¿Cómo era la Diputación de Palencia entre 1875 y 1931?

José Antonio Lorenzo, en la escalera principal de la Diputación de Palencia./A. Quintero
José Antonio Lorenzo, en la escalera principal de la Diputación de Palencia. / A. Quintero

El historiador José Antonio Lorenzo analiza en un libro la institución provincial durante la Restauración

FERNANDO CABALLEROPalencia

La denominada Restauración borbónica es la etapa política de la historia de España desarrollada bajo sistema monárquico que se extendió entre finales de 1874 –momento del pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos que dio fin al periodo de la Primera República Española– y el 14 de abril de 1931 –fecha de proclamación de la Segunda República–. Esta etapa se caracterizó por una cierta estabilidad institucional y la construcción de un modelo liberal del Estado surgido al calor de la revolución industrial, y se basó en los pilares: el Rey, las Cortes, la Constitución y la alternancia pacífica entre dos partidos. En este contexto histórico –recogido de la Wikipedia–, las diputaciones, creadas por el desarrollo de la Constitución de 1812, tuvieron un papel destacado, que paulatinamente fueron perdiendo.

El historiador palentino José Antonio Lorenzo Cuesta estudió como tema de su tesis doctoral este periodo centrado en la Diputación. Un resumen de este trabajo, que mereció la calificación de ‘cum laudem’ se ha plasmado en el libro ‘La Diputación de Palencia en la Restauración 1875-1931’, que este martes se ha presentado en el salón de actos de la institución, que lo ha editado.

José Antonio Lorenzo definió el libro «como una obra de divulgación no tan académica ni científica para llegar a un público más general». Tras una primera parte en la que habla del marco histórico de lo que sucedía en España y legislativo para entender qué podía hacer la Diputación, según le permitía las leyes, el historiador aborda la estructura de la institución y sobre todo la actividad gestora en ámbitos como la beneficencia, la sanidad, la instrucción pública, obras públicas, pantanos, calamidades corrección pública, carreteras y obras de ferrocarril, según enumeró el autor.

Las competencias de la Diputación fueron variando porque es un largo periodo de cincuenta años, pero más o menos las competencias fueron esas, así como el instituto de segunda enseñanza, la sanidad provincial, el fomento de la riqueza agrícola, la asistencia a las personas menos favorecidas, enfermos dementes en San Juan de Dios, enfermos que no tenían recursos para asistirse a sí mismos, por ejemplo en San Bernabé, según dijo. Esta panorama permite concluir que «la Diputación tuvo en esa época unas competencias notables y una capacidad de gestión que paulatinamente fue perdiendo en favor tanto de las administraciones locales, los ayuntamientos y entidades menores, como del Estado, a medida que este fue organizándose y adquiriendo una estructura más completa de la que tenía, por ejemplo en el ámbito del bienestar social», agregó.

El historiador recordó que las diputaciones nacieron como institución puente entre el Estado y los pueblos. «Los pueblos era reacios a la instalación del liberalismo a partir de 1812 y la Diputación nació como una especie de organismo de control de veleidades de vuelta al antiguo régimen sobre todo por parte de la población, que mayoritariamente en 1875 era rural», aseguró.

Público que ha asistido a a presentación del libro.
Público que ha asistido a a presentación del libro. / A. Quintero

Lorenzo Cuesta considera que las diputaciones siguen teniendo vigencia, y recuerda que en 1898 ya se cuestionaban estas instituciones. «Yo no creo que hayan perdido vigencia. Realizan un papel muy importante con respecto a los pueblos. Cada vez hay menos población en Castilla y León, concretamente en Palencia, y en esta dispersión demográfica, las instituciones provinciales juegan un papel muy importante, corrigiendo en la medida de lo posible los defectos que hay en infraestructuras o asistencia», concluye.

En la presentación del libro, la diputada de Cultura, Carmen Fernández Caballero, definió la publicación como «didáctica, rigurosa y ejemplar». «Combina conocimientos con una dimensión didáctica para que la gente profana se acerque a él», añadió.

Apasionada defensa

El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid Guillermo Pérez Sánchez, que codirigió la tesis junto a Adolfo Carrasco Martínez, realizó una apasionada defensa del libro, que enmarcó, citando al maestro Jesús María Palomares, en la tendencia de un rebrote de la historia local basada en el estudio de las instituciones. Tras definir a José Antonio Lorenzo como «docente con una gran formación», definió el libro como «una obra modélica en el género de los estudios del poder local». Pérez Sánchez aseguró que este libro es de obligada lectura para los actuales diputados provinciales, ya que el estudio permite «aprender del pasado para comprenderlo y enseñarlo».

Lorenzo, segundo por la derecha, en la presentación del libro.
Lorenzo, segundo por la derecha, en la presentación del libro. / A. Quintero.

Por último, el también catedrático de Historia Contemporánea en el campus de La Yutera, Pablo García Colmenares, señaló que él presidió el tribunal que calificó, en el mes de septiembre de 2017, la tesis de José AntonioLorenzo. «El trabajo reunía todas las cualidades que precisa un estudio de estas características, por lo que mereció la calificación de ‘cum laudem’», señaló.

Para la publicación del libro, el autor ha realizado «una labor de poda, de expurgo y de adaptación, que no ha perdido el rigor, la fundamentación y el sentido de trabajo bien hecho», según Colmenares. El profesor instó a la diputada de Cultura a recuperar los premios y las be cas de investigación que convocaba la Diputación de Palencia hast