El estado del colegio de Huérfanos de Ferroviarios de Palencia es «un peligro»

Antiguo colegio de Huérfanos de Ferrroviarios./Marta Moras
Antiguo colegio de Huérfanos de Ferrroviarios. / Marta Moras

El Procurador del Común insta al Ayuntamiento a acometer varias obras y a aumentar la vigilancia «para frenar el deterioro del edificio»

MARCO ALONSOPalencia

Una queja de un vecino al Procurador del Común por la falta de vigilancia y conservación del antiguo Colegio de Huérfanos de Ferroviarios ha llevado a este organismo a instar al Ayuntamiento de la capital –titular del edificio– a que «a la mayor brevedad posible, se realicen las obras necesarias para frenar el deterioro del inmuebles, singularmente las obras de cerramiento, el vallado perimetral y las actuaciones en los elementos a los que se refiere el informe más reciente evaluado por la Policía Local, paliando así el peligro que su actual estado representa para terceros, incrementando a su vez la vigilancia y la presencia policial en sus instalaciones», incide el procurador del común, Javier Amoedo Conde, en una recomendación escrita, que no es vinculante.

Tras recibir la queja de este vecino, el Procurador del Común de Castilla y León solicitó varios informes al Ayuntamiento de Palencia. El Consistorio facilitó uno de la Policía Local y otro del arquitecto técnico municipal, ambos de febrero de 2018, donde se señalaba que la valla perimetral presenta varios agujeros en la parte interior y que los paneles que están junto al camino se encuentran «en un estado lamentable, pudiéndose acceder al recinto sin ninguna dificultad». Además, se recalcaba que la puerta de acceso de vehículos se encuentra abierta y sujeta con una cuerda y que en la parte trasera «hay unos depósitos de combustible vacíos, semienterrados y en mal estado, que se pueden hundir en cualquier momento».

El informe del arquitecto municipal reflejaba que los inmuebles que forman parte de esta instalación –el colegio, la enfermería y el gimnasio– «se encuentran totalmente saqueados y expoliados de todos sus elementos que pueden tener algún valor lucrativo –radiadores, puertas, ventanas, instalaciones de agua, electricidad y fontanería–». No obstante, el arquitecto señalaba que todos ellos «visualmente» se encuentran en buen estado de conservación estructural, y están cerrados para evitar el acceso de personas a los mismos. Pese a la instalación de ese cercado, el informe apunta que existen deficiencias. «Se observaron dos pequeñas aberturas en la fachada norte y este, y una rotura en la valla de 5 metros de longitud, que se utiliza, presumiblemente, para introducir los caballos que pastan en la finca».

El Procurador del Común recuerda en su escrito de forma reiterada que «la titularidad municipal del inmueble conlleva una serie de responsabilidades, entre las que se encuentra que este reúna las condiciones exigibles de seguridad, salubridad y ornato público, y además la responsabilidad derivada de la obligada conservación del patrimonio municipal y de su valor, «responsabilidad que en este caso, parece, no se está ejercitando con la suficiente contundencia por esa administración, dado que el deterioro denunciado se trae a conocimiento de esta Defensoría de manera insistente desde hace más de cuatro años», señala Javier Amoedo Conde en una propuesta que deja en muy mal lugar al Consistorio.

«Resulta lamentable que pese a los instrumentos jurídicos y técnicos con los que cuenta el Ayuntamiento de Palencia no se haya podido garantizar la integridad y el valor de un inmueble y su conservación, ya que en la actualidad se encuentra totalmente vandalizado, cuando unas mínimas actuaciones en los cerramientos y una intensificación de la vigilancia hubieran frenado sin duda los comportamientos delictivos que han arruinado estas instalaciones. De nada sirve que se hayan tapiado las ventanas si el inmueble puede ser accesible desde las puertas que, según el informe policial, se encuentran abiertas», continúa el escrito de forma incisiva.

Caballos en la finca

El Procurador del Común también muestra su estupefacción por la presencia de caballos en la finca del colegio. «Resulta sorprendente que se siga tolerando la presencia en este recinto de animales sueltos –no tenemos constancia de que su situación esté amparada por ningún permiso, ni por ninguna relación de tipo contractual–, lo que incrementa el deterioro de las instalaciones, no solo del vallado, que se violenta para introducir los caballos y los vehículos que atienden a las necesidades de los mismos, sino también del resto de edificaciones que se utilizan para una finalidad ajena a lo que puede ser su uso ordinario, contribuyendo de esta forma a la degradación de todo el entorno», apunta Javier Amoedo en su respuesta a la queja de un vecino.

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