuenta de eso. Íbamos en un trayecto cerca del autobús y justo al lado de la carretera había muchas familias arando con bueyes. Preguntamos si podíamos mirar cómo lo hacían y nos dejaron arar. Ellos estaban impresionados de ver cómo un grupo de occidentales nos parábamos sorprendidos por los bueyes.

–¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la gente que vive allí?

–La cercanía de las personas, aunque no te conocen enseguida te abren los brazos con total confianza y son muy agradecidos. De esa acogida deberíamos aprender nosotros un poco.

–¿Tiene en mente algún otro proyecto en el que le gustaría participar?

–Hay un proyecto pequeño llamado Denaderu que me gusta porque es algo organizado entre dos hermanas que ha ido creciendo poco a poco con mucho trabajo. Es una especie de guardería en la que empezaron dando de desayunar a diez niños, y ahora atienden a cerca de 300.

–¿Qué consejo daría a alguien que tiene pensado iniciar un voluntariado similar?

–Yo le diría que vaya con la mente abierta, dispuesto a todo y siendo consciente de que no le hace falta dormir mucho o ducharse todos los días para disfrutarlo al máximo de una expedición así.

–Después de esta aventura, ¿recomienda esta experiencia?

–Para un primer contacto con el voluntariado por supuesto que lo recomiendo, ahora tengo claro que algún otro verano me iré a un proyecto completo. Estar en tantos proyectos tiene de bueno que conoces más la realidad del país pero me ha sabido a poco, siento que podría haber hecho más.