Palencia
Condenado a siete años y nueve meses el hombre que intentó matar a una joven para volver a la cárcelEl hombre ha sido también juzgado por agredir al médico que le atendió en la Comisaría
Quería volver a la cárcel y lo ha conseguido. Tras un acuerdo de conformidad en el juicio que debía celebrarse este lunes en la Audiencia ... Provincial, el acusado, G. M. G. O., de 40 años, ha sido condenado a seis años y seis meses de presión por la tentativa de homicidio de una mujer de 19 años, a la que abordó en la avenida de la Antigua Florida con intención de matarla, para llevar a cabo su plan de regresar a la cárcel.
Asimismo, ha sido condenado a un año de cárcel y tres meses por atentado a funcionario público, ya que agredió también al médico que le atendió en la Comisaría de la Policía Nacional tras ser detenido. Se le ha impuesto también una multa de 180 euros, y otra de 270 por los daños.
Del mismo modo, se ha fijado una indemnización a la víctima de 1.000 euros, otra de 500 para el médico y de 158 euros más para la Policía Nacional.
Según se reflejaba en el escrito de acusación de la Fiscalía, G. M. G. O., fue condenado a la pena de 24 años de prisión por dos delitos de agresión sexual por sentencia firme de fecha 21 de febrero de 2006 de la Audiencia Provincial de Navarra. Fue puesto en libertad por el centro penitenciario de La Moraleja el 18 de junio de 2024 y pasó entonces a residir en el albergue de Cáritas y en dos ocasiones cometió altercados, siendo la segunda vez expulsado del centro. El acusado decidió que prefería volver a prisión a vivir en la calle e ideó matar a cualquier persona que no ofreciese riesgo de repeler la agresión y en un lugar y condiciones en las que no pudiera recibir ayuda.
Así, sobre las 2:00 horas del 12 de julio de 2024, una joven de 19 años, S. P. M., transitaba por la avenida Antigua Florida de la capital palentina. La víctima venía de fiesta sola, porque su casa estaba a unos pocos metros, pasando el túnel de Jardinillos. El acusado se cruzó con ella y la joven receló de él al ver que iba sucio y que era muy corpulento, puesto que pesaba unos 150 kilos. S. P. M. siguió hacia su casa, pero en vez de llegar hasta el paso de peatones, optó por cruzar la calzada, que estaba vacía. Tampoco había peatones transitando por la acera.
El acusado portaba un bastón o cachaba que había construido él mismo y empezó a correr hacía la víctima con el bastón en alto, con la intención de golpearle la cabeza por detrás y causarle la muerte. S. P. M oyó los pasos y se dio la vuelta, mirando a la cara al acusado, que se quedó desconcertado. Este intentó darle una patada a la joven, pero ella se puso en postura de defensa apartándose de la trayectoria y G. M. G. O. no pudo alcanzarla. La joven empezó a gritar pidiendo auxilio e insultando al agresor. El acusado cogió a S. P. M. por ambos brazos y la zarandeó para que no gritase. El acusado le puso ambas manos sobre la boca y le apretó la cara, pero ella siguió chillando y le mordió en la mano para que la soltase. Ante el temor de que terceras personas pudieran oír los gritos de la joven, el acusado la soltó y huyó hacia la avenida Casado del Alisal de Palencia.
Mientras la joven relataba lo sucedido en la sala de denuncias, el acusado se personó a la puerta de la Comisaría, sin entrar todavía, y un policía que tenía conocimiento de los rasgos del acusado por la declaración de S. P. M., le pidió que se identificase. Como no tenía documentación, el agente le indicó que debía entrar para ser identificado. La joven pudo ver al acusado a través de una rendija de la puerta de la sala de denuncias y no tuvo dudas de era quien la había atacado.
Los agentes detuvieron al acusado y se llamó a un doctor para que le atendiese en Comisaría porque estaba muy agresivo. El acusado dijo espontáneamente, que su intención era matar a la joven con un palo. El médico habló con el acusado y este le exigió una concreta medicación psiquiátrica. El médico le dijo que no la tenía, pero que le podía dar otra similar. El acusado accedió a que le pusiesen dicha medicación y se quedó tranquilo. Al cabo de un rato, el acusado entró en un estado de gran agresividad y nerviosismo, acorraló al médico en una esquina y le agredió.
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