Debate sobre las bondades y perjuicios del cambio horario para los palentinos

Anochecer en el mirador de Mazariegos. /Marta Moras
Anochecer en el mirador de Mazariegos. / Marta Moras

Los mayoría de españoles se muestra a favor de mantener el uso veraniego, mientras que la Arhoe recomienda el invierno

RUBÉN V. JUSTOPalencia

Será el 31 de marzo de 2019 cuando los europeos procedan al último cambio horario, ese tedioso momento en el que todos tienen que estar atentos para adelantar o retrasar las manillas de su reloj y poder desarrollar así su vida en un mundo en el que la mayor parte de sus actividades dependen de dos variables: horas y minutos.

Esta es una de las razones que llevaron a todos los países a votar a favor del mantenimiento de un horario fijo. Es decir, que ese hábito de cambiar la hora dos veces cada año sea historia. Los palentinos también lo debaten, y una mayoría se muestra a favor. No obstante, los expertos señalan que existe desinformación y que es necesario tener en cuenta los inconvenientes.

España apoyó decidamente la supresión del cambio horario con un 93% de los ciudadanos a favor. Eso sí, solo el 0,16% de los españoles que se animaron a votar en la encuesta que la Comisión Europea (CE) puso a disposición de cualquier ciudadano europeo entre los días 4 y 16 de agosto.

¿Horario de verano o de invierno? La mayor parte de las personas se declinan por la fijación del horario de verano. Una decisión que en palabras de Ángel Largo, coordinador general de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe), no es la mejor decisión. Diario.es publicó un reportaje con gráficos interativos en el que mostraba cómo serían los horarios si se procediera finalmente la fijación de un horario.

Con el horario de verano los días comenzarían más tarde y, también acabarían más tarde. En cambio, con los horarios de invierno, los horarios comenzarían antes, pero también acabarían con antelación. Parece lógico, salvo por las implicaciones que eso conlleva. Largo sostiene que «somos seres solares y nuestra actividad se desarrolla mayoritariamente cuando hay luz». Bajo ese argumento se mostró en contra de la tendencia generalizada de mantener el huso horario veraniego. «Hay que explicar que las horas solares son las mismas, lo que cambia solo son las agujas del reloj», inició. «Existe el mito de que en verano nos gusta alargar las horas solares pero no es óptimo para el funcionamiento humano acabar el día tan tarde», señala.

En ese sentido, estudios como los de Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología de la Universidad de Murcia y director del laboratorio de cronobiología de la misma, sostienen que los hábitos de vida nocturnos (proceso al que científicamente se denomina como «cronodisrupción») se relacionan con «deterioro cognitivo, de memoria, envejecimiento acelerado, con algunos tipos de cáncer, insomnio, inmunodepresión, alteraciones reproductivas, alteraciones afectivas y depresión». La información puede encontrarse en Internet bajo el título 'Así afecta el sueño al rendimiento escolar'.

Un título que se produjo antes de que la votación de la CE, pero que resume que los niños y personas mayores son especialmente sensibles a las alteraciones del sueño. Hay un segundo tiempo: el de la luz artificial. «La electricidad, la luz, tienen un precio. Y ese precio lo pagamos en salud. Todos los seres vivos utilizan la oscuridad para poner en hora su reloj biológico», remarca.

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