Allende el Río, un barrio de Palencia en el que ya no se puede hacer la compra

Luis Ángel y Begoña, frente a un cartel de agradecimiento a los vecinos que han colocado en la puerta del establecimiento./El Norte
Luis Ángel y Begoña, frente a un cartel de agradecimiento a los vecinos que han colocado en la puerta del establecimiento. / El Norte

El único establecimiento de alimentación que había en el barrio, en el que residen 1.900 personas, se ha visto obligado a cerrar sus puertas por el incremento del precio del alquiler

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Los 1.900 vecinos del barrio de Palencia Allende el Río se han quedado sin el único lugar en el que podían hacer la compra: la tienda de alimentación Santa Ana, que cerró para siempre sus puertas el jueves. El cese del negocio viene motivado por el incremento del precio del alquiler del local al doble, un aumento que los arrendatarios, el matrimonio formado por Luis Ángel Díez y Begoña Gorostiza, no podían asumir y que ha terminado con la clausura de un comercio que les ha permitido vivir durante seis años.

De nada ha servido la intermediación del Ayuntamiento, que decidió hablar con los propietarios para conocer las causas que han motivado un cierre que deja una parte de la ciudad sin un servicio básico. «La concejala Ana Rosa García Benito ha hablado con los dueños, pero como es un asunto entre particulares, no puede hacer nada. Han llegado hasta pueden llegar», explica Luis Ángel, que ahora tendrá un nuevo empleo. «Con 57 años me veía en el paro, pero en Comercial Infante me conocían y el día 1 empiezo a a trabajar para ellos», explica este ya extendero que pasará ahora a trabajar en un almacén.

La que no ha encontrado trabajo es Begoña, que, con su discapacidad del 40% por sus problemas de rodilla, cree que tendrá complicado regresar al mercado laboral. Pese a todo, ambos echan la persiana con un buen sabor de boca, ya que se han encontrado con el cariño de todo un barrio que al conocer la situación no ha dejado de mostrarles su afecto. «El barrio se ha portado de forma fabulosa con nosotros. Nos han ayudado a liquidar todo lo que teníamos y el lunes nos hicieron hasta una fiesta de despedida. Ha sido maravilloso», recalca Begoña, que dice adiós a su forma de vida.

Fiesta de despedida a los tenderos del barrio.
Fiesta de despedida a los tenderos del barrio.

Gracias al empleo de Luis Ángel, este matrimonio mira al futuro con esperanza, pero no pueden decir lo mismo los vecinos de un barrio que debe su nombre a que está al otro lado del río. Y es que, con este cierre, Allende el Río está aún más allende.