La cosecha supera los 1,2 millones de toneladas en Palencia

Un tractor apila pacas de paja en un campo de Villaldavín. /Antonio Quintero
Un tractor apila pacas de paja en un campo de Villaldavín. / Antonio Quintero

Las lluvias demoran las labores de recogida, pero la campaña se cierra como una de las mejores de la última década

PILAR ROJOPalencia

Aunque con mucho retraso en comparación a campañas previas, los agricultores concluyen por fin estos días la cosecha en gran parte de la provincia. Y, después de que en el año 2017 se obtuvieran los peores resultados en muchas décadas, parece ser que este año las tornas han cambiado y se prevé que se recogerán en torno a 1,2 millones de toneladas en la geografía palentina, muy por encima de la media de los últimos diez años. Las organizaciones agrarias reconocen que la cosecha ha sido tardía y muy desigual, con una climatología poco habitual que dejó temperaturas bajas y muchas lluvias hasta muy entrado el mes de julio, y con fuertes tormentas de piedra que han provocado destrozos también en muchas zonas.

Una vez superado el primer trámite, que es el de lograr que el cielo acompañe y que los cereales nazcan y puedan crecer, ahora los hombres del campo se enfrentan a su segundo gran reto: conseguir unos precios dignos que les permitan hacer frente al desastre económico del año pasado. Además, en muchas parcelas de la zona norte, donde el retraso ha sido aún mayor, aún quedan tareas pendientes. «En muchas explotaciones de las comarcas de Guardo y Saldaña todavía no han terminado de cosechar y el retraso es aún mayor que el del resto de la provincia. Además, no se puede ocultar que la cosecha en general es buena, pero también depende mucho de comarcas, ya que la nascencia no ha sido igual en todas y ha condicionado el producto final», explica David Tejerina, secretario provincial de Coag en Palencia. Según la valoración de esta organización, se obtendrán esta campaña una media de 4.300 kilos por hectárea, una cantidad más que aceptable, «que sin llegar a ser la cosecha del siglo, sí que se puede considerar muy buena», apunta Tejerina. Además, recuerda que el campo conlleva una serie de inversiones fijas que son elevadas –herbicidas, abonos, gasóleo, seguro...– y también hay que tenerlo en cuenta, porque no todo son ganancias.

En ese mismo sentido se pronuncia el secretario provincial de Upa, Raúl Azpeleta, que reconoce que los resultados finales de esta campaña suponen un respiro importante para un sector que depende en buena medida del cielo. «Es verdad que ha sido un año bueno, aunque desde Upa la valoración que hacemos es algo inferior a la de la Comisión de Estadística. De todas formas, también hay que tener en cuenta que hay comarcas que han sufrido de nuevo las inclemencias del tiempo, como ha ocurrido en el Boedo, donde el pedrisco ha destrozado muchísimas tierras de cultivo. Ademas, ahora viene la segunda parte: poder pactar con los almacenistas el precio del cereal, teniendo en cuenta los gastos que tiene el agricultor. La verdad es que últimamente nos pagan precios irrisorios y por eso demandamos de la administración que se ejerza una mediación que permita al productor tener ganancias», asegura Raúl Azpeleta.

Quien también se muestra optimista es el responsable de Asaja en la provincia, Honorato Meneses, que explica que la cosecha se ha retrasado especialmente en la zona sur. Sin embargo, en su opinión esa demora no ha supuesto un aspecto negativo en los resultados finales, ya que al final se han conseguido las buenas expectativas con la que se inició la temporada por las copiosas lluvias. «Las tormentas y los pedriscos han arruinado muchas tierras, pero creo que los seguros se harán cargo de ello. En general, creo que este año se puede hablar de muy buenos resultados en casi toda la geografía provincial», sostiene Meneses.

El presidente de Asaja comparte la previsión de la Junta, que fija en 1,2 millones los cereales que se cosechan en la provincia de Palencia. Si se cumple esta cifra, supone que prácticamente se recoleta un 20% más que un año normal y, pese al desastre del 2017, si se tiene en cuenta lo que se recogió hace dos años, el resultado final está siendo muy positivo.

Lo cierto es que, en el fondo, se trata de compensar lo que se gana un año y se pierde otros. El agricultor es por principios ahorrador porque nunca sabe lo que vendrá en futuras ocasiones, por eso, se trabaja con medias de cinco o diez años, para saber cuál es la valoración final, un resultado al que la cosecha de este año ha contribuido de forma muy positiva.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos