El declive amenaza al comercio palentino, que fía su pervivencia a la cercanía y calidad

Varios palentinos pasean por la Calle Mayor./Marta Moras
Varios palentinos pasean por la Calle Mayor. / Marta Moras

El Ayuntamiento ha convocado para este lunes la Mesa del Comercio para analizar la situación

PILAR ROJOPalencia

No es un problema exclusivo de Palencia, porque el pequeño comercio atraviesa una de sus peores crisis en todo el país, pero quizás en la capital palentina, donde este sector tiene un peso importante en la economía local, las consecuencias sean más visibles. Más de cuarenta locales cerrados en la Calle Mayor, la arteria principal de la ciudad, y unas ventas que no pueden hacer frente a la fuerte competencia de las compras ‘on line’ y los centros comerciales dibujan un panorama poco alentador que, sin embargo, los comerciantes no están dispuestos a asumir sin luchar.

Las administraciones también son conscientes de que una ciudad sin comercio no es una ciudad viva y que, tras el cierre de tiendas, habitualmente se produce el cierre de la hostelería, por lo que los empresarios y los políticos quieren realizar una reflexión conjunta para buscar soluciones, en las que también juegan un papel importante los ciudadanos, que si quieren tener una ciudad con servicios, también deben contribuir a mantenerlos.

A nadie se le escapa que los autónomos representan en la economía palentina un porcentaje importante de los contribuyentes. Las estadísticas indican que, en la última década, la capital y la provincia han perdido 746 trabajadores por cuenta propia, que han dejado de cotizar a la Seguridad Social, y también se han perdido 447 empleados de comercio de régimen general. «Pensamos que ya no son suficientes las medidas coyunturales, hay que plantearse algo a largo plazo. La crisis nos ha dejado muy ‘tocados’ y debemos plantearnos cómo podemos seguir adelante», señala la presidenta de la Federación del Comercio de Palencia (Fecopa), Nieves Martín.

La pérdida progresiva de habitantes, la pirámide de población que evidencia un envejecimiento progresivo, el acortamiento en el tiempo de recorrer distancias que ha traído consigo el AVE (permite acudir a otras grandes capitales en poco tiempo) y el cambio en los hábitos de compra que apunta cada vez más a Internet han sido algunos de los factores que han favorecido ese declive del sector del comercio que, si bien es cierto que afecta a todo el país, en ciudades como Palencia se deja notar aún más, al representar el autoempleo un sector estratégico de la economía.

El cambio de ordenanzas que limiten la venta ambulante y reduzcan los días de mercadillo, es una de las propuestas que plantean desde Fecopa, según asegura Nieves Martín.

Desde la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), su presidente en Palencia, Domiciano Curiel, sugiere protestas simbólicas que permitan al consumidor darse cuenta de lo que sería una ciudad sin comercio. «Por ejemplo, un apagón a determinadas horas, que permita a los palentinos ver cómo sería una ciudad sin luz, sin comercio. Quizás sea una forma de expresar que el comercio mueve la ciudad», asegura Curiel.

Por su parte, la presidenta de Palencia Abierta, María José López, sigue defendiendo la fórmula de potenciar los grandes valores del pequeño comercio: su cercanía, su calidad y el asesoramiento personalizado. «Tenemos que hacer ver a quienes se marchan a los centros comerciales de ciudades vecinas que tiene mucho más encanto una ciudad, sus calles, sus tiendas, que una gran superficie. También hay tiendas de todo tipo, cafeterías, restaurante, ludotecas, aparcamiento... Las mismas ventajas las tienen aquí, pero en un entorno mucho más amable», asegura María José López.

Sin embargo, si en algo están todos de acuerdo es que, para recuperar la cercanía con el cliente, es fundamental una reflexión común en la que deben implicarse los propios consumidores, que deben analizar las ventajas que tiene contar con un comercio cercano; las administraciones, que deben apoyar al pequeño empresario, pero también los comerciantes. Las asociaciones les piden un esfuerzo para adaptar sus horarios a las necesidades del cliente, lo que supone abrir los sábados por la tarde, apreciar Internet como una oportunidad en vez de una amenaza y explotar sus grandes fortalezas. En definitiva, una autocrítica constructiva para generar una ciudad atractiva que invite a salir y a comprar.

Todo esto será lo que se analice este lunes en la Mesa del Comercio que ha convocado el Ayuntamiento para analizar la situación del sector.

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