Los enfermos renales de Palencia reprueban los «mensajes contradictorios» de la Junta

Los enfermos renales de Palencia, en la protesta que protagonizaron en la puerta del hospital Río Carrión. /Antonio Quintero
Los enfermos renales de Palencia, en la protesta que protagonizaron en la puerta del hospital Río Carrión. / Antonio Quintero

Los dializados creen que la administración regional busca excusas para privatizar el servicio y creen que el tercer turno de diálisis es viable

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Los mensajes contradictorios enviados por representantes de la Junta en los últimos días sobre la implantación de un tercer turno de diálisis en el hospital de Palencia no han sentado nada bien a los 27 palentinos que necesitan acudir tres veces al día a Valladolid para ser dializados. Estos enfermos renales inciden en un escrito –que dirigen directamente al delegado territorial de la Junta en Palencia– que el anuncio del consejero de Sanidad de la implantación de un tercer turno supuso una gran alegría que se frustró con los matices realizados el día siguiente, en los que se condicionaba el tercer turno a la contratación de dos nefrólogos.

Entrevista con uno de los afectados

«Nos hemos quedados perplejos», comienzan los enfermos en su comunicado, que es especialmente crítico. «Si las empresas del sector privado que se dedican a este tipo de servicios son capaces de tener en sus equipos médicos especialistas, ¿cómo es posible que la sanidad pública no sea capaz de encontrar ninguno? Si el listón de tener buenos profesionales en nuestra sanidad está alto, será el mismo que tendrán que exigir a aquellas empresas en quién ustedes van a confiar el tratamiento de pacientes crónicos», inciden.

La opción que baraja la Junta si no se llega a formalizar el tercer turno es crear un club privado de diálisis, algo que genera dudas entre los afectados. «Aprovechar los recursos públicos existentes, cuidarlos y reforzarlos sería la mejor forma de invertir el dinero de los ciudadanos, pero parece que el camino que ustedes –los que gestionan esos recursos– han decidido tomar, no es el que a muchos nos gustaría. Seguimos privatizando la prestación de los tratamientos que muchos enfermos crónicos necesitamos para poder seguir viviendo», explican para luego señalar que cambiaron sus vidas cuando se decidió su traslado a Valladolid. «Se acabaron las revisiones, las analíticas, las derivaciones a otros especialistas que en nuestra situación son necesarias por los efectos secundarios que lamentablemente tenemos», explican.

«Dejen de equivocarnos con argumentos débiles y contradictorios. Cada día que pasa sin que ustedes tomen una solución, es un día más que nos condenan a sufrir una situación evitable e innecesaria», sentencian estos enfermos renales palentinos en un durísimo comunicado que ahora espera respuesta.

 

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