«España se está gastando un dinero en nosotros y luego nos tenemos que ir fuera»

Sara Uzquiano, durante la presentación de su tesis de manera abreviada./Antonio Quintero
Sara Uzquiano, durante la presentación de su tesis de manera abreviada. / Antonio Quintero

Sara Uzquiano, estudiante de La Yutera ganadora de una beca de excelencia, ha logrado hacerse con el premio a la mejor presentación oral en la conferencia de talento global IMFAHE

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

La estudiante del Doctorado en Conservación y Uso Sostenible de Sistemas Forestales del campus de La Yutera Sara Uzquiano se encuentra en uno de los momentos cruciales de su carrera. Sus trabajos le han permitido ganar recientemente una beca de excelencia de tres meses en la universidad del mundo que decida y no sabe por cuál decantarse. No obstante, su doctorado se centra en el cambio climático y los campus de EE UU son pioneros en esta materia, razón por la que la elegida será norteamericana. Uzquiano conocerá el próximo curso los últimos estudios sobre este problema global contra el que espera trabajar desde España, un país en el que la inversión en investigación no atraviesa por un gran momento y en el que a los estudiantes de forestales les cuesta acceder al mercado laboral. Su capacidad de síntesis permitió a esta estudiante llevarse un premio por su manera de explicar su tesis en 2 minutos, y ahora solo espera que el contrato laboral al que acceda una vez que acabe sus estudios dure más de eso, de dos minutos, algo complicado teniendo en cuenta la precariedad que atraviesa el empleo en su sector.

¿Por qué cree que hay una cierta parte de la sociedad que, pese a las evidencias científicas, no cree en el cambio climático?

–Uno de los grandes problemas que tenemos los investigadores es que en ocasiones no nos hacemos escuchar o no hacemos el esfuerzo necesario para que nos entiendan. Los investigadores no sabemos llegar a la gente que no está metida en nuestro campo de investigación.

Y eso se une a que los que tienen capacidad para tomar decisiones en ocasiones, se apoyan más en la ideología que en la investigación...

–Eso es un problema, está claro. Por eso tenemos una profesora de la escuela en un programa que se llama 'Ciencia en el Parlamento', que está intentando que haya científicos en el Parlamento para que las decisiones se tomen en base a realidades científicas, no a opiniones. Pero creo que esto también pasa en otros ámbitos. Solo hay que ver lo que sucede en las leyes de Educación, que no consultan a los profesores. Es un mal general.

En la presentación de su tesis en dos minutos dice que solo las matemáticas darán y quitarán razones a los que quieren preservar árboles o a los que los quieren talar. No hay nada más objetivo que la matemática...

–Los números son los que nos demuestran algo de forma objetiva, sin tener en cuenta sentimientos o preferencias. La única verdad objetiva es la que llega gracias a la matemática.

-¿Y qué dirían las matemáticas a la intención de Bolsonaro de comenzar a talar árboles para explotar económicamente la Amazonia?

–Seguramente le dirían que tiene que revisar esas cuentas un poco. La Amazonia es un lugar en el que llueve tanto que si se cortan los árboles es imposible que vuelvan a crecer. El agua se lleva los nutrientes del suelo rápidamente y eso sería un suicidio para la zona.

Al menos tardará más Bolsonaro en talar la Amazonia que usted en presentar una tesis. ¿Hay tiempo de frenar los pies al presidente de Brasil?

–Estaría bien que se dejara aconsejar por expertos en la materia. Si supiera que con una presentación en dos minutos le iba a convencer, me iría allí, pero creo que no será tan sencillo.

Otra cosa que parece complicada de conseguir es un trabajo digno después de haber estudiado Forestales...

–Sí. Lo estamos viviendo en primera persona tanto yo como todos mis compañeros. Acabamos y nos tenemos que ir fuera, lo cual no tiene mucho sentido porque, por ejemplo, yo tengo un contrato de la Junta, otros lo tienen con el Ministerio y otros lo han firmado con la Universidad.España se está gastando un dinero en nosotros y luego nos tenemos que ir fuera. Estamos haciendo el tonto porque somos gente competente, que podemos ayudar al país, pero nos tenemos que ir a ayudar a otros países después de que el nuestro haya invertido en nosotros.

¿Y por qué una profesión como la suya no es demandada por el mercado en un momento como el actual, en el que el equilibrio entre el asfalto y el campo cada vez es más complejo?

–Tal vez porque las personas que están al frente de empresas y administraciones no creen que sea necesario gestionar algo natural que lleva años gestionándose solo.

Además, el sector primario español sigue perdiendo fuerza en este mundo global. Es más fácil encontrar en el mercado una piña tropical que piñones de los pinos que tenemos al lado de casa...

–Sí. Si nos fijamos, es curioso ver que además es mucho más caro lo que producimos aquí que lo que llega de fuera.

Tal vez esto de la fuga de cerebros tenga más que ver con lo que hablábamos de los piñones y las piñas en la anterior pregunta de lo que podemos pensar...

–A lo mejor. El tema es que se valore lo que tenemos aquí, sean piñones o ingenieros.